Crítica de “Hamnet”: ¿Obra maestra o elogio exagerado?

“Hamnet” es una de las mejores películas del año. Con una premisa devastadora, una dirección brillante y actuaciones dignas de galardones. Lee nuestro análisis en La Máquina.

Hace algunos días, y gracias a los amigos de Andes Films, pudimos ver Hamnet, esperada cinta que suena muy fuerte para esta temporada de premios. La película nos relata la tragedia de William Shakespeare y su familia al enfrentar la pérdida de su hijo Hamnet, y cómo esta pérdida se transforma en una de las obras de teatro más famosas del mundo: Hamlet. Pero la película va mucho más allá: nos muestra las dos caras de un mismo duelo y cómo William y su esposa Agnes asumen este súbito fallecimiento que lo cambió todo para siempre.

El filme definitivamente es uno de los mejores del año, con una fotografía y una dirección impresionantes. Sin embargo, el marketing le jugó en contra: es conmovedora, pero no al nivel que se planteaba inicialmente. Así, se entiende por qué no ha arrasado en unos premios donde se suponía que iba segura.

UNA CINEMATOGRAFÍA BRILLANTE

La directora es Chloé Zhao, quien ganó notoriedad mundial con su película Nomadland y por dirigir Eternals de Marvel. Después de las brutales críticas por haber encabezado un proyecto de cine comercial, vuelve a sus raíces con la brillante Hamnet. Su dirección bordea la perfección, utilizando planos generales hacia el bosque y la casa, y también primeros planos de los personajes donde la película llega a sentirse desesperante y hasta claustrofóbica. Además, ha hecho un tremendo homenaje a Shakespeare y al teatro, ya que su cinta se siente justamente como eso: una obra teatral, en donde cada vez que “baja el telón” —simbolizado por los cortes a negro— pasamos a una nueva escena, mucho más potente y profunda que la anterior. La fotografía es un deleite visual, y en sus planos los personajes nunca están al centro: siempre desde una orilla, siempre insinuando que hay algo más allá, algo que se esconde a lo lejos. Impresionante.

El guion es otra cosa. Una historia lineal que se construye desde que nace el amor en la pareja hasta la devastación por la muerte de su hijo. Lo maravilloso del escrito es su profundidad y capacidad de conmover, mostrando los dos polos de un duelo y cómo los personajes reaccionan ante él. Se nota que hay personajes con mayor desarrollo que otros, y esta cinta le dio el completo protagonismo a Agnes, la esposa del dramaturgo. Con eso, rompe con lo que se esperaba del filme o con los prejuicios que podría haber generado.

Pero no todo podía ser perfecto. Si bien no hay duda de que es una de las mejores del año, en la temporada de premios no ha estado arrasando como se anticipaba, y ahora entendemos el porqué. Su construcción decae en ciertos momentos, perdiendo ritmo y la atención del espectador. Algunas escenas son demasiado largas y contemplativas, dificultando la conexión emocional. El marketing hizo lo suyo y nuevamente elevó una cinta a una categoría que no correspondía. Es emocional, sí. Pero no en demasía.

Hamnet
Hamnet

ACTUACIONES DIGNAS DE ÓSCAR

Jessie Buckley es la gran protagonista. La actriz interpreta a Agnes, la esposa del dramaturgo y madre de familia, pero en esta cinta no está reducida al rol de “la esposa de”. Buckley nos regala un personaje complejo, lleno de matices y con una actuación digna de Óscar. La actriz revela la parte más dolorosa del duelo, en donde solo busca culpables. La vemos feliz, triste, sola, devastada, y hasta se logra empatizar profundamente con su sensación y su rabia de abandono. Pero al final de la película vemos su cambio: comprende a su marido y hasta intuimos que su herida comienza a cerrar, o al menos la parte más intensa del duelo. Una maravilla.

Luego está Paul Mescal como William Shakespeare. Su personaje no es biográfico ni busca ensalzarlo, sino que representa la otra cara de la moneda en este duelo. Enfrenta la pérdida de manera distinta: se cierra y se refugia en su teatro y en su nueva creación. Su vida se desmorona, pero él lo expresa de otra manera. Mescal entrega sensibilidad y una hombría propia de la época. Sin embargo, se percibe al actor un poco forzado, en búsqueda de una emoción que cuesta que llegue. Funciona como un Shakespeare herido y afrontando un duelo en soledad, pero no termina de convencer del todo.

Los niños están increíbles, pero aquí destacamos a Noah y Jacobi Jupe, el príncipe Hamlet y Hamnet respectivamente. Este dúo de hermanos se entrega por completo en esta película, ofreciéndonos sensibilidad, devastación y mucho más. Incluso, la actuación épica en los monólogos de Hamnet está increíble. Esperamos seguir viéndolos en la pantalla grande.

Hamnet
Hamnet

EN PALABRAS SIMPLES…

Hamnet es una de las mejores películas del año. Con una premisa devastadora, una dirección brillante y actuaciones dignas de los máximos galardones, la cinta habla del duelo, la soledad y esa pérdida que jamás sanará.

Lleva pañuelitos al cine. Pero no tantos. No exageren.