Los Contadores Auditores presentan “Secretos de oficina”, hablan de la crisis cultural en Chile, su primera película y los desafíos del teatro actual.
La Máquina conversó nuevamente con la célebre dupla teatral “Los Contadores Auditores” y esta vez por el próximo estreno de su nueva obra musical en el Teatro Nescafé de las Artes, que viene a cerrar la trilogía que comenzaron con “Morir de amor” (2018) y que dejaron en pausa tras “Vivo por ella” (2019).
Al compás de hits de Miguel Bosé, Mecano, Luz Casal, Marta Sánchez, Alejandro Sanz, entre otros artistas, esta apuesta de ficción contará la historia de un grupo de oficinistas dispuestos a todo para mantener sus puestos de trabajo, luego de que su empresa sea vendida a un conglomerado español. El elenco está compuesto por Antonia Santa María, Gabriel Cañas, Montserrat Ballarín, Gabriel Urzúa, Carmen Disa Gutiérrez, Germán Pinilla, Mariela Mignot, Emilia Noguera y Dayana Amigo.
Juan Andrés Rivera, uno de los cocreadores, habló sobre cómo fue rescatar esta obra de sus muchos proyectos guardados, las influencias audiovisuales y musicales que encontrará el público que verá “Secretos de oficina”, así como también de cómo él y su pareja Felipe Olivares enfrentan la crisis de la artes chilenas, y el estado de sus próximos planes, que contempla una gira de sus primeros musicales por las ciudades de Antofagasta, Talca y Concepción, el estreno en agosto de su obra teatral “Que le corten la cabeza”, protagonizada por Javiera Contador y Natalia Valdebenito, y la realización de su primera película.
“Secretos de oficina” tendrá funciones en el Teatro Nescafé de las Artes, ubicado en Santiago, comuna de Providencia, hasta el 23 de agosto de 2026. Jueves a sábados a las 20 horas y domingos a las 19 horas. Venta de entradas en boleterías del teatro y a través del sistema Ticketmaster.
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- Ustedes tenían en mente esta obra desde hace muchos años. ¿Por qué elegir hacerla ahora y si acaso quedó igual o mejor de lo que ustedes imaginaban?
Esta es una obra que íbamos a hacer como parte una trilogía, que comenzó con “Morir de amor” y siguió con “Vivo por ella”, donde teníamos este concepto de telenovelas musicales. La primera fue como una telenovela mexicana clásica de los ochentas; la segunda como si fuese parte de las teleseries de época, y esta última la diseñamos como una teleserie de oficina, al igual “Yo soy Betty la fea” o “Matrimonio de papel”, y hasta el mismo sketch de ‘La oficina’ del “Japenning con Ja”. Pero apareció la pandemia por Coronavirus y esta obra se guardó. Después volvimos con otros proyectos que tenían otra naturaleza para la época en la que estábamos. Hasta que Francisco Olavarría, dueño de Cultura Capital, nos motivó a retomar este musical que nos gustaba mucho, que teníamos avanzado no tanto en el texto, pero sí en los personajes y con la idea de hacer un playlist en español, después de abordar lo mexicano en “Morir de amor” y el italiano en “Vivo por ella”. Aquí llegamos a la premisa de cómo sería un capítulo de ‘La oficina’ del “Jappening con Ja” dirigido por Pedro Almodóvar. Ese era nuestro rollo y nos gusta mucho cómo está quedando. Fue bacán volver a estar con el mismo elenco del primer musical, sumándole a Germán Pinilla y a Carmen Disa Gutiérrez. Estamos súper contentos de haber retomado ese proceso, porque la obra funciona siendo muy coral y todos los chicos están motivados.
- ¿Costó mucho volver a la fórmula que tenían para hacer comedias musicales con “Secretos de oficina”, después de montar propuestas mucho más temáticas como “La incondicional”, “Tell me why”, “Provócame” y “Tú eres la tristeza de mis ojos”?
Nos fuimos por otro camino, por el de homenajear a artistas que ya existían, que era algo que no lo teníamos tan en mente. Después de la pandemia, partimos con “La incondicional”, que fue musicalmente chiquitito a nivel de producción. Ahora estamos retomando un poco el nivel de producción que habíamos conseguido antes del 2020. No es tan grande, claro, igual es una oficina, pero está la lógica de volver a los primeros musicales.
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- ¿Qué es lo tiene esta obra a diferencia de “Vivo por ella” y “Morir de amor” que la hace única?
Yo creo que es la dinámica de trabajo, que no la habíamos abordado antes en ninguna obra. Esas dinámicas son muy reconocibles e hicimos un análisis de ‘La oficina’ del “Jappening con Ja”, la de “The Office” y la de “Yo soy Betty la fea”. Esos fueron nuestros grandes referentes y en “Secretos de oficina” hay muchos arquetipos que se repiten, como ‘El chupamedias’, ‘La tonta’, ‘El bueno para el leseo’, que es además ‘El mino’ de la oficina. Esos mismos arquetipos están presentes en todas esas historias de empresas, porque también son personajes súper reconocibles, que existen en la realidad de las dinámicas de trabajo. Eso es nuevo para nosotros, porque generalmente habíamos trabajado con dinámicas familiares o cosas más clásicas de telenovela. Las dinámicas que se dan en las relaciones entre jefes y empleados, entre gente que quiere conservar su trabajo o no, generan así mismo nuevas dinámicas. Además que son muchas escenas grupales, que la hace una de las obras más corales que hemos hecho. Porque es más fácil ensayar de a dos o de a tres escenas y aquí son menos. La mayoría de las escenas son con toda la oficina metida y eso tiene una dificultad que es como del pinponeo de los textos. Pero nos gusta mucho cómo está quedando esta obra en ese sentido.
- ¿Cuál arista ha sido más desafiante en este musical: la parte dramatúrgica o seleccionar las canciones para que tengan sentido en la historia?
Eso siempre es un desafío. De hecho, la primera idea que teníamos era como un playlist español y también gringo, como bilingüe, pero después lo descartamos. A finales del año pasado, cuando empezamos a retomar este proyecto, hicimos una revisión de las canciones que íbamos a usar. A veces cuando trabajamos con un solo cantante, por ejemplo Chayanne, te enfrentas a un universo temático al que es difícil encontrar la canción perfecta para los momentos. Y aquí, como el universo es más amplio, nos dio la oportunidad de tener mucha variedad de emociones, con canciones de traición y de mentiras. Eso no fue tan difícil. Lo complejo fue el engranaje de la obra. Fuimos probando la cosa del acento español y viendo si se agota o no se agota después de un rato o qué tan bien o no tan bien lo hacen los personajes. Porque también son personajes chilenos que están tratando de hablar en español y eso es muy chistoso en unas partes, quizás en otras no mucho. La suma de los elementos siempre es desafiante. Pero lo bacán es que es un equipo con el que ya hemos trabajado y el trabajo fluye más o menos orgánicamente.
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- Cuando estaban montando “Provócame”, ustedes dijeron que tenían otras ideas de musicales, que consistían en hacer uno sobre divas del pop, de cantantes chilenas e incluso una obra con canciones originales. ¿En qué estado se encuentran esos tres proyectos y si acaso creen que Cultura Capital los apoyaría en su realización?
Todos están en carpeta. Nosotros en el 2019 hicimos “Las Madonnas” y “Vivo por ella”. En el 2020, cuando íbamos a hacer “Secretos de oficina”, alcanzamos a escribir el de cantantes pop. Pero después fuimos robando cosas de esa idea para incluirlas en musicales que sí pudimos hacer en estos últimos años. Entonces se desinfló un poco la idea original de las divas del Pop. A mí me gusta mucho el proyecto de las cantantes chilenas y espero que alguna vez lo podamos hacer. Pero todavía no hay nada tan concreto. El musical con temas originales también sería increíble de realizar, pero implica un trabajo de pre-producción muy largo, al tener que componer las canciones. No sé si sería con Cultura Capital, que también tiene un sello con estos musicales a partir de canciones que ya existen. Aunque eso no quiere decir que lo descartamos. Pero requiere una previa importante y a veces hay que financiar esa previa y todo lo demás.
- ¿Piensan que “Secretos de oficina” podría ser el evento ideal para lanzar críticas a los recortes de cultura o el alza del desempleo en Chile, al estar situada la obra dentro de una oficina y ser un musical?
Podría ser. No es el objetivo principal, pero obviamente no se puede ser tan indiferente a lo que pasa en el mundo y en Chile. De hecho, la obra toma unos temas que en un comienzo no los teníamos tan claros y aborda cómo hay trabajos que van a ser obsoletos en algunos años más, a partir de la inteligencia artificial, que son precisamente los trabajos de oficina, de contaduría y de secretaría. Está la crisis de la humanidad sobre cómo nos hacemos cargo versus la frialdad del sistema que está prefiriendo cortar gente. Pero “Secretos de oficina” obviamente que expone un poco de eso desde el humor.
- ¿Qué opinan acerca de la situación cultural chilena actual?
Es complejo, porque siento que excede al gobierno de turno. Obviamente que hay una visión y un proyecto de país que se inició con este gobierno, donde la cultura no es prioritaria y eso precariza aún más nuestra labor. Nosotros tenemos la suerte de poder dedicarnos a un proyecto que se levanta con capital privado. Pero el ecosistema del arte escénico y del arte en general, es súper mezclado en Chile. No es tanto una separación entre la gente que hace teatro comercial y la gente que hace teatro independiente. Somos las mismas personas que pasamos de un lado a otro, que tenemos que defender un proyecto, mientras estamos con la plata que ganamos en un proyecto comercial y al mismo tiempo, financiando otra cosa más independiente. Quizás suena como medio fácil decirlo ahora, pero también estoy convencido de que en las crisis aparecen oportunidades de repensar la pega, lo cual obviamente es súper complejo, cuando tienes que vivir de tu trabajo y no puedes hacerlo. Estamos pasando por una encrucijada donde se van a redefinir muchas cosas de cómo trabajamos, de qué aceptamos y de cómo nos organizamos como artistas. Encuentro terrible lo que pasa con este nuevo gobierno y cómo enfrenta la cultura. Pero también es un llamado a los mismos artistas de cómo nos repensamos en este contexto y lo que viene en el mundo, que está difícil.
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- ¿Qué tanto ha progresado la pre-producción de su primer largometraje?
Nos adjudicamos un fondo audiovisual para producir la película y este año estamos trabajando en guión todavía, del cual ya contamos con la segunda versión. Este semestre va a estar centrado en la pre-producción del guión y nuestra idea para el 2027 es partir con el rodaje. Estamos trabajando con una productora que se llama Pista B y también estamos haciendo una alianza quizás con otros países. Este año debemos recaudar más fondos, porque si bien, el fondo audiovisual es un gran colchón, igualmente hacer una película es un proyecto súper caro. Ahí se están haciendo gestiones desde la productora para obtener más co-productores, aliados, o más fondos con plataformas, etcétera. Pero este 2026, como a nosotros nos dan la parte más creativa, estamos trabajando solo en el guión y vamos a tener asesoría de guión, antes que comience el rodaje el próximo año. Son procesos más lentos de lo que acostumbramos a hacer en el teatro, que es crear un texto, montarlo rápidamente en unos meses y estrenarlo. Pero estamos calmados y súper contentos de que nos hayamos ganado el fondo. Porque es muy difícil que alguien se lo adjudique la primera vez que lo postula y no sé por cuánto tiempo más se van a apoyar cosas como estas.
- ¿Por qué hay que ir a ver “Secretos de oficina”?
Es una obra muy entretenida. Ideal para los que quieren escaparse un rato de lo difícil que está el mundo, encerrarse en un teatro a reírse y a corear canciones que son muy buenas. Y también dentro de eso hay una reflexión sobre el mundo en el que estamos viviendo. Es un goce para nosotros hacerla y ensayarla. Para el público que nos viene acompañando hace rato y para los que nunca han visto nada nuestro, solo los invitamos a gozar, a pasarlo bien y a ver un elenco increíble que lo da todo en el escenario.












