Tras el lanzamiento de Hot Safari, la banda chilena afina los últimos detalles de un álbum que recorrerá distintos sonidos y emociones. En conversación exclusiva con Revista La Máquina, sus integrantes repasaron los orígenes del proyecto, la búsqueda de una identidad propia, los desafíos de grabar su primer disco y su visión sobre el presente de la música chilena.
Hace menos de dos años, Antigona era un grupo de amigos reuniéndose a tocar en un living. Hoy, después de meses de ensayos, grabaciones y presentaciones en vivo, la banda se encuentra en la recta final de su primer disco. El camino ha estado marcado por cambios de formación, búsquedas creativas y una convicción que atraviesa todo su proyecto: no encasillarse en un solo género.
Tras el reciente lanzamiento de Hot Safari, el cuarteto integrado por Martina Letelier – Marti (voz y teclado), Rodrigo Pinto – Canguro (bajo y voz), Felipe Goeminne – Filip (batería y percusiones) y Renata Pérez – Ren (guitarra y voz) vive una etapa decisiva. Mientras afinan detalles de un trabajo que reunirá entre 11 y 12 canciones, también intentan responder una pregunta que ha acompañado a la banda desde sus inicios: qué es exactamente Antigona.
La respuesta, admiten, todavía está en construcción.
De la amistad a un proyecto cada vez más serio
La historia de Antigona comenzó en 2024 a partir de algo bastante simple: las ganas de hacer música. A través de amigos en común, sus integrantes fueron encontrándose y compartiendo ideas hasta que las reuniones informales comenzaron a transformarse en algo más.
Al principio no existía un plan definido. Tampoco una identidad cerrada ni objetivos especialmente ambiciosos. La banda funcionaba como un espacio para experimentar, crear canciones y disfrutar el proceso.
Con el tiempo, sin embargo, esa dinámica fue cambiando.
Los ensayos se volvieron más constantes, aparecieron los primeros shows y comenzaron a recibir una respuesta cada vez más entusiasta por parte del público. Lo que había nacido como una instancia creativa entre amigos empezó a convertirse en un proyecto que requería disciplina, organización y compromiso.
“Nunca nos imaginamos que esos temas que nacieron en un living terminarían convirtiéndose en un disco. Empezamos sin expectativas y hoy estamos viendo cómo todas esas canciones toman forma y se vuelven realidad”.
La formación también experimentó cambios durante ese período. Aunque varios integrantes fueron entrando y saliendo, Martina, Renata y Rodrigo han permanecido desde el inicio del proyecto, mientras que Felipe se sumó posteriormente, consolidando la alineación actual.

La búsqueda de una identidad propia
Si hay algo que Antigona evita es definirse a partir de una sola etiqueta.
Las referencias musicales de sus integrantes son tan diversas como sus personalidades. En sus conversaciones aparecen nombres tan distintos como Amy Winehouse, Aretha Franklin, Ana Tijoux, David Bowie, Prince, Pablo Chill-E, Los Tetas, Hiatus Kaiyote, Illya Kuryaki and the Valderramas o Ca7riel y Paco Amoroso.
Esa amplitud de influencias termina reflejándose en las canciones.
Rock, soul, jazz, rap, trap, pop y sonidos urbanos conviven dentro de una propuesta que se resiste a escoger un único camino. Por eso, cuando les preguntan qué género hacen, la respuesta nunca resulta sencilla.
Más que una dificultad, la banda entiende esa mezcla como uno de sus principales atributos.
“Nunca nos quisimos encasillar en un solo género. Nuestro interés siempre ha sido mezclar influencias distintas y construir puentes entre escenas que muchas veces parecen separadas”.
Esa diversidad también se expresa fuera de la música. Sus integrantes reconocen que tienen formas distintas de trabajar, vestir, relacionarse con el mundo e incluso entender el arte. Sin embargo, lejos de transformarse en una barrera, esas diferencias han terminado fortaleciendo el proyecto.
Para ellos, la diversidad dejó de ser una característica accidental para convertirse en parte fundamental de la identidad de Antigona.
“Hot Safari” y el disco que viene en camino
Mientras continúan definiendo su propuesta artística, la banda avanza en la producción de su primer trabajo discográfico.
Uno de los adelantos de esta nueva etapa es Hot Safari, sencillo que refleja precisamente la libertad creativa con la que suelen trabajar.
La canción nació a partir de una línea de bajo propuesta por Rodrigo y de una base construida por Martina en GarageBand. A partir de ahí comenzaron las improvisaciones colectivas y la construcción de una historia inspirada en una situación recurrente dentro del grupo: la facilidad con que algunas personas confundían a dos de sus integrantes debido a sus estilos similares.
Lo que comenzó como una broma terminó transformándose en una canción cargada de energía, humor y referencias a la estética de artistas contemporáneos como Ca7riel y Paco Amoroso.
Sin embargo, Hot Safari es apenas una muestra de un proyecto mucho más amplio.
Actualmente la banda se encuentra finalizando un álbum que incluirá entre 11 y 12 canciones y que será precedido por un último sencillo durante los próximos meses. Un trabajo que, según adelantan, estará marcado por la exploración sonora y la convivencia de múltiples estilos.
El principal desafío, explican, no ha sido crear las canciones, sino encontrar un hilo conductor capaz de unirlas.
“Tenemos temas muy distintos entre sí. La búsqueda ha sido entender qué los conecta y cómo construir una experiencia coherente para quien escuche el disco”, explican.
La respuesta parece estar menos en los géneros y más en las emociones.
Cuando describen el álbum aparecen conceptos como intensidad, sensibilidad, movimiento y viaje. Palabras que reflejan la intención de construir una experiencia que vaya más allá de una simple colección de canciones.

Una mirada a la escena musical chilena
La conversación inevitablemente lleva a la música chilena actual, un escenario que observan con optimismo.
Para Antigona, el momento que vive la escena local está marcado por una creciente diversidad de propuestas, nuevas formas de colaboración y una apertura cada vez mayor hacia los cruces entre géneros.
Los integrantes de la banda destacan especialmente la posibilidad de ver convivir proyectos que hace algunos años parecían pertenecer a mundos completamente distintos.
Aun así, creen que todavía existen desafíos importantes.
La falta de financiamiento, infraestructura y espacios adecuados para la música en vivo sigue siendo una de las principales dificultades para artistas emergentes. También consideran necesario fortalecer el acceso a la cultura desde etapas tempranas y generar más oportunidades para el desarrollo artístico fuera de los circuitos tradicionales.
Más allá de esos obstáculos, valoran el sentido de comunidad que perciben entre músicos, productores y públicos.
“Nos gustaría que las escenas estuvieran cada vez más conectadas. Que la gente pudiera descubrir proyectos distintos sin importar las etiquetas. Sentimos que ese proceso ya está ocurriendo y queremos aportar a que siga creciendo”, mencionan.
El futuro de Antígona
Aunque el disco todavía no ve la luz, sus integrantes ya imaginan lo que vendrá después.
Hablan de giras, de tocar fuera de Santiago y eventualmente fuera de Chile. También imaginan una banda más madura, con una identidad artística más consolidada y una propuesta escénica cada vez más ambiciosa.
Pero por ahora el foco está puesto en el presente, en terminar un disco que comenzó a construirse mucho antes de entrar al estudio. Un disco que recoge experiencias, amistades, influencias y aprendizajes acumulados desde aquellos primeros encuentros informales donde la única intención era tocar música.
Hoy, mientras Antigona se prepara para dar el paso más importante de su corta trayectoria, la banda parece haber encontrado al menos una certeza: no necesita elegir un solo camino para seguir avanzando.













