FEMCINE 16 reúne en Santiago lo mejor del cine hecho por mujeres, focos de autoras como Isabel Coixet y una programación imperdible. Detalles en La Máquina.
Santiago se prepara para vivir uno de los eventos cinematográficos más relevantes del año. Entre el 5 y el 10 de mayo, FEMCINE 16 despliega una programación ambiciosa que consolida al Festival Cine de Mujeres como una vitrina clave del cine contemporáneo hecho por mujeres en América Latina y el mundo.
Con funciones en seis espacios culturales de la capital —incluyendo la Cineteca Nacional de Chile, la Sala de Cine UC y la Sala de Cine de Ñuñoa—, el certamen apuesta por una experiencia diversa, reflexiva y profundamente conectada con los debates actuales.
Financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el festival no solo exhibe cine: construye un espacio de circulación, visibilidad y reconocimiento para las creadoras audiovisuales.
Una programación que cruza emociones, política y memoria
FEMCINE 16 propone un recorrido que mezcla relatos íntimos y tensiones sociales, a través de estrenos internacionales, focos autorales, rescates históricos y una cuidada selección del cine reciente.
La inauguración estará marcada por “La voz de Hind Rajab”, de la cineasta Kaouther Ben Hania, una de las películas más impactantes del circuito internacional reciente. Basada en hechos reales y premiada con el León de Plata en el Festival de Venecia, la obra construye una experiencia emocional poderosa desde el sonido, evitando la exposición directa de la violencia.
El cierre, en tanto, estará a cargo de “Tres adioses”, la más reciente película de Isabel Coixet, protagonizada por Alba Rohrwacher y Elio Germano. Una historia sobre duelo, deseo y transformación que ha sido destacada por su sensibilidad narrativa y estética.
Focos, homenajes y miradas que amplían el cine contemporáneo
- “Ellas por ellas”: relatos que abordan experiencias femeninas desde la intimidad y la identidad, como “Io non sono nessuno” de Geraldine Ottier.
- Foco en Icíar Bollaín: una revisión de su filmografía marcada por el compromiso social, con títulos como “El olivo”, “Mataharis”, “Soy Nevenka” y “También la lluvia”.
- “Pioneras”: un espacio de memoria cinematográfica que rescata obras fundamentales como “Una canta, la otra no” de Agnès Varda, pieza clave del cine feminista.
- “Territorios en tensión”: historias atravesadas por conflictos políticos y sociales, con títulos como “Green Line” y la premiada “Belén” de Dolores Fonzi.
- “Panorama”: una muestra del presente del cine internacional con películas como “La virgen de la tosquera” de Laura Casabé y “Alpha” de Julia Ducournau.
A esto se suman tres competencias oficiales —largometrajes internacionales, cortometrajes internacionales y cortos de escuelas de cine chilenas— que refuerzan el carácter formativo y de descubrimiento del festival.
Más que un festival: una plataforma cultural imprescindible
FEMCINE 16 no solo exhibe películas: instala conversaciones urgentes sobre género, memoria, identidad y política, posicionándose como un espacio fundamental para entender el presente del cine y sus transformaciones.
Con una programación que equilibra nombres consagrados y nuevas voces, el festival reafirma su rol como plataforma de circulación para historias que muchas veces quedan fuera del circuito tradicional.
Sedes y entradas: acceso amplio para el público
El festival contará con funciones en distintas salas de Santiago, con entradas accesibles e incluso gratuitas en varios espacios, ampliando el acceso a la experiencia cinematográfica:
- Sala K (Marín 321): $3.000 general / $2.000 estudiantes y tercera edad
- CCC (Raulí 571): $2.000
- Cineteca Nacional de Chile: entrada liberada
- Sala de Cine UC: entrada liberada
- Sala de Cine de Ñuñoa: entrada liberada
- Centro Cultural de España: actividades gratuitas
Por qué FEMCINE 16 es un evento imperdible
Porque reúne lo mejor del cine contemporáneo hecho por mujeres, conecta con los debates actuales y ofrece una experiencia cultural de alto nivel en múltiples espacios de la ciudad.
Porque visibiliza historias urgentes y necesarias.
Y porque confirma que el cine hecho por mujeres no es tendencia: es presente y futuro.
Más información en su sitio web.












