“Caminos del Crimen” ya está disponible en salas de cine, con Chris Hemsworth y Mark Ruffalo en los papeles principales. Más detalles en La Máquina.
Llegó a cartelera Caminos del Crimen, o Crimen 101, una producción que, pese a reunir varios ingredientes atractivos para los amantes del thriller policial, ha transitado silenciosamente por las carteleras nacionales.
Caminos del Crimen comienza con un ritmo acelerado y un estilo que recuerda en sus arquetipos a cintas como “Alcánzame si puedes”. Sin embargo, a medida que avanza el desarrollo de sus personajes, estos se comienzan a diluir junto con el dinamismo de la cinta. Convirtiéndose en una película que se siente vacía y extendida.
¿De qué va Caminos del Crimen?
La película nos presenta a Mike (Chris Hemsworth), un metódico ladrón de alto nivel dedicado al robo de joyas, quien a pesar de su éxito y la vida de lujo que ha conseguido, la constante persecución comienza a convertirse en un conflicto para él, lo que lo hace avanzar en la búsqueda de su último golpe.
En paralelo tenemos los personajes de Mark Ruffalo y Halle Barry. El primero, un detective que se comienza a obsesionar con descubrir al ladrón detrás de la seguidilla de asaltos en la ruta 101, poniendo en riesgo su credibilidad. Mientras que la segunda es una agente de seguros para clientes multimillonarios desilusionada con el mundo corporativo.
Basada en la novela corta de Don Winslow, la película construye su relato desde una estructura coral que sigue las perspectivas de los tres protagonistas cuyas historias se entrecruzan entre robos de alta precisión, automóviles de lujo, códigos de honor entre criminales y encrucijadas éticas.

Buena técnica, poca profundidad
En términos formales, la cinta cumple con lo que se espera del género. Persecuciones bien coreografiadas, una fotografía cuidada y un elenco de alto nivel sostienen el ritmo narrativo. Sin embargo, bajo esa superficie eficiente aparece su principal debilidad, la falta de profundidad emocional de sus personajes y la nula propuesta narrativa.
La película intenta dialogar con temas relevantes, la corrupción policial, el manejo mediático de los casos criminales y la aplicación desigual de la justicia, elementos que resuenan especialmente en el actual contexto social y político estadounidense. Asimismo, asoma una lectura sobre los efectos de la pobreza y la precarización, sin romantización, aunque sin la valentía suficiente para incomodar realmente al espectador.
El problema no está en sus ideas, sino en su ejecución dramática. Caminos del Crimen recurre a arquetipos ampliamente reconocibles, dando como resultado personajes que a pesar de su aparente complejidad, y de contar con más de 2 horas para desarrollarlos, terminan sintiéndose vacíos.
Incluso los momentos destinados a profundizar en Mike, respecto a su pasado y sus dificultades para conectar con otras personas, terminan diluyéndose convertidos en episodios aislados que no se vuelven a tomar a lo largo de la película.
Lo que da como resultado una cinta que es técnicamente buena pero con un guión lleno de vacíos y emocionalmente distante. Aún cuando contaba con el reparto y el presupuesto para haber construido algo mucho mejor.
De esta forma, Caminos del Crimen da cuenta de que dominar las reglas del género, en este caso el thriller policial, no es suficiente para sorprender a la audiencia si no cuenta con una perspectiva atractiva y profundidad en el guión.

¿Recomendamos ver Caminos del Crimen?
Caminos del Crimen ya está disponible en las principales salas de cine a lo largo del territorio nacional. Sin duda una excelente opción para quienes disfrutan de las escenas de persecución, fanáticos de los autos de lujo y la velocidad. Ahora bien, si buscas una película profunda de investigación, esta no es la opción para ti.












