Reseña| Once upon a time in Hollywood, una retrospección de la cultura pop y la sátira

 Reseña| Once upon a time in Hollywood, una retrospección de la cultura pop y la sátira

¿Qué quieren que les cuente? ¿Si me gustó o no Once upon a time in Hollywood? ¿Si es maravillosa como ha trascendido en varios medios? No sé si pueda darles eso, porque lo cierto es que esta cinta es increíble y, al mismo tiempo, problemática y conflictiva de reseñar.

La nueva cinta dirigida y escrita por Quentin Tarantino, está contextualizada en la vida de la estrella de un western televisivo, Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), quien intenta adaptarse a los cambios de la industria cinematográfica en paralelo a su doble de acción (Brad Pitt).

El día a día de Dalton está entrelazado en su totalidad a Hollywood, siendo vecino, asimismo, de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Margot Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski. No obstante, un crimen cambiará todo en el entorno del glamour del cine.

Sin duda que esta cinta tiene un agregado muy especial: el regreso de Tarantino tras su último filme, The hateful eight (2015), y el hecho de que, posiblemente, esta sea su incursión final en el séptimo arte, pese a que hace unos años aseveró que le faltaban dos películas más por hacer. Una ya está en nuestras carteleras.

Yéndonos de lleno con el filme y sin mucho rodeo:simplemente, es magnífica… es un justa medida.

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Leonardo DiCaprio y Brad Pitt en Once upon a time in Hollywood.

Es fácil notar que hay un trabajo pulcro en cuanto a manejo de ángulos y cinematografía -siendo algo asiduo en Tarantino-, habiendo una gran labor del eterno fotógrafo de Taratino, Robert Richardson; además, la puesta en escena, montaje, color y sonido, convierte a esta cinta en una de las mejores –insisto, en aspectos técnicos- del cineasta.

Hay una estética cuidada y diseño acabado que es el punto sustancial del filme, donde se manejan diferentes tipos de elementos cinematográficos que no son sencillos de integrar.

No obstante, el guion nunca termina de fundamentarse; su enfoque es confuso, errático, a pesar de que hay un claro intento de hablar y replantearse la industria mediante sus personajes principales. Podríamos decir que este es el talón de Aquiles de Once upon a time in Hollywood.

Hollywood: dos veredas de una misma calle

Bajo este sentido, los elementos técnicos tienen como función presentar la paradoja entre el glamour superficial de Hollywood de antaño y las sombras de la violencia de la industria actual. Es la ambivalencia entre una mofa a los estereotipos de los 60’s y una caricatura nostálgica a los cánones, técnicas y géneros cinematográficos.

Sí hay un trabajo bien estudiado en cuanto a manejo técnico en este largometraje. Tarantino nos hace notar que él no solo es un director y productor, también es un espectador y un fanático del cine y de su labor.

¿Qué mejor ejemplo que esto?

Margot Robbie… Margot Robbie… es lamentable lo desperdiciado que está el rol de Robbie como Shanon Tate, la asesinada exesposa del director Roman Polanski. Sí, debemos comprender que ella no es la protagonista del filme ni tampoco el clímax emocional, mas sí debemos canalizar que ella prácticamente es un cameo más largo para enlazar las historias y, obviamente, brindarle los tintes nostálgicos y enigmáticos al contexto y la cultura sesentera. Pero queda en eso.

La dualidad toma forma y se manifiesta perfectamente en los personajes Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y Cliff Booth (Brad Pitt). Rick encarna al actor pasado de moda, quien en algún momento fue el protagonista de una serie western reconocida, sin embargo su carrera ha ido en deceso debido a que ya no es redituable como solía serlo; excesivamente sensible y frustrado, su frivolidad de divo no le permiten enfrentar su alicaído momento, haciéndolo incapaz de aceptar el cambio de época que se está viviendo. En él vemos una víctima, pero de su propio ego masculino.

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Margot Robbie como Shanon Tate, exesposa de Roman Polanski, director.

Por otro lado, tenemos a Cliff, doble de riesgo, mayordomo y amigo de Rick, un personaje híper masculino, hombre blanco, rubio, heteronormado, con una personalidad ominosa, al cual Tarantino busca por todos los medio redimir.

La violencia que exhibe este personaje no es la típica sátira a la que Tarantino nos tiene acostumbrados, no hay un motivo para su carácter que cae en lo pasivo/agresivo: él se nos muestra cómo vive un hombre vencido por el tiempo y las circunstancias, la narración nos pide empatizar con él por medio de la relación casi simbiótica que tiene con Rick y su mascota.

Sin embargo, el personaje de Brad Pitt nunca abandona su violencia intrínseca, cayendo casi en rasgos psicópatas, y sus víctimas suelen ser individuos que encarnan a los otros: machos beta, mujeres y otras etnias. Cliff Booth es la violencia normalizada y edulcorada del Hollywood de ayer y hoy, aquella que se exhibe tanto en la ficción como en la prensa, la que buscamos perdonar porque son personajes a los que les tenemos estima, admiración, nostalgia o porque son un producto al que aún se le puede sacar provecho.

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Brad Pitt como Cliff Booth.

En este mismo sentido, las tres estéticas cinematográficas –terror, western y el propio estilo de Tarantino– sirven para enaltecer estas masculinidades en un intento por subvertirlos dentro de estos mismos géneros.

Es así que, por ejemplo, esta sensibilidad extrema y “feminizada” de Rick se contrapone a las masculinidades alfas del típico western – y también a los canónicos personajes del director.

No obstante, este paradigma de subversión no termina de desenvolverse, ni Rick ni Cliff logran superar el estigma y roles de su género. Es más, los perpetúan en una conclusión que nos remonta a los héroes mitológicos griegos. Ambos personajes fracasan en encarar los desafíos del cambio y de la subversión, convirtiéndose en caricaturas de los mismos arquetipos que intenta desbancar, desembocando en la violencia descarnada pero no paródica ni satírica.

La Máquina Medio

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