Dragon Ball Z: ¿Qué hay detrás de la ególatra mente de Freezer, el Emperador del Mal?

 Dragon Ball Z: ¿Qué hay detrás de la ególatra mente de Freezer, el Emperador del Mal?

Muchos y muchas hemos crecido con la franquicia de Akira Toriyama, Dragon Ball. Las historias de Goku, Bulma, Vegeta, Krilin y Gohan, entre otros, han marcado generaciones y significado no solo entretención por horas, también, al menos en Chile, facilitó la entrada del fenómeno de la animación japonesa, siendo uno de los estandartes de este proceso a mediados y fines de la década de los 90s. Hablar sobre lo que se trata esta serie podría resultar, a estas altura de la existencia de la franquicia, un poco redundante y casi obvio; pero sí vale la pena destacar, más allá de las peleas, los poderes fantásticos, la gran musculatura y la atracción infantil que nos ocasionó uno de los personajes: Freezer,

Considerado para muchos el mejor villano y protagonista de una de las batallas más memorables en la historia de la animación nipona, Freezer posee una característica que, al menos en este animé, no es tan común, el desarrollo de su personalidad.

El denominado de manera extra oficial como “demonio del frío” hizo su aparición en el capítulo 247 del manga y 44 de la serie animada; es un ser “demonizado”, es decir posee características de un demonio antropomórfico que constantemente divide a los seres contra los que se enfrenta en “seres inferiores” o “dignos de su poder”. Pero ¿qué hay más allá de esas simples definiciones? ¿Cómo funciona la cabeza de Freezer, el villano más popular de todo Dragon Ball?

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Para este ser que fue concebido como un mutante dentro de su especie, razón que explica su elevado poder de pelea, no todos los seres pueden o tienen derecho a vivir, es decir, confirma su tesis de “seres inferiores”. Esta manera de racionalizar tiene, de alguna forma, cierto paralelismo con los postulados nazis o del apartheid de Sudáfrica, donde, por razones de supuesta superioridad, se marginaba a unos (“seres inferiores”) para dar cabida y buen trato a otros (“seres dignos”).

Otro aspecto analizable, tanto desde la psicología como desde lo sociopolítico, es la predominancia de la ley del más fuerte.

Este aforismo de carácter moral tiene asidero en la Teoría de la Evolución de Charles Darwin, donde la especie más íntegra tanto física como mentalmente será la que imponga sus términos, regente los destinos de los (supuestos) más débiles y dicte las órdenes de qué hacer y cómo hacerlo.

¿Recuerdan la frase “la historia la escriben los vencedores”? Bueno, es una demostración que la cabeza dominante de Freezer funciona de una manera sino igual, muy similar, ya que él fue el que, por ejemplo, creó todo un relato ficticio sobre cómo habían sido destruidos los sayayin, todo para mantener a los sobrevivientes canónicos (Raditz, Nappa y Vegeta) bajo su alero y así aprovechar su poder de “más fuerte”.

La crisis de Freezer

La batalla de Goku contra Freezer, mítica confrontación que supuestamente duraría tan solo cinco minutos antes de que el planeta Namek fuese destruido por completo, no solo significa su derrota física, la imposibilidad de hacerse con el poder de las Esferas del Dragón y continuar con su plan de dominación universal, también lo es a nivel de degradación ideológica y moral.

El enfrentamiento entre Freezer y el sayayin conlleva la derrota de una manera de ser, una constante y progresivo – aunque lento- declive de aquella idea de que el más fuerte por naturaleza es el que se impone. Más allá de la cuestión sintonía y/o relleno, la duración de esta batalla – del capítulo 87 al 106- sirve como un camino de constante degradación de los ideales “freezerianos”, donde precisamente un sayayin, una supuesta raza de monos irracionales, carentes de elegancia, inteligencia y la suficiente “calidad” para ser grandes guerreros como él (el propio Freezer se definía como un prodigio), era la que lo vencía mediante la legendaria transformación del súper sayayin.

Pero hay más. A Freezer no solo lo vence un sayayin, también lo hace un sayayin de clase baja, “indigno” y que, además, al contrario de él, había forjado su camino a base de amistades, compañerismo, esfuerzo y duro entrenamiento, es decir, mediante un colectivo que en diferentes etapas lo ayudó a superar sus propios límites. En la menta de Freezer, hasta ese momento, todo eso era algo que se veía imposible, poniendo de cabeza todo su mundo preconcebido.

Otro momento, y probablemente el instante cúlmine de la gran crisis del paradigma del emperador del universo, es cuando Goku, luego de ya haber consolidado la diferencia de poderes tanto a nivel físico, de habilidades y capacidad de resistencia, decide renunciar, no seguir adelante con la batalla, causando en Freezer la degradación máxima, pues no solo él se estaba viendo a sí mismo derrotado, también lo estaba haciendo su rival, algo que en su estructurada y dominante personalidad, no era aceptable. Para él, siempre debían ser él y su ejército los triunfadores de todo.

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Freezer en la realidad

Para llevarlo a un orbe más terrenal, podemos decir que, luego de analizar los comportamientos y las conductas de Freezer, así como su forma de ser, este cumple con el perfil de un claro psicópata: narciso, ególatra, carente de empatía, característica de la que carece al, por ejemplo, gozar de torturar, matar y humillar a sus adversarios o víctima, sin capacidad de sentir culpa, sino todo lo contrario. Es, en términos políticos, un genocida de cuerpo y alma, que justifica sus actos mediante su capacidad estética, física, o incluso en su mera existencia.

Freezer no odia a Goku exclusivamente por haberle arrebatado la posibilidad de apoderarse de las esferas del dragón y la vida eterna, lo odia porque, por primera vez, alguien se le plante en frente y le demuestra que otra manera de ser es posible. Y además se lo refrenda sobre la base de golpizas, humillaciones e incluso el haberle entregado la posibilidad de revivir en “Dragon Ball Super”.

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

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