“El Gran Viaje” es el primer largometraje de la cineasta japonesa Momoko Seto, quien estuvo de visita en Chile y aprovechó de hablar junto a La Máquina. El filme ya está en salas.
El cine de animación japonesa siempre ha despertado admiración en todo el mundo y Chile no es la excepción. El reciente reestreno de las películas de Hayao Miyazaki, junto con un ciclo especial dedicado a Satoshi Kon, logró repletar las salas de cine nacionales, confirmando el creciente interés del público por este tipo de propuestas. Ahora, una nueva producción llega a la cartelera para ampliar ese panorama.
“El Gran Viaje”, dirigida por Momoko Seto, marca el debut de la realizadora en el formato de largometraje. La película presenta una historia tan original como conmovedora: un grupo de semillas de dientes de león lucha por continuar con su existencia luego de que la vida en el planeta Tierra haya sido prácticamente extinguida tras una guerra nuclear. Sin diálogos ni personajes humanos, la cinta consigue transmitir una enorme sensibilidad a través de una animación de gran realismo visual y una destacada banda sonora que potencia cada emoción del relato.
Gracias a los amigos de Cinetopia, conversamos con Momoko Seto, quien se encuentra en Chile presentando la película y reflexionó sobre el proceso creativo detrás de esta singular obra.
Momoko Seto explica que el camino recorrido con sus trabajos anteriores fue fundamental para dar el salto a un largometraje. En ese sentido, comenta: “Hice 4 cortometrajes y ese fue un lugar de experimentación para mí. Con distintos planos y distintos tiros de cámara. Ahora sólo quería contar una historia de transformación y todo mi trabajo anterior me dio la confianza para hacerlo. Ahora sentía que era el momento correcto”.
La naturaleza también ocupa un lugar central dentro de su filmografía y, especialmente, en “El Gran Viaje”. Para Seto, el entorno no funciona únicamente como escenario, sino como un elemento narrativo con la misma relevancia que los propios protagonistas.
Al respecto, la cineasta señala: “La naturaleza y lo que va mas allá de los personajes es muy importante para mí. No es solo un set. Ver un glaciar derritiéndose, un desierto seco, eso también transforma al personaje y es importante. Quería que todo fuera horizontal, que los personajes y la naturaleza fueran igual de importantes. Leí mucho sobre ecología y sobre cómo nosotros tenemos que relacionarnos con la naturaleza”.

Sobre el punto de vista científico en su película, adelanta: “Ya que ocupo muchos viajes temporales podría asumirse con que hay mucho valor científico, pero en realidad no lo es tanto. Lo importante para mí era mostrar la naturaleza y lo que nos rodea. No tiene una perspectiva científica porque mi propósito no es mostrar tecnicismo. Es un viaje emocional y mostrar diferentes aspectos de la naturaleza. Lo más importante para nosotros es el mundo emotivo; si sentimos que no está pasando nada o no se está transmitiendo nada, nos estamos equivocando. Lo más demandante era transmitir emoción y empatía al espectador a través de una semilla. Y ya eso es un desafío”.

Durante su estadía en nuestro país, Momoko Seto también tuvo la oportunidad de conocer el sur de Chile, una experiencia que la marcó profundamente tanto por sus paisajes como por el recibimiento del público. Sobre esa visita, recuerda: “Fui a Valdivia y todo fue muy hermoso. Hice algunos workshops y allá todo está lleno de naturaleza y me pareció fascinante. La gente estaba un poco sorprendida de mi película y lo diferente que era. Pero fueron muy abiertos a mi propuesta y conocí muchos artistas allí. Fue una experiencia muy enriquecedora e incluso una niña pequeña se me acercó y me agradeció por contar una historia tan grande con las cosas pequeñas y al final de eso se trata todo”.
Momoko Seto también se refirió al enorme interés que existe en Chile por la cultura japonesa y, especialmente, por la animación proveniente de ese país. La realizadora reconoce que quedó sorprendida por el nivel de conocimiento del público chileno y reflexiona sobre las diferencias culturales que, a su juicio, explican este fenómeno.
En ese contexto, afirma: “Aquí aman mucho el anime y estaba muy sorprendida de lo mucho que los conocen. Me hablan de Ranma, Naruto y más. Creo que ven algo único en el arte y la cultura japonesa, aquí en Chile pareciera que el disfrute está sólo enfocado en las infancias y nuestra cultura también incluye a los adultos y es por eso que quizá eso llama la atención aquí. Y también yo crecí con esos animes. Lo que sorprende es que la animación japonesa es muy innovadora y profunda. No es como Pixar. Para nosotros es muy importante el dibujo y el sentir de la historia. La idea es que si tú ves una mantis en una película japonesa puedas pensar que en la vida real harían lo mismo. Quizás eso es lo novedoso”.
“El Gran Viaje” ya se encuentra disponible en cines comerciales e independientes de Chile.












