El tecladista y cofundador de La Ley se sumergió de nuevo en el álbum que en 1990 comenzó a convertir a la banda en referencia del pop rock latinoamericano. Con motivo de la reedición de “Desiertos” en vinilo doble de lujo —presentada en un show único en el GAM— Aboitiz habla del peso emocional de revivir ese material, de la ausencia permanente de Andrés Bobe y de lo que significa la cultura en un país que, a su juicio, siempre ha puesto el foco en el lugar equivocado. “Son recuerdos que te vienen encima. Es como volver a estar con él“, dice en entrevista con La Máquina.
Hay discos que no envejecen: simplemente esperan. Desiertos, el álbum que La Ley publicó en 1990 —primero en cassette, con el sello Fusión Producciones— fue uno de esos. Hace poco, volvió a la vida en el Centro Gabriela Mistral (GAM), en un show único que reunió a exintegrantes y cercanos a la historia de la banda, y que sirvió de lanzamiento oficial de su nueva edición en vinilo doble de lujo: remasterizado desde los masters originales, con una nueva mezcla a cargo de Carlos Barros, carátulas interiores con fotos antes inéditas y textos escritos por quienes lo hicieron.
Rodrigo “Coti” Aboitiz, tecladista y uno de los músicos fundadores del grupo, fue parte central de esa jornada. Desde antes, había pasado semanas metiéndose de lleno en el material: escuchando pistas, rehabilitando teclados deteriorados por el tiempo, redescubriendo un trabajo que él mismo había olvidado en sus detalles. El disco fue el primero de La Ley con Beto Cuevas como vocalista, y el que comenzó
El disco fue el primero de La Ley con Beto Cuevas como vocalista, y el que comenzó a trazar el arco de lo que vendría: una banda chilena que terminaría expandiéndose por toda Latinoamérica. Contiene canciones que siguen siendo parte del canon del pop rock del continente —”Sad”, “Qué va a suceder”, el hit que le da título— y fue concebido en una época en que la banda buscaba, según recuerda Aboitiz, algo diferente al formato pop de tres minutos. Los referentes de entonces eran Talk Talk y Simple Minds: bandas que construían atmósferas, que dejaban respirar las canciones. “Queríamos alejarnos un poco de ir directo al callo“, dice.
Esa búsqueda tomó tiempo. El proceso de grabación arrancó a fines de 1989 y se extendió hasta marzo de 1990, en parte porque hubo un momento bisagra: la salida de Iván y la llegada de Beto Cuevas, a quien Aboitiz describe sin vacilar como “el hombre perfecto para el disco y para la banda”. Esa demora, paradójicamente, fue un regalo. Le permitió al grupo trabajar cada canción con una paciencia que hoy resulta casi anacrónica. “Teníamos muy claro que menos es más“, recuerda. “Hacer lo que hay que hacer, y no más“.

Cuando Aboitiz se metió de lleno en la remasterización —escuchando pista por pista el material que grabaron hace más de tres décadas— lo que encontró lo sorprendió gratamente. “Me di cuenta de que acordes que creía que hacía de tal forma, los sigo haciendo igual. Y las guitarras de Andrés… me sorprendí. Estábamos haciendo un trabajo súper bueno“. Hubo trabajo técnico, también: junto a Luciano Rojas y Mauricio, debieron rehabilitar algunas pistas de teclados que el paso del tiempo había deteriorado. Las cintas, con los años, generan ruido. La memoria también, aunque de otra manera.
Porque en el centro de todo este proceso está una ausencia que no se puede remasterizar. Andrés Bobe, guitarrista y cofundador de La Ley, murió en 1994. La reedición de Desiertos es también, y quizás sobre todo, un acto de memoria hacia él. Su hermano Germán fue quien tomó la iniciativa de recuperar los audios, fotografías y videos de esos primeros años —trabajo que también dio origen al documental Velados, transparentes, elegido mejor cortometraje documental en el Festival IN-EDIT CHILE— y quien figuró como productor general del evento de anoche.
Cuando se le pregunta cómo fue trabajar en una pieza donde Andrés está tan presente, Aboitiz responde sin rodeos: “Es como volver a estar con él. Empiezas a echar de menos la época, volver atrás. Nostalgia de poder tenerlo acá“. Eran colegas, pero también amigos. Salían juntos, ensayaban en el Café del Cerro, comían después en el Venecia. Son detalles pequeños, precisos, del tipo que solo guarda quien de verdad quiso a alguien.
La conversación deriva hacia el presente. El cambio de gobierno, los recortes al sector cultural, la pregunta de siempre sobre el lugar que ocupa la música —y el arte en general— en la agenda pública chilena. Aboitiz es cuidadoso con la política contingente: lleva pocas semanas el nuevo gobierno y prefiere no juzgar todavía. Pero sí tiene algo claro, y lo dice sin vacilar: “Los países que realmente han surgido en el mundo son los que se han preocupado muchísimo más por la cultura, a la par con darle de comer a la gente“.

Es una convicción que cruza toda su visión de Chile. Cuando se le pregunta por la escena musical actual —el predominio de la música urbana, el retroceso del rock— no hace el gesto fácil del nostálgico irritado. Lo lee como síntoma. “La música urbana es un reflejo de lo que no hemos hecho culturalmente durante muchos años”, señala. “Todo nace en la educación que damos a nuestros hijos. Cultivar eso, preocuparse de eso más que de otra cosa, porque eso es lo más importante“.
Quizás por eso es que una reedición como la de Desiertos importa más allá de lo discográfico. No es solo recuperar un sonido o rescatar un master deteriorado. Es también afirmar que hubo algo ahí, que valió la pena hacerlo, que merece ser escuchado de nuevo.
A los músicos jóvenes que están partiendo hoy, Aboitiz les tiene un mensaje que no suena a sermón sino a experiencia vivida: “Tienen que tener mucha perseverancia y tolerancia a la frustración“. Y luego, casi como contrapeso: “Que sueñen. Que traten de cumplir sus sueños. Que busquen algo para identificarse, porque eso es muy importante para poder lograr algo propio“.
Son las mismas condiciones que tuvo La Ley en sus inicios. Y el resultado, treinta y cinco años después, se puede escuchar en un vinilo que llenó el GAM de nostalgia y de música que, al parecer, nunca terminó de irse.













