Guillermo Helo, director de ‘No Nos Quieren Ver’ sobre el Sename: “Ojalá la serie genere que algún político se manifieste con algo”

 Guillermo Helo, director de ‘No Nos Quieren Ver’ sobre el Sename: “Ojalá la serie genere que algún político se manifieste con algo”

El realizador audiovisual y creador de la nueva serie de Mega, “No nos quieren ver” -de la cual hablamos en extenso acá-, Guillermo Helo, que retrata la lucha de tres mujeres con el Sename, habló con La Máquina sobre el origen de este proyecto, que significa su debut como director en este formato, tras su paso por las telenovelas, las dificultades que atravesó el rodaje a raíz de la pandemia y lo vigente que está la temática de esta producción.

La serie –ganadora del fondo CNTV en 2018– emitió su primer episodio el lunes 8 de noviembre (después de Demente). Debido al acuerdo alcanzado con WarnerMedia Latin America, la ficción se encuentra disponible en HBO Max, abultando el catálogo de títulos locales en el servicio (Prófugos, Mary & Mike, Pobre novio).

¿Cómo surgió la idea de crear “No nos quieren ver”?

Cuando explotó el caso del Sename el 2016, estábamos trabajando en la posproducción de “Niñas araña“, mi primera película, y en ese proceso, habíamos filmado algunas escenas dentro de residencias del Sename y parte de la historia era acerca de esa temática. Desde ahí fue inevitable preguntarse si con todo este escándalo y con todas esas situaciones que salieron a la luz -que algunas ya se conocían, pero no el volumen ni las dimensiones-, desde dónde uno podría abordar para llevarlo a la ficción, porque la temática es difícil y cruda. Entonces ahí empecé una búsqueda y en nuestra productora Altirosapiens, con Susana Espinoza, empezamos a conversar cuáles serían las posibilidades y finalmente, después de darle muchas vueltas, me pareció que el mecanismo que habitualmente se utiliza en muchos films, que es entrar desde un personaje externo y que pueda estar relativamente vinculado a la historia, siendo en este caso, estas abogadas, me pareció que era un buen punto de partida, porque eran personajes que de alguna manera sí se podían insertar.

El género policial, que es este ejercicio de “qué fue lo que ocurrió”, es un mecanismo que tiene la gracia de contar con una doble cualidad: la primera es que esa intriga de qué fue lo que ocurrió atrae al espectador, independiente del contenido. Lo segundo es que por tener que descubrir qué fue lo que ocurrió, tú tienes la oportunidad de explicar las cosas que funcionan mal. Entonces tenía el doble objetivo de atraer espectadores y al mismo tiempo, permitir naturalmente que esta investigación vaya desentrañando cuáles son las cosas que funcionan mal dentro del sistema de protección. A través de la investigación que llevamos a cabo, que fue más o menos larga, se nos abrió la cabeza respecto a cuáles eran las temáticas que podíamos tener y ahí se abrieron estas tres líneas, que son el personaje de Paulina Urrutia, que es básicamente meterse en todo lo que es el mundo judicial político, lo que ocurre en el centro directamente con el personaje de Francisca Lewin y la investigación en sí misma, a través del personaje de Tamara Acosta.

Yo creo que uno de los fuertes de esta serie es la gran calidad que entregaron los actores, en términos generales. Todos están muy bien. Los cabros jóvenes, como Sara Becker, tienen momentos impresionantes. Nuestras actrices consagradas se lucen con creces y creo que es un placer, y hace la vida mucho más fácil para la realización, poder contar con su aporte. Porque el diálogo fluye y además, lo que entregan es un súper buen material. A la gente le importa mucho quién es el actor y a uno también como realizador. Ellos son el nexo de tu historia y quienes conectan al espectador con la trama. Es fundamental que sea alguien con mucho talento y que además tenga una buena llegada con el público, porque finalmente eso pone en mejor posición a tu historia. Ahora, ¿si es el gancho de la historia? No. Yo creo que es un conjunto. Por ejemplo, uno no quiere tener buenos actores y una mala luz. La luz es una herramienta que permite conectar con la audiencia desde la atmósfera y no sería lo mismo este lugar si no tuviera la atmósfera que crea, y eso es importante también en la cámara, el sonido, la música, el arte, maquillaje, vestuario, así como es importante en el guión.

Yo creo que el resultado de estas cosas siempre es la suma de todo y eso es lo que precisamente me enorgullece. A veces es difícil conseguir un equipo que ande tan parejo en el buen sentido. De hecho, una de las críticas que salió hace algunas semanas sobre la serie hablaba precisamente de eso mismo, de que suele ocurrir que hay un desbalance en términos de tono y de actuación en la mayoría de las producciones, algo que siempre pasa en las teleseries. En particular, no me atrevería a decir que uno está por encima del otro. Creo que en el total están todos bacanes.

Nosotros nos inspiramos en historias de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), desde el trabajo en que hay algunos departamentos que hacen los curadores que son específicos en estos temas, porque hay curadores para todo tipo de cosas. Pero hay varias instituciones en Chile que tienen departamentos específicos de infancia. En general, incluso dentro del sistema de protección se dice que los curadores tampoco son las personas que están más comprometidas. Lo que ocurre muchas veces con ese tipo de abogados es que les toca en la mañana una ficha que a veces, ni siquiera han visto antes y desde ahí, tienen que defender a un niño con muy poca información. Hay un abanico muy amplio, donde existen quienes son específicamente dedicados para muchos casos y están metidos encima, y hay otros que simplemente tienen que resolver en ese mismo instante. Eso me pareció que era un buen nexo y ahí, lograr entrar a una historia que nos permitiera adentrarnos en los centros y lo que estaba ocurriendo.

Inevitablemente las tramas no estaban completamente cerradas al momento que estábamos trabajando, esto es siempre work in progress. Me refiero a que el proceso de guión fue largo y sí se modificaron algunas historias. El centro y el nudo nunca, porque finalmente la idea era hacer una ficción que invitara a la reflexión sobre la temática. Básicamente es eso y en el caso particular de nuestra productora, a nosotros nos interesa tocar temáticas que son atingentes y que de alguna manera, a través de nuestro trabajo audiovisual, se pueda generar algún tipo de impacto en la discusión en sociedad. Esa era la base de la idea. Porque la ficción tiene una gracia que es distinta a otros medios, que, en el fondo, la mayoría de la gente sabe lo que ha pasado desde las noticias o de los diarios, pero eso es frío y por mucho que te pueda doler, termina siendo ajeno. Diferente es cuando uno genera un vínculo emocional con un personaje y ahí está el tema, en la emoción, en el nexo poderoso de la ficción es la generación de una empatía que genera emoción y esa emoción cala mucho más profundo en la mente del espectador. Desde ahí es que de alguna manera uno puede aportar, porque una de estas cosas la gente ya lo sabe, ya conoce más o menos lo que va a ocurrir. Pero por lo menos yo con las reacciones que veo en las redes sociales, me doy cuenta que penetra de una manera más profunda.

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¿En Altirosapiens tenían otras ideas en mente para llevar a cabo como su primera serie?

No. Ninguna. Siempre tengo dos o tres proyectos andando. Lo que pasa es que uno se adelanta, porque tiene más posibilidades, creemos que es mejor, o porque la contingencia también nos redirecciona. Con lo que está pasando, uno no puede ser ajeno al medio, a diferencia de lo que siempre pensaba cómo iba a ser mi primera película, como audiovisual. Siento que mi primera serie salió demasiado orgánica, porque solo estaba preocupado de hacerlo bien, en el sentido de transportar al espectador de la mejor forma posible a una historia que le interesara, que lo hiciera reflexionar, y nunca me detuve en particular en pensar mucho más allá. Estaba preocupado de que en términos generales quedara lo mejor posible.

Siempre. Es mucho el volumen de información como para poder abordarlo en una película. Se podría, pero me parece que el medio natural para la cantidad de temas que hay, y no te imaginas la cantidad de temas que quedaron fuera, es en este caso la serie, por extensión de tiempo. Uno necesita poder adentrarse, conocer las dinámicas, si no, temáticas de este tipo, en una película, podrían haber quedado más en blanco y negro, más el bueno y el malo. En cambio aquí, hay muchos más matices. 

¿Cuándo ocurrió el cambio de título y cuál fue la razón?

“Protectoras” siempre nos gustó, porque era corto y hablaba de una perspectiva desde el lado positivo. En el fondo, estas tres mujeres que de alguna manera van a tratar de ayudar dentro del sistema. Sin embargo, en conversaciones con Mega, que estaban buscando un título que dijera más cuando uno viera la serie, les pareció mejor enfrentarlo desde el reclamo que hay ahí, en la temática, que en este caso, era que estos jóvenes han sido invisibilizados por una sociedad que no los quiere ver. Desde ahí se fue dando y de alguna manera nos hizo sentido en lo que podía abordarse en la campaña de marketing. Es verdad que incluso para escribirlo era un problema, pero siento que también ha sido bien recibido por la gente, que entendieron rápidamente de qué estábamos tratando de hablar. 

¿Qué tal fue el trabajo con el equipo de guionistas en “No nos quieren ver”?

Nosotros empezamos a trabajaron con Vladimir Rivera -jefe de guiones de la serie-, desde el primer desarrollo del proyecto, antes de presentarlo al Consejo Nacional de Televisión (CNTV). Él estaba arriba del proyecto antes de que ganáramos los fondos. Hice una primera versión de lo que estábamos trabajando, el argumento, la creación del proyecto, los pilares, y después se sumo él y Dante Valdés a trabajar. Con Vladimir habíamos realizado antes trabajos profesionales juntos y me parecía que él tenía una sensibilidad importante, que era adecuada para la serie y también la capacidad de entrar en temáticas difíciles. Trabajamos harto ese verano en la conformación de ese proyecto y bueno, después, fueron como 11 meses trabajando en el desarrollo de todos los guiones. Como un mes y medio por capítulo. Ahí pensamos que era importante contar con una mujer en el equipo y se sumó Bárbara Zemelman.

“No nos quieren ver” se estrenó semanas después que la película “Mis hermanos sueñan despiertos“, ¿qué opinas de esta coincidencia, tratándose del mismo mundo reflejado en ambas producciones?

No he hablado con Claudia Huaiquimilla y tampoco he visto la peli. Sin embargo, tengo compañeros que trabajaron en ese filme y en nuestra serie, como fue el caso de Mauro Veloso, que hizo la Dirección de Fotografía allá y la luz con nosotros. Es una suposición, pero tengo la sensación de que en su película anterior (“Mala junta”), que también coincide en tiempo con la mía, estábamos con en esa misma temática y mismo instante cuando eso pasó. Es una coincidencia temporal que ambos hayamos estado en temáticas similares, cuando esto explota. Es inevitable que esto te toque de alguna manera, porque uno ya estaba investigando y estaba avanzando. Desde ahí, es súper gracioso que volvamos a coincidir en los tiempos, en los cuales nuestros nuevos proyectos aparecen, por caminos diferentes. Ella se enfocó en los chicos del Sename como protagonistas, desde un mundo personal e íntimo. Mientras que yo estoy enfocado en el sistema y en lo que está pasando alrededor del sistema.

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¿Cómo se dio esta alianza con HBOMax para disponer de forma completa la serie?

Nuestro distribuidor, que es MGE, empezó a trabajar con los primeros tres capítulos que le enviábamos, que incluso no estaban 100% cerrados. Faltaban cosas que filmar y empezó a tener conversaciones con HBO. Ellos vieron ese material y les gustó. Se empezó a negociar que estuviera la serie y eso nos dejó bastante contentos. Nunca me planteé como objetivo, que esta serie pudiera estar en Latinoamérica. Para mí, lo más importante era representarnos a nosotros mismos como chilenos, explicarnos cuáles son las problemáticas e incentivar la discusión. Esto funciona como un caballo de Troya: si mi historia es entretenida, yo te atrapo y desde esa perspectiva, tengo la posibilidad de invitarte a la reflexión. Si mi historia es fome, eso no pasa, porque tú te vai. Lo que había que tratar de hacer era incentivar que esta historia fuese atractiva para un público cualquiera. Ese proceso aparentemente funcionó bastante bien y me refiero a tener una historia que corriera, que fuera intrigante y entretenida de ver, y lo suficientemente bien hecha, como para que se interesara HBO. El trabajo que realizaron todos los departamentos de arte, luz, actores, todo, generó un buen producto a nivel internacional y en HBO lo vieron, les gustó, y se subieron arriba del carro. Lo que es muy bueno, porque Latinoamérica adolece de este mismo problema. Pero lo que pasa, es que no lo explotamos nosotros. México tiene una cifra espantosa.

¿Con el estallido social y la posterior pandemia a qué niveles se complicaron las grabaciones de “No nos quieren ver”?

El estallido no nos permitió filmar en la fecha que teníamos planeada. Se tuvo que retrasar y estábamos siempre stand by ahí esperando. Pero también nos dio tiempo de mejorar cosas en los guiones que estaban sin terminar. Así que de alguna manera se aprovechó. Nos retrasamos tres o cuatro meses con respecto al estallido y con la pandemia no terminamos de filmar. El 15 de marzo nosotros detuvimos nuestro rodaje y tuvimos que esperar hasta octubre de ese mismo año para poder volver a filmar, con todos los temores que eso significa, que era que en ese instante a alguien le diera Covid, preocuparnos de la continuidad de los pelos, del físico de los actores, que los niños hubieran crecido, etcétera. Era todo muy incierto en su momento, pero gracias a dios nada pasó. Una persona del equipo, a la cual le dedicamos el primer capítulo, lamentablemente falleció, trabajaba en la parte de cámara y el resto estaba todo ahí y pudieron continuar. Aunque no todos en la misma manera, porque algunos ya tenían compromisos en esas fechas. Pero logramos finalmente terminar el rodaje, haciendo alteraciones y modificaciones menores a los guiones, por los protocolos para filmar.

¿Qué otras expectativas a niveles socioculturales esperas que provoque “No nos quieren ver”?

Ojalá que la serie generara algún movimiento que obligara a que algún político se manifieste de alguna manera. Cuando se nos planteó la fecha de salida, creímos que podría darse algo interesante, a través de las redes sociales, que la gente que le gustara la serie, podría impulsar de alguna manera una respuesta con respecto a algo que hoy no existen de parte de los candidatos, como un foco importante. La redacción de la constitución está recién partiendo, pero hasta donde entiendo, tampoco se han manifestado con respecto al tema. A mí me parece interesante desde las posibilidades que la serie plantee discutir. Porque si uno la ve, la discusión se hace natural. Pero la realidad es que estamos tan secuestrados, en términos de media, por la inmediatez de lo que está ocurriendo, que siento que hemos quedado un poco relegados. Habrá que darle tiempo al tiempo y ver cómo se va manifestando la misma gente, a medida que vayan avanzando los capítulos para ver si de alguna manera genera un poco más de movimiento. No me puedo quejar mucho, la primera semana ganó en sintonía y lideró en su horario en Mega, que es casi a las 12 de la noche. Entonces, tener un punto de diferencia con la teleserie que va antes, es como un exitazo desde cualquier perspectiva.

Por el momento, no puedo contar nada. Estamos trabajando en lo que se viene y reorganizándonos. Todo esto del Covid y haber cerrado la serie, para nosotros fue enredado. Pero ya estamos empezando a trabajar en las próximas cosas y ese desarrollo, yo creo que se va a afianzar en un par de meses más. También estamos a la espera de poder ver cuál es la reacción con respecto a “No nos quieren ver”. Porque es una serie que tiene suficiente material como para continuar también. Entonces hay que ver finalmente si esa posibilidad existe y hay que proyectar. Por el momento, estamos pensando trabajar en series de ficción y no ficción. Nuestro proceso es investigar e investigar y desde ahí vemos cuáles son las posibilidad de abordar ciertas temáticas y en base a eso, vemos después qué podemos proyectar. En este proceso es leer, entrevistar, y eso estamos haciendo.

Pablo Carrasco

http://www.lamaquinamedio.com

Periodista que produce reseñas de la vida vistas a través del lente de una cámara de cine o tv. El mundo necesita más ficción y la ficción más respeto del mundo.

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