8 películas chilenas de fantasía: un ranking para leer y discutir

 8 películas chilenas de fantasía: un ranking para leer y discutir

Definir el género fantástico es difícil, sobre todo en películas chilenas. Según algunas definiciones, esto corresponde a que “hay presencia de elementos que rompen con la realidad establecida”, claro que dichos elementos no tienen una base científica o anticipatoria, como sí la hay en la ciencia ficción. En su lugar, es lo mágico o lo maravilloso lo que nos rompe el ordenamiento lógico de las cosas.

Cine de fantasía hay mucho y en nuestro país los ejemplos son varios. Si bien lamentablemente no contamos con un clásico de antología como Fantasía” (1940) de Disney, sí tenemos varios exponentes de este género producidos desde los 90s en adelante.

En La Máquina, hicimos un pequeño ranking buscando conocer cuáles son las mejores y las peores película chilenas de fantasía producidas y/o grabadas en nuestro país. Para que vean que no hace falta ir a Fantasilandia para pasar una tarde fantástica.

La danza de la realidad (Alejandro Jodorowsky, 2013) | El Agente | Crítica  de Cine
La danza de la realidad

Mitos y leyendas: La nueva alianza (2010)

Un juego que a estas alturas es un mito y una leyenda. Hablamos de Mitos y Leyendas, el gran hit de la desaparecida editorial Salo que marcó a una generación, trascendió las fronteras de Chile abarcando toda Latinoamérica y culminó su internacionalización ni más ni menos que con una película.

La cinta, que se ubica dentro de las películas chilenas de fantasía, sigue la historia de Martín (Sebastián Seve), un adolescente fanático de este juego de rol, quien descubrirá que el universo de las cartas no es solo ficción. Tras un torneo, encuentra un símbolo oculto con el cual abrirá en su pieza un portal hacia otra dimensión, un mundo de monstruos y magia donde su amiga Sofía queda atrapada por accidente y es secuestrada por el malvado Cronos, el villano de la historia, quien ambiciona conquistar el mundo de los humanos. Para rescatar a la chica y salvar el mundo, Martín deberá reclutar a sus amigos para hacer lo que mejor saben hacer: armar una estrategia y ganar la partida. Entre los aliados que reunirán en este mundo, el más importante será el guerrero Miramoto, interpretado por Marko Zaror.

Este ejemplos de películas chilenas de fantasía, fue promocionada como “hecha con la misma tecnología de efectos especiales que El Señor de los Anillos”. El resultado dista mucho de la obra magna de Peter Jackson, pero es lejos el mejor exponente de aventura juvenil fantástica que tenemos en Chile, nuestra humilde versión de Jumanji. También fue el primer largometraje en el que participó Sebastián Badilla, en ese entonces de 18 años, interpretando a “Gordon”, el personaje obeso y cómico del grupo.

La danza de la realidad (2013)

Alejandro Jorodowsky es lejos uno de los cineastas nacidos en Chile que más éxito ha tenido en el extranjero. Y decimos “nacido en Chile”, porque de chileno no tiene mucho: sus padres fueron inmigrantes judíos oriundos de Ucrania y, si bien nació en Tocopilla, en los 50s emigró a Francia, obtuvo la ciudadanía francesa y en México tuvo a varios de sus hijos. Él mismo se reconoce como un “ciudadano del mundo” y ese cosmopolitismo se nota en su cine.

Estamos ante una película autobiográfica que parte con la infancia de Alejandro en Tocopilla, donde su autoritario padre, Jaime, es interpretado por Brontis Jorodoswky (Nicolas Flamel en Animales Fantásticos 2), en la vida real hijo de Alejandro y por tanto nieto del personaje que interpreta. Además de adoctrinar a su hijo en su ideología comunista y en la cultura sionista, Jaime emprende un viaje a Santiago con el objetivo de asesinar al dictador Carlos Ibáñez del Campo (Bastián Bodenhöfer). Esto último nunca pasó en la vida real, pero bueno, esta película es nuestra versión de El gran pez: el narrador cuenta la historia a su pinta, desarrollando un fantástico e inverosímil relato, haciendo a la realidad danzar en torno a sí mismo.

Esta cinta es toda una clase de “sicomagia”, la terapia inventada por Jorodowsky que mezcla sicología, genealogía, esoterismo y tarot. Es en el marco de esa atmósfera sicomágica que este ciudadano del mundo nos presenta un relato surrealista, con muchos desnudos y metáforas familiares y políticas, además de una omnipresente estética de circo y del día de los muertos mexicano. Ojo con la segunda parte, que sigue el mismo formato y con el mismo elenco.

Gritos en el bosque (2016)

Los mitos chilenos no podían faltar en este listado y el maestro del terror chileno Jorge Olguín ha tratado a varios de ellos en su extensa filmografía.

Esta selección de las películas chilenas de fantasía, sigue la historia de dos hermanas mapuche llamadas Ailén (Fernanda Urrejola) y Ana Catrilaf (Carolina Arredondo), quienes trabajan de guías turísticas en la zona de la Araucanía. Su aventura inicia cuando son contratadas por dos técnicos extranjeros, quienes investigan la zona para construir una represa, para lo cual se internan en el bosque araucano junto a las hermanas. Cae la noche y los protagonistas se ven acosados por los espíritus del bosque y un horrible monstruo. Dos en realidad. Un monstruo humano, y otro sobrenatural.

El largometraje, con diálogos en español, inglés y mapudungún, se estructura en torno a una explícita metáfora: así como los españoles llegaron a invadir hace 500 años, ahora son los promotores del progreso quienes traen muerte y destrucción al Wallmapu. Los winkas nunca cambian. Y los espíritus tampoco.

Hasta ahora es la única de las películas chilenas grabada en 3D, con escenas dignas de Avatar de James Cameron. No obstante, dado que se trató de una película independiente, ningún cine 3D quiso estrenarla en nuestro país, a pesar de haber recibido distintos premios en festivales internacionales. Por lo anterior, los únicos cines donde fue emitida, solo la proyectaron en una pantalla 2D.

De todas maneras ya puede ser vista en Ondamedia.

La mansión Nucingen (2008)

Otro cineasta chileno que triunfó en Francia. Raúl Ruiz pasó a la historia por su prolífica trayectoria y su inconfundible estilo, surrealista y a ratos incoherente. Dado que grabó películas en Francia y en Chile, para este ranking escogimos un punto medio: una cinta francesa grabada en suelo chileno.

La mansión Nucingen es una adaptación dela obra homónima de Honoré de Balzac. Ambientada en la década de 1920, sigue la historia del escritor austriaco William Henry James III (Jean-Marc Barr) quien ganó en una apuesta de póker una antigua mansión emplazada en Sudamérica, en pleno latifundio chileno. Allí, el europeo se instalará junto a su esposa y serán recibidos por un excéntrico personal de servicio, quienes tienen la costumbre de hablar sólo en francés dentro de la casona. Además, los personajes conviven con fantasmas y vampiros, junto con extraños fenómenos tan paranormales como absurdos, que le dan un sabor a realismo mágico a esta historia, pero de tipo terrorífico-maravilloso.

Las semejanzas en la ambientación y en la trama convierten a esta película en una versión afrancesada de La Recta Provincia, miniserie del mismo director, sobre todo por la presencia de un hueso que los personajes usan como flauta en ambas producciones.

Como dato freak, esta película fue grabada en el fundo La Punta de Raúl Schuler, el polémico empresario acusado de robar estatuas patrimoniales para ornamentar su jardín. Los más observadores, pillarán más de una en esta película.

Tierra de sangre (2014)

Chile no es un fundo, es un viñedo. Un viñedo muy muy largo, productor de los mejores vinos del mundo, o al menos así es como ha proyectado su imagen al resto del mundo. Con esto en mente, el director chileno-norteamericano James Katz escribió el guion de una película inspirada en el folclor chileno y en la historia del carmenere en Chile.

La cinta parte cuando una pareja de turistas franceses llega a un viña indeterminada en las cercanías de Santiago llamada “Viña Tierra de Sangre” (la película fue filmada en  la Viña Tarapacá en Isla de Maipo, la Viña Santa Rita y en el imponente palacio de las Majadas de Pirque). Allí, una guía turística les narrará la fantástica historia del viñedo.

Esto nos remonta a ciento cincuenta años atrás, cuando Magdalena (interpretada por la mexicana Aislinn Derbez), hija del español fundador del viñedo se casa con un misterioso barón francés llamado Louis. Su romance es interrumpido con la llegada del hermano de éste último y una serie de acontecimientos sobrenaturales: los campesinos comienzan a desaparecer, otros aparecen ahogados en su propia sangre, y los rumores dicen que es el diablo en persona quien se los lleva en una carroza de fuego. Un horrible monstruo chupa-sangre y un fantástico secreto marcarán a la vida de esta joven.

Rey (2017)

Basada en una historia real que de por sí suena bastante fantástica dentro de las películas chilenas en especial. Es 1860, y el abogado francés Orélie-Antoine de Tounens, llega al sur de Chile con el objetivo de proclamarse “Rey de la Araucanía”… y los indígenas lo siguen, declarándose independientes del Estado de Chile. Una historia que le causó hartos dolores de cabeza a las autoridades de la época.

Con esta premisa, el director norteamericano Niles Atallah filmó esta película experimental y vanguardista, donde se mezcla la interpretación de sus actores, con material de archivo y escenas surrealistas y oníricas. Buscando reivindicar la causa mapuche, Atallah se mete en la cabeza de un aventurero medio loco que se autoproclamó rey, y delinea un “viaje por sueños olvidados, memorias en descomposición y fantasías de fantasmas” en palabras del cineasta.

La rubia de Kennedy (1995)

Basada en la popular leyenda del fantasma de la rubia que se aparece de noche a los taxistas en la Avenida Kennedy. Esta película bebe de la mitología chilota y nos muestra a una joven colona alemana (Carolina Fadic) en el Chiloé del siglo XIX, quien se resiste a ser poseída por el Trauko. Por lo anterior, el monstruo chilote asesina a su víctima y lanza una maldición familiar contra la joven.

De ahí que esta opción dentro de las películas chilenas, da un salto a la década de 1990, y sigue los pasos de Jaime (Sebastián Dahm), un publicista en decadencia y último descendiente de la joven embrujada, cuyo fantasma comienza a aparecerse en su vecindario. Aprovechando el fervor popular por las apariciones, Jaime idea una campaña publicitaria basada en la Rubia de Kennedy para relanzar su carrera. Aunque al principio la idea resulta ser muy lucrativa, al poco andar le traerá fantasmagóricos problemas.

A pesar de ser una de las películas chilenas del género fantástico, dirigida y escrita por el cineasta y publicista italiano Arnaldo Valsecchi, quien la definió como “thriller mágico”, tuvo bastantes malas críticas, principalmente por sus incoherencias argumentales y escenas inverosímiles. El clímax y la escena final, son tan pretenciosos que parecen más un mal intento de copiar a Twin Peaks que de cerrar la historia con un giro surrealista.

Funciona mejor esta cinta si la vemos como una interesante radiografía del Chile de los´90: en medio de la vorágine del crecimiento económico traído por la transición a la democracia, una sociedad consumista y materialista redescubre la importancia de su mitología y leyendas urbanas, últimos vestigios de sus raíces y espiritualidad. Por lo menos así lo sostiene el personaje de “Pato”, interpretado por un jovencísimo Fernando Larraín.

 El Limpiapiscinas (2011)

Primer largometraje protagonizado y escrito por Sebastián Badilla, y el inicio de una fórmula que repetirá en sus siguientes producciones: un chico gordo, cuatro ojos y ABC1 que termina de novio con la guapísima coprotagonista, en esta cinta, interpretada por Denise Rosenthal.

Como adelanté en el título de la película, Gustavo (Badilla) se dedica a limpiar las piscinas de sus vecinos para ahorrar lo suficiente con miras a pagar sus estudios de leyes, luego de que sus padres quedaran en bancarrota.

¿Dónde está lo fantástico? Que en medio contará con la ayuda de un fantasma llamado “Dios del agua” (Pablo Zúñiga), quien se ahogó en una de las piscinas que Gustavo limpia y le dará consejos para conquistar a Nicole (Rosenthal). Un recurso sobrenatural forzado y absurdo, pero bueno, don Vicente Soler en la teleserie Brujas tampoco era un fantasma muy creíble.

https://www.youtube.com/watch?v=edqK1luazMo

Diego Escobedo

(Santiago, 1994). Escribo de historia, cine, literatura, y distintas curiosidades que se me van ocurriendo.

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