Malucha Pinto, convencional constituyente: “La dignidad debe convertirse en la cultura de este país”

 Malucha Pinto, convencional constituyente: “La dignidad debe convertirse en la cultura de este país”

Bajo el lema “Hasta que la dignidad se haga cultura”, la destacada actriz, directora y dramaturga nacional, Malucha Pinto, se posiciona como uno de los rostros más reconocidos fuera de la esfera política en la Convención Constitucional, donde representa al Distrito 13, que integran las comunas de El Bosque, La Cisterna, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón.

A pesar de que su candidatura integra la lista del Partido Socialista (PS), Malucha Pinto sostiene ser independiente. Agradezco el cupo que me da el PS, pero he dejado claro que soy independiente. Dentro de la Convención Constitucional votaré de forma independiente. No voy alineada con el partido”, asegura la actriz.

Con el escuchar como su gran fortaleza, Malucha Pinto logró un escaño en las elecciones de convecionales constituyentes, donde afirma querer ser “un puente que cruce y haga llegar las peticiones de la ciudadanía popular a la Convención Constitucional”.

En entrevista con La Máquina, la destacada actriz y directora de la Fundación Aracataca se refirió a las propuestas de su candidatura que planea plasmar, a la importancia de la cultura en una próxima Carta Magna y salió al paso de las críticas ante las acusaciones que hace un tiempo la hicieron Trending Topic nacional en Twitter.

¿Dónde nacen sus aspiraciones por hacer política?

Provengo de una familia muy política. Mi papá era economista y escribió el libro “Chile, un caso de desarrollo frustrado”. Mi mamá era bailarina y luchó mucho por la danza popular. Creía que los artistas podrían traspasar sus conocimientos de cultura y arte a personas de sectores populares, de poblaciones emblemáticas como La Victoria y La Bandera. Crecí con esa formación. Con la dictadura perdí a dos primos, que hasta el día de hoy son detenidos desaparecidos. Por eso desde muy chica abracé con mucha fuerza la causa de los Derechos Humanos.

En mi rol de actriz, llevo muchos años involucrada en causas sociales y políticas. Con la Fundación Aracataca participamos en iniciativas como el “Bus de la Cultura”, donde desarrollamos muchos trabajos socioculturales artísticos en distintas poblaciones de Santiago. Después se armaban conversatorios ciudadanos, donde sentí que estábamos sobre una bomba de tiempo, porque la gente se sentía invisibilizada y abandonada por la clase política.

Uno de los ejercicios que hacíamos eran los talleres de memoria, donde reuníamos a vecinos y vecinas y les preguntamos sus vivencias políticas históricas y etarias: su niñez, adolescencia, adultez, vejez. Y fue así que nos encontramos con un Chile roto, con una profunda herida. La mayoría eran niños ‘huachos’ con padres ausentes, con madres luchadoras en un sistema patriarcal implacable. Fue apareciendo un país triste, desgarrador, pero muy unido en la gesta de la toma de terrenos, en la construcción de campamentos. Un pueblo con mucha ilusión y esperanza de lograr sentarse en una mesa en paridad. Había mucha luz en medio de tanta oscuridad.

“Ese trabajo me marcó. Hicimos muchos montajes teatrales, muy barriales. Hicimos documentales, escribimos un libro. Me permitió conocer mucho de la cultura poblacional, del movimiento de la zona sur de Santiago. Trabajamos con personas en situación de discapacidad, con padres y madres. Mujeres sujetos de violencia intrafamiliar. Se fue armando un trabajo muy potente que redundó en lo artístico”, sostuvo la actriz. 

¿Cómo surge su candidatura?, ¿por qué decide dar este paso?

Desde que comenzó el Estallido Social fui partícipe activamente. Fui parte de la Asamblea por el Pacto Social, donde muchos independientes decepcionados de la política institucional querían llevarla a cabo de otra forma, donde las organizaciones sociales fueran representadas y existiera la participación social.

Estuve denunciando las vulneraciones a los Derechos Humanos, donde nuevamente el Estado de Chile levanta su mano contra el que se manifiesta. Me parece inaudito iniciar un proceso constituyente con tantos presos políticos de la revuelta, con jóvenes que perdieron sus ojos, con mujeres violadas, con gente torturada. 

Al principio mucha gente me instó a ser candidata y yo no quería, no me atrevía. Pero cuando se me acercaron comunidades de El Bosque, donde había trabajado tanto, decidí ser parte de esta gesta. Quiero aportar mi experiencia como artista que ha estado inmersa en el mundo de la cultura durante muchos años, haciendo política desde otro foco: abrazando causas en este país.

“Mi compromiso como candidata es ser un “puente” que vincule y esté permanentemente moviéndose entre la ciudadanía de estos territorios con la Convención Constitucional. Quiero hacer un fuerte trabajo de escucha, con el compromiso de representar sus sueños, dolores, anhelos, historia, memoria e identidad”, expresó Malucha Pinto.

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¿Cree que el arte y la cultura incidieron en esta búsqueda de una nueva Constitución para el país?

Claro que sí, el Estallido Social fue un movimiento cultural donde el pueblo se manifestó a través de la cultura. Santiago se transformó en un museo abierto lleno de artistas con frases, ideas, pinturas, canciones y murales que expresaron culturalmente todo lo que estaba ocurriendo. Fue una explosión cultural, desde la tía Pikachu hasta el Sensual Spiderman.

Me recordó un poco a lo que fue la Unidad Popular con la ascensión de las clases populares para sentarse en paridad en la mesa de Chile, con el pueblo convertido en artista. Hoy la política debe ser descifrable desde el espacio de lo artístico-cultural.

¿Cuáles son las principales falencias de la actual Constitución con el mundo cultural y artístico?

Hay que partir por las declaraciones de nuestra ministra (de las Culturas) Consuelo Valdés, que dice que hay prioridades antes que pensar en invertir recursos. Pero la cultura y el arte jamás es un gasto, es una inversión con la humanidad. El mundo artístico y cultural se ha descifrado en estos años desde el espacio del mercado. Es hora de volver a la cultura como eje, que el arte no sea solo para artistas profesionales, sino que sea parte de la vida de todos y todas.

Cultura como Derecho Humano

Sobre sus pretensiones para la nueva Constitución, Malucha Pinto establece que todos los acuerdos políticos y sociales deben ser transparentes y de cara a la ciudadanía, en lo que llamó “La casa de vidrio”.

“Debe haber una obligatoriedad para toda la gente que llegue a la Convención Constitucional de estar en permanente conversación con los territorios. No como deseo, sino como obligación”, afirma la actriz.

Entre sus prioridades, Pinto señala que este proceso debe comenzar a través de una hoja en blanco y, en caso de que no existan acuerdos, recurrir a plebiscitos donde se le consulte su opinión a la mayoría.

“Debe haber una redistribución del poder, que en Chile es sumamente autoritario, jerárquico y patriarcal. Hay que pelear por una defensoría del pueblo que esté representando como uno de los poderes del Estado, terminar con el TC y adoptar un sistema unicameral”, agrega.

“Chile debe ser un estado plurinacional y pluricultural. Que sea lo más femenino posible y que no se regule desde el mercado, sino desde el bien común. La cultura debe ser muy protagonista. Debe haber un cambio cultural profundo en el país, que abarque también ámbitos como la educación, salud, medio ambiente, construcción de la ciudad”, agregando luego que el gran desafío de la nueva Constitución deben ser el resguardo de los derechos humanos y dentro de ellos la cultura es un punto esencial.

Sobre el aborto, Pinto señala que la Ley de Tres Causales -vigente desde 2017- no es suficiente, ya que “muchas mujeres abortan en muy malas condiciones y mueren”.

“Necesitamos tener un aborto libre, seguro y que pueda ocurrir dentro del espacio de la salud pública. No es una manera de controlar la natalidad y tiene ciertas exigencias. No es en cualquier minuto del embarazo, es al principio, cuando más allá de las creencias religiosas, según la ciencia, todavía no hay vida biológica antes de las 13 semanas”, comenta Malucha Pinto.

“Las mujeres merecemos y tenemos derecho sobre nuestros cuerpos. Hay que instalar lo que impida para siempre la violencia sexual, económica y política contra nosotras”, señala la actriz.

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La polémica de las viviendas sociales

Fue a principios de año cuando Malucha Pinto fue tendencia nacional en Twitter tras diversas “funas” en su contra por supuestamente oponerse a la construcción de viviendas sociales frente a la comunidad ecológica donde reside, en Peñalolén.

“Es un tema que me gustaría aclarar porque me duele muchísimo. Yo jamás me he opuesto a la llegada de viviendas sociales dentro de la comunidad ecológica. Nunca. Vi una entrevista de una dirigente social, que yo respeto mucho, parte de la población Esperanza Andina, que me asigna a mí y a Francisco Reyes como cabecillas de un movimiento que impidió la llegada del campamento a este lugar de la comuna, pero estoy segura que ella fue mal informada, porque en ese momento, en 1992 o 1993, yo ni siquiera vivía en la comunidad ecológica”, explica.

“Yo soy parte de una comunidad de 200 vecinos que el año pasado firmamos una carta exigiendo que se levantara las normativas municipales que impedían que llegaran viviendas sociales. Lo que ocurre acá es muy especial, porque esas normativas tiene que ver con el plan regulador que se votó por toda la comuna, donde se aprobaron ciertas densidades. Y en este sector de la comuna hay una densidad que impide la construcción de viviendas sociales, y eso se pidió que se levantara”, agrega.

“La pelea que tuvimos nosotros fue contra las empresas que construían de una manera que a nosotros nos parecía indigna e ilegítima. Para mí ha sido especialmente doloroso este tema. Mucha gente lo ha creído. Yo en muchos ámbitos de mi vida me he sentido excluida, y sentirte así es un daño para tu ser. Que la gente haya creído que quiero excluirlos y no vivir al lado de ellos o que he dicho que son lúmpenes, me duele profundamente. Por eso entiendo la ira de la ciudadanía”, sentencia.

Muchos candidatos han optado por desligarse de los partidos políticos durante este proceso. Usted es apoyada por el Partido Socialista, a pesar de que se ha declarado como independiente, ¿cree que tener un partido político detrás incidirá en su votación?

Yo sí creo que hay una crisis profunda en los partidos políticos. En todo este trabajo en las comunidades, fuimos testigos de relatos que hablaban de militantes importantes de partidos políticos, sobre todo de izquierda, que formaban parte de estos movimientos cuando se producían las tomas de terrenos, pero eso se terminó. La política en Chile se comenzó a despegar de la gente, de las organizaciones sociales e incluso de los militantes de base. Las instituciones y partidos políticos están derrumbándose. Necesitan hacer una seria reflexión y una transformación profunda si quieren seguir haciendo política en Chile.

Sin embargo, destaca: “hay gente dentro de los partidos que sí están conscientes de esto y que quieren hacer estos cambios. Los partidos políticos forman parte de la diversidad y es bueno que participen”. 

“Yo agradezco este cupo que me da el Partido Socialista para estar aquí, en este viaje. Pero yo lo he dejado en claro, soy independiente. Voy a votar independientemente dentro de la CC. No voy alineada con el PS”, confiesa Malucha.

¿Por qué Malucha Pinto debería ser parte de la redacción de una nueva Constitución para Chile?

Lo más genuino es decirte que tengo una enorme vocación histórica de escucha. Todo lo que he hecho a nivel artístico y cultural nace de la escucha. Amo escuchar a la gente. Es algo que me apasiona. Desde ese lugar quiero construir esta candidatura y llegar a esa Convención Constitucional. Quiero ser puente de la gente. Quiero vivir este proceso junto a ellos. 

Por otro lado, tengo a mi hijo Tomás, que es un joven con parálisis cerebral que me ha permitido entender el valor de la diversidad, el profundo valor de encontrarnos los distintos. Eso enriquece a una comunidad. Construir desde distintos lenguajes no verbales y energéticos.

Rodrigo Valenzuela Carreño

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