La Escuela de Mediadores de Cine Chileno de Quilpué Audiovisual finalizó su cuarta edición certificando a 175 agentes culturales de Chile. Detalles en La Máquina.
Tras dos meses de formación online y un encuentro presencial en Quilpué, el Centro Cultural Quilpué Audiovisual concluyó con éxito la cuarta versión de la Escuela de Mediadores de Cine Chileno, iniciativa que ya suma 175 agentes culturales certificados provenientes de distintas regiones del país y que busca fortalecer la mediación cultural y el desarrollo de públicos para el cine chileno.
El programa estuvo dirigido a gestores culturales, mediadores, trabajadores de organizaciones audiovisuales y representantes de espacios culturales, quienes participaron en un proceso formativo orientado a entregar herramientas para acercar las obras audiovisuales a nuevas audiencias y generar redes de colaboración entre proyectos de diversas realidades territoriales.
Con esta cuarta edición, la escuela consolida su trayectoria como una de las principales instancias de formación en mediación audiovisual del país. Para Sebastián Cartajena, director artístico de Quilpué Audiovisual, el crecimiento del programa responde a la creciente importancia de esta disciplina dentro del ecosistema cultural.
“La Mediación Cultural se ha posicionado como una instancia relevante para el trabajo con el cine chileno en la actualidad. Es por ello que, en esta versión de la Escuela de Mediadores, nos pusimos el desafío de generar un encuentro presencial que fortaleciera el intercambio entre participantes de distintas regiones y disciplinas artísticas. Estas experiencias han permitido no sólo capacitar a distintas personas en el área de la mediación, sino también abrir nuevas redes que permitan darle continuidad a este proceso”, afirmó.
Formación especializada para fortalecer el cine chileno
Durante dos meses, los participantes asistieron al Taller Expositivo-Reflexivo, compuesto por ocho sesiones online enfocadas en metodologías, perspectivas y herramientas para la mediación de obras audiovisuales. Las clases fueron impartidas por especialistas como María Paz Peirano, Carla Godoy, Antonella Estévez, Josefa Ruiz, Carla Pinochet, Francisca Soto, Constanza Ramírez, Claudia Santos y Christian Ramírez.
La programación también incluyó dos Mesas de Experiencias, donde se abordaron casos de mediación cultural desarrollados por organizaciones, festivales y salas de cine de distintas regiones. En estas instancias participaron representantes de Insomnia Teatro Condell, el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (FICVIÑA), Esquina Retornable, ONG Brotar, Programa Escuela al Cine y el Festival Todos Somos Diferentes.

Participantes destacan la creación de redes nacionales
Una de las participantes fue Carolina Astudillo, directora del Festival de Cine de Mujeres y Diversidades (FESTMYD), quien valoró especialmente el alcance nacional de la modalidad virtual.
“Lo que aprendí de las actividades online, además del conocimiento que tenían cada una de las expositoras, es que esa instancia es súper importante, genera ya un aprendizaje de por sí. También me permitió conocer otros proyectos, que si no fuera por la modalidad en línea yo no habría conocido. Además, de saber que hay compañeros del norte grande o de la zona sur que están levantando proyectos de manera autogestionada, con mucho pulso y que también tienen un tremendo potencial y mucha creatividad entre medio”, señaló.
Encuentro presencial fortaleció el trabajo colaborativo
Como una de las principales novedades de esta edición, la Escuela incorporó una jornada presencial intensiva de dos días en el complejo recreativo de BancoEstado, en el sector El Retiro de Quilpué.
Durante esta instancia se desarrolló un Taller Teórico-Práctico, guiado por los mediadores Claudia Santos y Christian Ramírez, donde los participantes elaboraron planes de mediación y estrategias para la formación de públicos en contextos reales.
Celeste Orrego, psicóloga de Valparaíso e integrante del programa, destacó la importancia del trabajo presencial para enriquecer el aprendizaje colectivo.
“He podido reflexionar sobre distintos temas, rescato a los profesores y su trayectoria. Valoro la presencialidad que se dio después de un periodo online en donde hemos podido reflexionar sobre ejercicios más prácticos y ponernos a pensar en contextos reales para la mediación. Pudieron venir compañeros de distintos lados de Chile, con diferentes realidades y para mí ha sido muy significativo conocer personas de otras disciplinas, ver las diferencias en cómo uno piensa, cómo uno se acerca a los fenómenos sociales y las diversas formas que tenemos de observarlos”, expresó.
La cuarta versión de la Escuela de Mediadores de Cine Chileno fue financiada por el Fondo de Fomento Audiovisual, Convocatoria 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y contó con la colaboración de la Red Salas de Cine Independientes, Insomnia Teatro Condell, ONG Brotar, Escuela al Cine, Programa Cero en Conducta, Sala K, FICVIÑA, Centro de Promoción Cinematográfica Valdivia y el Centro de Cine y Creación.












