La película es un poco larga y aún así el cierre del conflicto se siente apresurado y queda un poco al debe pero, finalmente, “¿Está funcionando esto?” es honesta y el guion se siente real. Detalles en La Máquina.
La tercera película como director de Bradley Cooper no es una comedia, sino un drama sobre el quiebre, el stand-up, la necesidad de empezar de nuevo y las segundas oportunidades. Una historia donde el humor funciona como herramienta narrativa y como puente para sanar.
David B. Morris es un profesor de literatura universitario que en 1991 escribió un libro titulado “La cultura del dolor”, donde afirma que “los placeres de la comedia dependen en gran parte de su íntima conexión con el mundo del dolor”. Esta fórmula no es nueva, pero siempre es efectiva y los memes que vemos a diario son la prueba fehaciente de ello.
“¿Está funcionando esto?”, es la tercera película de Bradley Cooper como director y está protagonizada por Will Arnett y Laura Dern. El guion lo escribió el propio Arnett en conjunto con Mark Chappell y Cooper, y la historia está inspirada en la vida del comediante inglés, John Bishop.
La avant premiere de la cinta en Chile fue el 17 de febrero (y ya está disponible en salas de cine), coincidiendo este 2026 con el Año Nuevo chino, que cada año se celebra con la primera luna nueva del calendario. La primera escena de la película parte justamente con esta celebración, y ya podemos ver al personaje interpretado por Will Arnett, Alex, con un profundo pesar. En la escena siguiente sabemos por qué: se está separando de su esposa, Tess (Dern) luego de 20 años de matrimonio y dos hijos de 10 años.
La comedia es terapia
Alex se va de su casa a un departamento al centro de Nueva York y en su primera noche solo va a un bar. Como necesita un trago pero no quiere pagar la entrada, se inscribe en una lista de micrófono abierto de stand-up comedy y cuando se sube al escenario, con mucho nerviosismo, empieza a hablar de su divorcio. El público suelta sus primeras risas, él también y por primera vez vemos a este personaje vivo.
“¿Está funcionando esto?” no es una comedia. Tiene algunos momentos graciosos (especialmente los que hace Bradley Cooper con un personaje secundario en pantalla), hay algunos chistes buenos y las rutinas de stand-up de Alex son aceptables, pero esta película es un drama. Es uno que nos habla de la capacidad (y necesidad) que tenemos los seres humanos de reinventarnos sin importar la edad y de poder usar el dolor como una oportunidad para movilizarnos.

Por su parte, la esposa de Alex, Tess, es una ex jugadora de volleyball profesional que deja su carrera por su familia y al terminar su matrimonio inevitablemente vuelve a buscar en el deporte eso que la hacía feliz y lo que era como mujer y no como mamá o pareja. Ambos buscan ser la mejor versión de sí mismos y en este camino vuelven a encontrarse e intentan reenamorarse, pero no de lo que fueron, sino de lo que son ahora, 20 años después.
Para la cinta, Bradley Cooper volvió a trabajar con Matthew Libatique, director de fotografía que fue nominado al Oscar a la “Mejor Cinematografía” en sus colaboraciones anteriores: “Nace una estrella” y “Maestro”. Si bien ahora no habrá nominaciones ni premios, se nota en la propuesta la “cámara en mano” y el uso, en casi todo el metraje, de planos cerrados y primeros planos de los personajes.

Al mostrarnos la película de esta forma, podemos ver desde una mirada íntima a los personajes y explorar su humanidad. En las rutinas de stand-up de Arnett (que practicó en bares reales para saber qué se sentía y probar material), no vemos al público, lo vemos a él y sus expresiones. Lo mismo pasa en las conversaciones que tiene con los demás personajes. La química en pantalla con Laura Dern es excelente y podemos ver todo lo que comunican sin decir ninguna palabra: desdicha, felicidad, frustración, deseo, rabia y alegría.
“¿Está funcionando esto?” es un poco larga y aún así el cierre del conflicto se siente apresurado y queda un poco al debe pero, finalmente, “¿Está funcionando esto?” es honesta y el guion se siente real. No es una genialidad, no es disruptivo, pero esas cosas quizás son su mayor virtud, ya que hace a la historia más humana. Es una película que muestra desamor, amor y la historia de una pareja que, a través del humor -y gracias a él-, intenta sanar y volver a creer porque, y aquí voy a citar a Morris nuevamente, “el placer y el dolor son figuras contrarias y antitéticas, pero sin embargo inextricablemente unidas”.












