Superman, la serie de los 90's: la reivindicación del superhombre

 Superman, la serie de los 90's: la reivindicación del superhombre

Corrían los años 90 y el género de superhéroes vivía un momento prácticamente único. Pocos años atrás, específicamente en 1993, se había estrenado un pequeño universo en que los X-MEN y Spiderman compartían una misma realidad. Estas series eran, en ese momento, grito y plata los niños que veían cómo sus héroes “vivían” en la pantalla grande. Esto es lo que llamamos popularmente hoy “cross-over”.

En la vereda opuesta había marcado precedentes casi nunca antes vistos: el Batman de Bruce Tim y Paul Dini (con un artículo acá) estaba logrando no solo cautivar a los más chicos de la casa, sino que además traía consigo el recuerdo de aquella época en donde las viñetas del “murciélago” de Ciudad Gótica era una mina de oro. No solo era una buena serie sobre Bruce Wayne, sino que además era una buena obra sobre Batman, con todo lo que ello conlleva en relación a la complejidad y naturaleza del personaje.

Bajo este contexto aparece la extensión –casi natural- de su contraparte: Superman, el superhombre.

Fueron cuatro los años en que esta serie animada dio espacio al hombre venido desde Kripton y donde se extendió y desarrolló una historia sumamente natural entorno al Hombre de Acero, destacándose como una adaptación fiel pero que a su vez era sincera con el formato que le tocaba. Mostraba lo que debía mostrar, adaptando los mundos del cómic y la televisión en una amalgama, que al igual que la serie de Batman, funcionaban bajo una lógica casi perfecta.

La serie muestra en forma fidedigna los inicios del joven que pasaría a ser, quizás, el ser más poderoso del universo, dando a conocer, sobre todo para los más pequeños, su origen y desarrollo; las causas, los motivos y razones del porqué que el terrícola conocido como Clark Kent se transformaba, más allá de la capa roja y el vistoso símbolo en el pecho, en Superman.

Basándose en la serie de 1942, los guionistas Bruce Tim y Paul Dini crean una versión de Superman que, además de verse beneficiada con los avances en la animación luego de casi 50 años, le entrega personalidad y solidez en el desarrollo escalado de su personalidad y habilidades, siendo este quizás el aspecto donde más fidelidad mantiene en relación a los cómics y con su serie predecesora.

La base argumental es conocida en ambas series, pero esta última tiene como plus a considerar una ambientación, creo, de mayor sinceridad y espontaneidad, donde tanto Superman como el resto de los personajes fluyen entorno a la creación de este universo particular, pero también lo hacen indirectamente al universo más general como lo es el “BruceyTimVerso”.

Pasando a otro aspecto, pero siempre dentro la naturalidad y sinceridad que este universo muestra al espectador, específicamente en esta serie se sigue manteniendo una armonía y respeto por la ambientación, particularmente por la ciudad, la cual va acorde a la personalidad misma del personaje. Metrópolis es mostrada en forma brillosa, gloriosa y con un esplendor que tiene directa relación a la jerarquía del héroe al que se le quería dar vida. La ciudad no estaba fuera de la serie, sino que ayudaba a construirla, a darle armonía y ser un aporte al desarrollo de lo que se quería contar.

En cuanto a la selección de personajes, esta se realizó en forma respetuosa y en directa y estrecha relación a lo que los cómics habían (y han) mostrado por años. Se muestran no solo los personajes más reconocidos como Lex Luthor o Darkseid, sino que además propicia la participación de personajes que en las viñetas no cumplen siquiera un rol secundario, como es el caso del marino mercante que aparece en los primeros capítulos y a lo largo de la serie conocido como Vivo Bibonsky. Todos ellos, pasando por Luthor o Luisa Lane, se sienten tocados por las virtudes y defectos de Superman.

En resumidas cuentas, Superman, la serie animada, funciona en todos sus aspectos como una reivindicación moderna que, incluso hoy, es funcional a presentarnos la historia y mitología del, quizás, personaje más emblemático creado por el arte de las viñetas y está presente no solo en las personas cuya edad permitió verla in situ en televisión, sino que además se presenta como una serie entrañable por quienes son un tanto menor y vieron en otras instancias la serie. La serie en sí es digna del súper hombre de los cómics.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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