De Piñera al González Videla de Alfredo Castro: 10 presidentes de Chile representados en el cine y la TV

 De Piñera al González Videla de Alfredo Castro: 10 presidentes de Chile representados en el cine y la TV

Se viene la primera vuelta de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Chile. Y tras una movida campaña, ahora los chilenos volvemos a las urnas para elegir al próximo Presidente de la República. Primer mandatario, Jefe de Estado, o Su Excelencia, son muchos los nombres que se le pueden dar al inquilino de La Moneda, y muchos los encargados de llevar la banda presidencial a lo largo de nuestra historia de distintos presidentes de Chile.

Es por eso que para sumarnos a esta nueva Fiesta de la Democracia, en La Máquina hemos hecho una selección muy especial: revisamos cómo el cine y la televisión han retratado a nuestros gobernantes más conocidos. Desde Balmaceda, a cierto personaje que se rehúsa a dejar La Moneda, por más que el pueblo, y el congreso, le pida la renuncia.

Aníbal Pinto (1876-1881)

El señor Guerra del Pacífico. El mandatario liberal llegó al gobierno con un país sumido en una crisis económica, y para colmo, debió enfrentar el estallido de la guerra contra Perú y Bolivia.

Justamente esa es la encrucijada que nos muestra la serie Adiós al Séptimo de Línea, basada en el best seller de Jorge Inostroza, y protagonizada por Fernanda Urrejola. En la serie de Mega (la cual se encuentra disponible en Youtube), Pinto fue interpretado por Jaime Vadell, quien nos muestra un mandatario que no desea la guerra, pero que asume la tarea de liderar a su país con responsabilidad y patriotismo.

Su exitosa administración le permitió sacar a Chile de la crisis económica, vencer a Bolivia y ocupar Lima, entregándole la banda presidencial al también liberal Domingo Santa María, quien debió liderar Chile en los últimos años de la guerra.

Aunque no sale en la serie, cabe destacar que si bien Pinto era un hombre acaudalado, salió más pobre de lo que entró a La Moneda. No obstante, también era un políglota que dominaba el latín, francés, inglés e italiano, por lo que se ganó la vida como traductor para el diario El Ferrocarril, muriendo de forma bastante austera en 1884 (hoy la enorme jubilación que reciben los expresidentes evita este tipo de situaciones).

José Manuel Balmaceda (1886-1891)

Sucesor de Santa María, último presidente liberal, y lejos el mandatario más popular del siglo XIX. Gracias a la riqueza del salitre conquistada en la Guerra del Pacífico, Balmaceda modernizó Chile, desarrolló un ambicioso plan de obras públicas y dio un importante impulso a la educación. Pero finalizó su gobierno con una sangrienta guerra civil y se suicidó en la legación argentina, al día siguiente del término legal de su mandato. Su muerte marcó el inicio del parlamentarismo: un régimen político que hoy es tristemente recordado como una época de inoperancia y corrupción política.

Actualmente, Balmaceda es visto como un presidente mártir, y un ícono de los sectores nacionalistas (particularmente los más a la izquierda). El presidente liberal fue interpretado por primera vez por Domingo Tessier, un personaje secundario, pero no menos relevante, en la serie de televisión La sal del desierto (1971) de TVN, programa guionizado por el difunto Alejandro Sieveking y protagonizado por un joven Héctor Noguera.

En la época de la nacionalización del cobre, la figura del presidente que luchó por nacionalizar el salitre se volvió bastante popular entre los partidarios de la Unidad Popular. De ahí que Fernando Balmaceda, cineasta y bisnieto del presidente Balmaceda, inició un ambicioso proyecto: una película centrada en su antepasado. La cinta fue auspiciada por el gobierno de Allende a través de Chile Films, pero el golpe de Estado evitó que se concretara. Lo más parecido, no obstante, fue el proyecto de Sieveking, donde se le atribuyó el mismo rol a Balmaceda, el de un presidente nacionalista que se enfrentó al empresariado inglés por el salitre.

No fue la última vez que vimos a Balmaceda en la pantalla chica. Con motivo del Bicentenario, se estrenaron la película para televisión Balmaceda, la mirada de un patriota (2007) y el capítulo 6 de Algo Habrán Hecho (2010). La primera producción, de la saga Héroes de Canal 13, tuvo un sesgo claramente izquierdista y benevolente con el gobierno de Balmaceda, interpretado por Jaime McManus; mientras que la segunda, estrenada en TVN, fue mucho más crítica con la figura del mandatario, esta vez encarnado por Rodrigo Lisboa. En ésta última producción, se desarrolla su faceta más autoritaria, y su conflicto con el parlamento, el cual lo acusa de haberse salido de la constitución y las leyes y de haberse convertido en un dictador para 1891.

Con estas 3 producciones, Balmaceda se arroga el particular mérito de ser el presidente que más veces ha sido interpretado en la televisión chilena.

Arturo Alessandri (1920-1924 y 1932-1938)

El León de Tarapacá. El hombre que puso fin al parlamentarismo y encabezó la redacción de una constitución que marcó la época clásica de la democracia chilena, entre 1932 y 1973.

Para algunos, un estadista y un gran intelectual; para otros, el asesino responsable de las matanzas de La Coruña, Ránquil, San Gregorio y el Seguro Obrero (en total, más de 2500 muertos). Fue justamente esta última masacre el argumento principal de Carta de María, episodio unitario de la serie Cartas de Mujer (2010).

En la serie de Chilevisión, se nos muestra los pormenores de cómo se fraguó el fallido golpe de Estado del Partido Naci chileno, donde un grupo de jóvenes nacionalsocialistas se alió con el exdictador Ibáñez para derrocar a Alessandri, interpretado magistralmente por el también difunto Edgardo Bruna. El golpe fue desarticulado a tiempo, y los jóvenes detenidos en la Torre del Seguro Obrero. No obstante, la paranoia y el autoritarismo de Alessandri fueron más fuertes y, lejos de llevarlos a la cárcel, fueron fusilados ahí mismo por Carabineros. De allí que el edificio comenzó a ser conocido como “la Torre de la Sangre”. Cabe señalar que el capítulo comete una serie de imprecisiones históricas, partiendo por el hecho de que no había ninguna mujer dentro de las víctimas de la masacre.

No fue la última vez que el León fue representado en el mundo audiovisual. Para la película Neruda, de Pablo Larraín, el senador y poeta protagonista tenía entre sus colegas en el parlamento a un ya viejo expresidente Alessandri, interpretado nuevamente por el entrañable Jaime Vadell.

Carlos Ibáñez del Campo (1927-1931 y 1952-1958)

El Caballo Ibáñez. Para sus aliados, el “General de la Esperanza”; para sus enemigos, “Par de Botas”. Lo concreto es que este general derrocó a Alessandri en su primer gobierno, barrió con el parlamentarismo, y destrabó el programa de reformas de su antecesor, frenado por el parlamento.

Según Ibáñez, su objetivo era construir un “Chile Nuevo”, para lo cual había que “aplicar el termocauterio arriba y abajo”. Hay quienes lo califican como un reformista que modernizó el Estado. Otros lo acusan de ser un dictador, y en su segundo gobierno, un presidente bastante inepto. Lo único claro es que su segundo paso por La Moneda, esta vez elegido mediante elecciones libres y transparentes, pasó sin pena de gloria, pero le sirvió para limpiar su nombre ante la historia. Ya no sería recordado sólo como un dictador, sino también como un presidente legítimo.

Ibáñez tuvo una breve aparición en la ya mencionada Cartas de Mujer, siendo encarnado por el actor Nelson Brodt. Pero sus representaciones más notables son, sin duda, las de Bastián Bodenhöfer en las dos películas autobiográficas del inefable Alejandro Jorodowski: La danza de la realidad (2013) y Poesía sin fin (2016).

En la primera cinta, el maestro de la sicomagia, nos cuenta su infancia y su particular visión de la historia de Chile, ambas entremezcladas con su estrambótica fantasía. Según la película, el padre de Alejandro, Brontis, un comunista de la vieja escuela y admirador de Stalin, viajó desde Tocopilla a Santiago con el objetivo de matar a Ibáñez durante una exposición de animales en la Quinta Normal (lo notable de este episodio es que realmente hubo un intento de magnicidio contra Ibáñez en dicho evento, el 22 de octubre de 1929. Sólo que el atentado corrió por cuenta de un tal Luis Ramírez Olaechea, no del papá del Jodo. Para mala suerte de Ramírez, la pistola estaba mala, y éste terminó preso). No obstante, termina trabajando para el general cuidando sus caballos, y le agarra tanto cariño al dictador, que es incapaz de matarlo. Según la película, entre Stalin e Ibáñez no había mucha diferencia…

En la secuela, Poesía sin fin, vemos el retorno de Ibáñez desde su exilio en Argentina en 1952 para repostular a la presidencia de la república. La escena es breve, pero potente: vemos al Caballo arriba de su caballo blanco, y escoltado por escobas (símbolo de su campaña, cuyo slogan era “barrer con la corrupción”) y banderas nazis.

Gabriel González Videla (1946-1952) 

El último presidente radical, y hoy recordado como uno de los traidores más grandes en la historia de Chile. González representaba, hasta 1946, el ala más a la izquierda del Partido Radical. Incluso aseguró, en la campaña presidencial del mismo año, que “no habrá poder humano ni divino capaz de romper los lazos que me unen con el Partido Comunista y con el pueblo…”, pero tras casi un año en el gobierno, los echó de su gabinete. Poco después, en septiembre del ´48, promulgó la infame Ley Maldita (oficialmente, la “Ley de Defensa Permanente de la Democracia”), que proscribió al Partido Comunista y persiguió a sus militantes.

En ese contexto es que se ambienta la antes aludida Neruda, de Pablo Larraín, donde González Videla es interpretado por el imbatible Alfredo Castro. A pesar de que el poeta comunista Pablo Neruda hizo campaña por él, y hasta le dedicó unos versos (“El Pueblo te llama, Gabriel…”), el mandatario ordenó perseguir y capturar al vate, quien debió partir al exilio, periplo que es retratado en la cinta.

Cabe señalar que, en 2014, se estrenó otra película con el mismo nombre y el mismo argumento, donde González Videla era interpretado por Max Corvalán.

¡Ojo! Su primer apellido es González, no Videla. Ya me aburrí de corregir a la gente que lo llama “Videla” a secas…

Jorge Alessandri  (1958-1964)

El “Paleta” como lo llamaban sus seguidores, el hijo del León, y el primer derechista en volver a La Moneda tras el último gobierno de su padre, Arturo Alessandri, 20 años antes.

Este empresario y exdiputado, se presentaba como independiente y apolítico, y aseguraba que el gran problema de Chile era el exceso de politiquería y partitocracia, de ahí que llenó su gabinete con gerentes y empresarios (¿no les suena conocido?). Dentro de su sexenio, debió lidiar con distintos problemas, como el terremoto de 1960, y el Mundial de fútbol dos años después.

Esa es justamente la historia de ´62, Historia de un Mundial, serie de TVN donde se retratan los pormenores de la organización y realización de la Copa. Aquí, el papel del mandatario recayó en Francisco Reyes (gran detalle: Alessandri era calvo, pero Pancho Reyes luce su cabellera como si nada).

La serie nos muestra un presidente bastante indiferente con la realización del mundial. Su rol se resume bastante bien cuando el mandatario le espeta a Carlos Ditborn (interpretado por Marcial Tagle) “cuenten con todo mi apoyo, menos con plata”. Alessandri era un empresario de la vieja escuela, ahorrativo hasta rayar en lo tacaño, y sin visión de futuro. Su única ayuda se limitó a escribir una carta para apurar un trámite ante la FIFA. Se rehusó a fomentar la masificación de la televisión en Chile o de entregar mayores apoyos para la copa. Pero bueno, la porfía de Ditborn pudo más. Justamente porque no tenemos nada, lo queremos todo.

Salvador Allende (1970-1973)

El “Chicho”, el “Compañero Presidente”, y nuestro segundo presidente mártir. Para algunos un héroe, para otros, el peor presidente de la historia. Lo concreto es que Allende fue el primer marxista elegido democráticamente en la historia de occidente, y el hombre que lideró la llamada “vía chilena al socialismo”, la cual emprendió la reforma agraria, la nacionalización del cobre y la promoción popular, entre otras medidas durante su gobierno.

La contraparte, fue una altísima inflación, desabastecimiento, y un nivel de polarización que tuvo al país al borde la guerra civil, situación que se zanjó con el golpe de Estado del general Pinochet. Su trágico final, y su férreo compromiso democrático y por la justicia social, tienen hoy a Allende convertido en el presidentes de Chile más famoso del mundo, con distintas calles y monumentos en todo el planeta.

Daniel Muñoz fue el encargado de dar vida al mandatario en la película Allende en su laberinto (2014) de Miguel Littin. La cinta narra los pormenores del 11 de septiembre, desde que Allende se levantó esa mañana, salió de su casa en Tomás Moro, hasta el bombardeo de La Moneda.

El director, un veterano de la Unidad Popular, fue durante mucho tiempo uno de los grandes defensores de la tesis de que Allende no se suicidó, sino que lo mataron. En vez de pronunciarse al respecto, la película opta por una solución bastante DC: la última escena nos muestra el cadáver de Allende, sin explicitar cómo muere.

El socialista también fue representado por Ramiro Sandoval en la película 1973. Revoluciones por minuto (2008), y tuvo una fugaz aparición en la película, también de Miguel Littin, Dawson. Isla 10, basada en el libro homónimo de Sergio Bitar.

Patricio Aylwin (1990-1994)

El ´73 fue uno de los mayores promotores del golpe de Estado, pero el ´88 fue uno de los principales líderes de la Concertación, y al ser elegido presidente, fue el encargado de reestablecer la democracia en Chile y de reconciliar a los chilenos.

Fue justamente su rol en el plebiscito que puso fin a la Dictadura de Pinochet lo que vimos en la película No (2012), también de Pablo Larraín. Fiel a su experimental estilo, Larraín reúne en su película elementos de cine histórico, documental, y sus buenos cameos. El conductor de la franja del No, Patricio Bañados, por ejemplo, fue representado por él mismo, 24 años más viejo, complementado con material de archivo. Mientras que Patricio Aylwin fue interpretado… por el mismo Patricio Aylwin.

Su aparición fue breve, pero bastante notable. El nonagenario Don Patricio entró al set, saludó a todo el mundo (no está muy claro si sabía que estaban filmando), se sentó en una silla y, acto seguido, la escena se desvía a las imágenes de archivo, mostrándonos a Aylwin dando un discurso con 24 años menos.

Dentro de las historias de backstage, se cuenta que el contacto de Aylwin lo consiguieron gracias a su nieta, la actriz Paz Bascuñán, y que le habían explicado al exmandatario que todo lo que tenía que hacer era sentarse en esa silla. No obstante, Aylwin se puso a dar un discurso, cosa que no estaba en el libreto. Si bien esas imágenes no las incluyeron en el metraje, sí rescataron las frases que pronunció para las líneas finales del personaje de Luis Gnecco: cuando lo entrevistan los medios tras el triunfo del No, Gnecco celebra que “hicimos una revolución sin derramar una gota de sangre” (palabras que, por cierto, fueron muy recurrentes en los discursos del expresidente Frei Montalva. Un clásico de la oratoria democratacristiana).

Don Patricio, es el único de los presidentes en la historia de Chile que se ha dado el gustito de interpretarse a sí mismo en una película. Hasta ahora, una hazaña que nadie ha repetido.

Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018)

Para algunos una santa, para otros una mala presidenta. Una estadista, o simplemente la señora que bailaba y sonreía para lavarle la imagen a la Concertación. La primera mujer presidenta en la historia de Chile, y también la mamá de Sebastián Dávalos. La presidenta cuyo segundo gobierno trajo educación gratuita y aborto en 3 causales, pero también estancamiento económico y el inicio de una oleada migratoria de insospechadas consecuencias.

Aunque con aciertos y errores, podemos estar seguros que Verónica Michelle Bachelet Jeria, será recordada positivamente por la historia. La doctora socialista, y hoy Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, marcó una época, y de ahí que ha tenido dos apariciones en el celuloide nacional.

El 2013, año en que fue reelegida, el humor político se tomó la pantalla grande con las películas El Derechazo y El Ciudadano Kramer. En la primera, Bachelet fue interpretada por la comediante Andrea Munizaga, quien nos mostró a una candidata aficionada a masticar chicle, maternal, relajada, y que no contestaba prácticamente ninguna pregunta (cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia). Por su parte, Kramer realizó una breve imitación en la película antes aludida, donde replicó varias de estas características. Su personaje, no obstante, tuvo un desarrollo mayor en el programa de 2016 Kamaleón. El Show de Kramer, transmitido por TVN.

Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-)

Este sujeto ha sido el único presidente Acusado Constitucionalmente dos veces en la historia de la República, junto con Carlos Ibáñez del Campo, y el único acusado dos veces en el mismo mandato. La primera acusación, fue por las violaciones masivas a los derechos humanos en los primeros días del estallido social; la segunda fue por el caso de la Minera Dominga, revelado por los Pandora Papers (solo ésta última acusación fue aprobada en la cámara de diputados).

No obstante, antes de su desastroso segundo gobierno, marcado por la pandemia y el estallido social, el innombrable tuvo un primer mandato mucho más luminoso, donde debió hacer frente a la reconstrucción del país tras el terremoto de 2010 y al rescate de los 33 mineros en la mina San José. Fue éste último episodio el que Hollywood llevó a la pantalla grande en la cinta Los 33, donde el jefe de Estado fue interpretado por el norteamericano Bob Gunton. En la película, se ve a uno de los presidentes de Chile más bien indiferente con el accidente recién ocurrido en la mina, y posteriormente muy oportunista una vez que su ministro de Minería Lawrence Golborne (interpretado por el brasileño Rodrigo Santoro) logra ubicar con vida a los mineros.

No es la única vez que veremos a este personaje en la pantalla grande. El imitador Stefan Kramer nos entregó dos grandes interpretaciones en sus dos películas, Stefan vs. Kramer (2012) y El Ciudadano Kramer (2013). En la primera, el mandatario juega un rol crucial en una conspiración para sabotear a Kramer, y en la segunda tiene una breve aparición, donde lo vemos en su oficina en La Moneda, terminando su primer gobierno y ad portas de la elección presidencial, donde se ve un disimulado afiche con un mensaje profético: “Así queremos Chile. Piñera 2017”.

Con estas tres apariciones, Miguel Juan Sebastián se anota el récord del presidente que más interpretaciones ha tenido en la pantalla grande. Y el único que ha salido en una película de Hollywood.

BONUS: Frei Montalva

Hay muchos otros presidentes de Chile que, si bien son bastante populares, nunca han sido interpretados en la ficción audiovisual. Manuel Bulnes (1841-1851), Pedro Aguirre Cerda (1938-1941) y Eduardo Frei Montalva (1964-1970), por ejemplo. Este último, no obstante, iba a ser uno de los protagonistas de la serie Magnicidio, basada en el libro de Carmen Frei, hija del expresidente, y donde se iba a mostrar una tesis que aún hoy divide a los democratacristianos: si Frei fue o no asesinado por la dictadura.

El proyecto se encuentra a la espera de reunir fondos para materializarse. Tras su última postulación a un fondo del CNTV, ésta fue rechazada por el voto del DC Genaro Arriagada… bien DC su actitud, dijeron algunos.

Diego Escobedo

(Santiago, 1994). Escribo de historia, cine, literatura, y distintas curiosidades que se me van ocurriendo.

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