Luego de tres años alejado de la música y los grandes escenarios, el exvocalista de Chancho en Piedra, Eduardo “Lalo” Ibeas, vuelve a las pistas con su nuevo proyecto y conversa con La Máquina sobre Pascual Arroyo, una apuesta personal que llevaba años rondando en su cabeza. “Es como una especie de alter ego, una especie de yo mismo”, afirma.
“Pascual Arroyo, le pica el hoyo. Arroyo Pascual, le pica igual. Que es como un viejo chiste de los años 70, creo. Era muy famoso antes, pero hay gente que no lo conoce”, explica Eduardo “Lalo” Ibeas cuando se le pregunta por su nuevo proyecto musical: Pascual Arroyo. Esa evocación al humor, indica el exvocalista de los Chancho en Piedra, genera una complicidad de entrada.
Pero más allá del chiste, Pascual Arroyo nace para homenajear a la cumbia picaresca y el doble sentido, aquella que Los Hijos de Putre, con Jacinto Amoroso a la cabeza, supieron llevar a las radios a fines de los 70 con canciones como “La vieja Julia” o “El curanto”. O la que más tarde, Tommy Rey y su sonora lograron popularizar de tal forma, que el tema “Se murió Tite” y la gente coreando “a Tite lo entierran hoy”, era un escenario natural de cualquier celebración.
“Justo antes de irme a vivir a España un tiempo, fallece Jacinto Amoroso (papá de Willy Sabor), de los Hijos de Putre y yo sentí que se estaba muriendo esa música, pero dije que por lo menos estaba Tommy Rey que toca Tite y mantiene un poco viva esta música de raíz más folclórica, graciosa y popular. Después fallece el Tommy, entonces fue como ahora sí se murió esta música y la gente no la va a conocer. Ahí sentí que, pucha, quizás yo tenía que hacer esta música para mantener la antorcha durante un tiempo y hacer el traspaso a otras generaciones. Sentí esa misión”, cuenta Ibeas.
Lalo vs Pascual
Pero ¿cuánto de Lalo Ibeas hay en el personaje de Pascual Arroyo? El vocalista cuenta que es una especie de alter ego. “Para mí, es como evocar a que la persona que está interpretando la música es otra, más histriónica, más graciosa y más desinhibida que la persona que hizo las canciones que soy yo. Pero, al mismo tiempo, me di cuenta que tampoco soy un gran actor y no me daba para inventar una voz distinta, para sostener un personaje. Como que hagamos que es otra persona, pero todos sabemos que en realidad soy yo”, afirma.
Hace unos días, Pascual Arroyo lanzó su primera canción: “Lo comido y lo bailado”. Ibeas detalla que el primer disco -que estará listo durante el segundo semestre- originalmente iba a tener 10 canciones, pero que la naturaleza del proyecto y el doble sentido lo obligaron a que sean once. Y pese a que aún está buscando a la banda definitiva, la producción la hizo junto a su amigo, el vocalista del grupo Tomo Como Rey, Rodrigo Medel, el baterista del mismo grupo, Miguel González, y el tecladista de Los Vásquez, Cristóbal Platz.

“Nos empezamos a juntar para ver cómo salía y fluyó impresionante (…) En toda esta búsqueda, sentí que los que participaron sintieron el espíritu del proyecto, que tuviera el espíritu de los “Hijos de Putre” pero un sonido más moderno”, revela el artista, quien además está feliz por la recepción que tuvieron sus canciones entre su núcleo cercano, especialmente de su hijo. “Le he mostrado algunos temas a mi hijo que tiene 10 años cuando está con sus compañeros y se cagan de la risa y ya, funciona. Me gusta provocar eso con esta música”, agrega.
El luto de los Chancho y el posible regreso
Al hablar de Lalo Ibeas es inevitable recordar a los Chancho en Piedra, la banda de la que fue vocalista por 30 años y que formó junto a sus amigos del colegio, Pablo Ilabaca, Felipe Ilabaca y Toño Corvalán. El grupo se dio un receso indefinido luego de una gira en julio del 2023 y desde entonces los integrantes se han dedicado a otros proyectos. Durante este tiempo, Ibeas, por ejemplo, lanzó un libro de cuentos de ciencia ficción y vivió un tiempo en España, pero al principio le costó sobrellevar esta pausa.
“Pensé que iba a echar de menos el escenario, la gente aplaudiendo y que te reconocieran. Y si bien te mentiría si digo que no echo de menos eso, lo que más extraño son los ensayos, el llegar todos los días a donde están tus mejores amigos y decir cosas buenas y cosas malas. Es un lujo juntarte todas las semanas dos o tres veces con tus mejores amigos, a nadie le pasa eso, entonces eso lo echaba demasiado de menos. Y al mismo tiempo sientes que, puta, qué bacán que no éramos solamente colegas, éramos parte de la vida del otro, más allá de lo musical”, recuerda Lalo.

El vocalista deja en claro que la buena onda entre los integrantes sigue intacta, que el grupo de WhatsApp se mantiene vivo y que además de eso, se han juntado y conversa personalmente con cada uno de ellos cada cierto tiempo. Les mostró a Pascual Arroyo -o a su primo como dice en redes sociales-, e indica que “los chiquillos se cagaron de la risa, porque también me conocen y saben que esta espina la tengo hace tiempo y quería sacar algo así como humorístico y doble sentido. Me conocen mejor que cualquier persona ya que vivimos juntos casi 30 años”.
Pese a que está 100% enfocado en Pascual Arroyo, siempre está el bichito de volver a reunirse y la puerta no está cerrada. Lalo explica: “en intención, todos queremos volver en algún momento, pero también sentimos que no es el momento ahora, más adelante sí, porque hicimos esta pausa para hacer otras cosas. Tampoco tenemos una fecha. Yo quiero hacer cosas distintas para que llegado el momento, pueda decir que ya hice estas cosas y ahora me junto con mis amigos a hacer el proyecto que nos hizo felices durante tanto tiempo a nosotros y a otra gente”.
El humor como bandera de lucha por parte de Lalo Ibeas
Eduardo Lalo Ibeas no es indiferente a la escena chilena y destaca lo que están haciendo grupos como Candelabro, Hesse Kassel o Asia Menor. Lo llena de orgullo ver a las nuevas generaciones, el intercambio entre bandas y estilos, y que le gustaría colaborar y hacer cosas así más adelante. Esa mirada sobre la escena local también se cruza con una preocupación más amplia por el lugar que ocupa la cultura en Chile y por los recortes que en los últimos meses han afectado al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
“Siento que me molesta ya ni siquiera con algo político, me molesta con algo de incultura, de forma de expresarse, de la forma de decir que era una metáfora. Y entiendo por qué la gente prefirió esto porque parecía que el resto era muy blando, muy ‘todos hacen lo que quieren’, pero ahora siguen los mismos índices, incluso más delincuencia y ya no era la solución”, reflexiona.
“Lo que me da miedo, independiente a esto es que empecemos a encontrar la solución en personajes raros así como (Javier) Milei. Me da miedo decir que ya no fue la izquierda, ya no fue la derecha, entonces ¿quién me va a solucionar estos problemas? Y empiezan a aparecer los caudillos insólitos”, agrega.
Por lo mismo, al ser consultado si desde el humor que busca hacer con Pascual Arroyo también existe crítica social, no duda al responder: “todo es político”. Para Ibeas, darle valor al humor y buscar generar encuentro a través de él es parte de su propuesta, y sentirse identificados como personas que se ríen de lo mismo y lo pasan bien con una misma cultura también forma parte de un proyecto mayor.

“El hecho de pertenecer a algo, a una forma de hacer humor, a una forma de resistencia. Hay cosas en la historia que los grandes cambios los hicieron los juglares y no los políticos del momento. La política es de estar ahí insistiendo, estar riéndose del poder o de otras cosas. Es parte de eso y creo que también de unificar (…) enfocarnos en cosas que nos unifican, porque un buen chiste nos hace reír a todos”, señala.
Finalmente, el vocalista recalca que esto es un deber como padre. “Soy papá y quiero que mi hijo se ría, lo pase bien, que no encuentre que el mundo es un lugar difícil o un lugar lleno de problemas. En el mundo hay obras artísticas, hay música, hay cine, canciones, humor y terror. Hay cosas que hacen que vivir valga la pena. Entonces ese es mi mensaje en este momento y mi bandera y estoy tratando de hacerla en este momento desde la comedia”, cierra Lalo Ibeas.












