Desde hace 17 años Simón Pais se dedica a la fotografía de moda en Chile, partió siendo un adolescente y de forma meteórica, gracias a su estilo vanguardista, fue uno de los más requeridos para editoriales, celebridades y el retail local.
Hace algunos años decidió probar suerte en México, donde se radicó algún tiempo, logrando importantes hitos en su carrera como trabajar para la revista Grazia, que en su versión mexicana dedica varias páginas al trabajo del único chileno en sus filas.
Hoy con 33 años, está de regreso en nuestro país y en La Máquina quisimos conversar con él sobre su carrera, sus reflexiones durante esta pandemia y parte de sus proyectos actuales y futuros.

N.E.: Esta entrevista se realizó de manera remota, debido a las precauciones dictadas para evitar la propagación del coronavirus covid-19.
–¿Cómo ha tratado la pandemia a Simón Pais?
Ha sido un año lleno de cambios fuertes e intensos. Nos mudamos de Santiago a Puerto Varas para resolver juntos este período en familia. La pandemia me cortó los planes, como a muchos, y eso me ha tenido “sorteando los estados de animo” algunos días. Es un ciclo que va desde la frustración hasta el agradecer lo que tengo: estar junto a mi familia y la salud intacta.
–¿Cuáles serían algunas de tus reflexiones personales?
Personalmente, lo veo como un acto forzado de desnudarnos a todos de lo que creíamos necesario en nuestras vidas, distracciones, relaciones sociales, ritmos, validación del “yo”. La vida me puso en un lugar en el que únicamente podía resolver mis pesares, terminar de conocerme y reconocerme dentro de mi familia, lo cual es un regalo. He podido mirar hacia atrás, agradecer y validar mi trayectoria.
-¿Y en términos artísticos?
Ha sido importante para mí volver a conectar con la naturaleza y la esencia de mis ideas e identidad creativa. Valoro mi imaginación de otra manera, ya que la compartí mucho durante años participando activamente en editoriales, campañas, catálogos, viajes e hice tanto creyendo que duraría para siempre y confiaría para siempre en las personas que decían apoyarme, quererme. Pero así no fue y eso artísticamente me liberó.
–¿Cuánto tiempo llevas en este rubro?
Comencé inocentemente a los 17 años de manera incipiente, tomando fotos con cámaras digitales de la época. Mi primera portada fue en junio de 2006 para la revista Paula, eso recuerdo como el gran comienzo.
–¿Siempre quisiste ser fotógrafo?
Jamás me he propuesto “tener un nombre”. Nací estrafalario y chispeante, terminé donde estoy porque vi la oportunidad que tuve al destacar por mi creatividad, pero no me imaginaba que podía ser fotógrafo. De niño dibujaba mucho retrato e ilustraciones tipo cómic y apenas salí del colegio comencé a tomar retratos, lo sentí muy parecido con mi manera de dibujar y rápidamente conecté con un mundo al cual fui abducido.
–¿Qué recuerdas de la época de Flickr y Fotolog, Simon Pais?
Hoy saco conclusiones de lo mucho que me benefició y el sentido de realización personal fue poderoso. Si lo piensas, fui uno de los primeros casos de “going viral” en Flickr, cuando ese concepto no existía aún. Fotolog fue como el bachillerato de mi adolescencia, la verdad me río solo porque viví muchas cosas en esa época, a los 18 años trabajé en un club under de Santiago donde conecté con la vida gay, un mundo que tenía permitido entrar, pero solo hasta que salí del colegio. Creo que ha sido lejos una de las mejores épocas. Éramos bastante libres en nuestros espacios designados, el forestal, la blondie y todo se sentía fresco aún.
–¿Qué te apasiona de tu trabajo?
Me apasiona encontrar belleza en todo y transformar la cámara en una proyección de mi mente y cuerpo.

–¿Qué no te gusta de tu trabajo?
Puedo decir que hay áreas de mi trabajo en las que ya no deseo depositar mi energía. No me gusta el ninguneo e idolatría, viví las dos formas y fue desgastante, veo con distancia ahora.
–¿Cómo defines tu sello?
Soy un cuenta historias de magia y belleza sin tiempo.
–¿Cuál es tu luz favorita para hacer fotos?
Natural
–¿En qué te inspiras para crear?
Siento que siempre estoy inspirado y me la paso más tiempo resolviendo qué es lo que debo hacer para imprimir la imagen que ya estaba proyectada en mi inconsciente a la realidad. Me inspiran los lugares abandonados, los atardeceres, la fragilidad de la belleza, hombres y mujeres, mirar hacia arriba, cerrar los ojos, me inspira enamorarme y el desamor también, o sea, me dejo inspirar y no la espero que venga a verme.
–Tu carrera fue bien meteórica, ¿qué le dirías a ese Simón Pais, pensado desde el lugar en qué estás ahora?
Calm down, Beyoncé.
–¿Cómo fue ser un adolescente y lidiar con la sobre exposición del medio?
Intenso, no me hizo bien. Crecí a patadas y terminé bien deprimido los últimos 3 años y alejando a todo el mundo, enojado, no sé, paranoico. No quiero volver a sentirme mal por tener cierto éxito y validarme en otros fue la peor idea. Perdí mi estrella cuando tuve que lidiar con la parte financiera, eso terminó de podrirme, porque lo sentí un fracaso. Me sentí juzgado y culposo, como si todos me mirasen como “en qué te gastaste la plata” y no habría una segunda o quizás tercera oportunidad.
–¿Cuáles serían a tu juicio los avances en la industria desde que comenzaste hasta ahora?
Puedo hablar respecto a Chile con más propiedad y creo que estamos ad portas de generar una identidad propia en la moda, quizás no la que esperaban las otras generaciones, toda europea y copiada, algo no perteneciente a nuestra realidad, un sueño del escape latino. No, ahora veo propuesta personal, un discurso real con la moda, algo lento, una chispa, un comienzo. Pero todo es por los diseñadores independientes, ya que aún no veo apoyo de capital ni estructura mayor que les dé soporte. Como siempre, en Chile sobran genios que son reconocidos después.
–¿Por qué decidiste en un momento de tu carrera radicarte en México?
Me gusta mucho la moda y aspiraba a trabajar con los mejores diseños y marcas. Conocí a una stylist mexicana que manejaba muy bien esos temas e hicimos buena relación durante algunos años. Sentía importante ser de Chile y producir material afuera, aunque no gané ni uno y no conseguí radicarme legalmente allá, el apoyo era medio tibio; al final, todo lo que brilla no es oro y con nuestros problemas sociales ya sentí irrelevante hacer moda.
–Desde tu visión: ¿Qué pasó en Chile con las revistas?
Se pusieron fomes, siempre lo mismo cada mes, algunas cada dos semanas; qué ritmo es ese, no sé. Vino la bruja y se las llevó. Yo le debo muchísimo a ese mundo, pero terminé chato de la cantidad de compromisos por páginas editoriales con marcas y ropa fea. Sorry not sorry. Las revistas debieran ser un ítem de colección, cultura, periodismo y no un catálogo repetitivo de modas para generar necesidades de compra.
–¿Quiénes eran y son los referentes de Simón Pais?
Mis pilares básicos de la vida son Man Ray, Andy Warhol, Newton & Magritte. De ahí para abajo una lista interminable sin orden ni preferencias.
–¿Existe en Chile la moda inclusiva?
No creo, al menos en retail, me alegra ver a mi comunidad un poco más representada en medios masivos, porque genera un rayo de luz dentro del propósito publicitario. Pero los estándares son los mismos siempre, hombres masculinos y mujeres femeninas. No veo realmente una cultura fluida libre de prejuicios y además sé que la publicidad es un truco, una imagen y no un discurso, por eso creo que la “inclusividad” en ese rubro retail es un código/palabra que usan para forzar producciones y moldear su imagen, pero sin mojarse mucho el potito.
–¿Estás de regreso en Chile?
Por ahora, sí.