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Moda | Classic Binary Retail: el retraso inamovible del sistema

Desde que tengo uso de memoria he comprado mi ropa en el mall (centro comercial). En general, la sección “mujer” está en el primer piso, ocupando una planta entera, mientras que la de “hombre” utiliza la mitad del segundo piso, ya que el otro espacio es ocupado por ropa deportiva y tecnología.

Pero ¿te has preguntado por qué se distribuye así?

Classic Binary: inamovible

Para comenzar, estas disposiciones no son aleatorias, al contrario, se fundamentan en los pares binarios sexo/género. También se sostienen en que “la mujer” (siempre cisgénero) es quien mayoritariamente va al mall, por lo tanto se plantea una experiencia de compra completa ($$$$$$$$). En un solo piso se encuentra perfumería, maquillaje, ropa, ropa interior, zapatos y carteras. Puedes hallar todo lo que necesitas e incluso más.

En cambio, si pasas por el sector “hombre”, este es práctico pero tampoco aleatorio. No hay distracciones, es funcional. Te paseas entre camisas, pantalones, zapatería, ropa deportiva e interior y, en algunos casos, tecnología.

Quizás a simple vista no se percibe, pero la ausencia de vanidad en la construcción de este piso es parte de su lógica. Contar con zonas más “heterogéneas” como tecnología y ropa deportiva, convierte a esta zona de la tienda en un lugar misceláneo, perdiendo así parte de su carga de género. Por tanto, la construcción de “estrategia de venta” se encuentra sujeta a lo que culturalmente y biológicamente se entiende por “masculino” y “femenino”.

Esto es tan serio que influye en elementos tan simples como en la compra de un traje. Recuerdo el capítulo de la serie original de Netflix Queer Eye (2018-actualidad), donde llevaban a Skyler Jay a una tienda de trajes para personas trans y disidencia sexual, debido a que en las tiendas “normales” no encontraba uno que pudiera satisfacer sus necesidades. En la mayoría de los casos, esta indumentaria replica las medidas de un “bio hombre” promedio, cuerpo que se puede alejar de los requerimientos de, en este caso, un hombre trans. El impacto que tiene encontrar algo que te quede bien más allá de lo estético es trascendental para exhibirnos a nivel social y personal.

Uso este ejemplo para demostrar cómo el retail no solo perpetua lo que pertenece a lo femenino y masculino, sino también en la construcción de la ropa que venden. Lo de Skyler Jay demuestra que toda persona que no se encuentre en el paradigma heterosexual quedará excluidx del retail, centro principal de la compra de ropa y moda.

El retail no solamente es malo porque venda ropa confeccionada por mujeres esclavas que reciben prácticamente ningún peso por su trabajo, asimismo lo es por la manera patriarcal en que maneja nuestrxs cuerpxs. Nos vende identidades que no queremos habitar y te da la orden de existir como unx ser sexuadx específicx.

Combatir las lógicas heterosexistas del capital es algo a lo que actualmente nos enfrentamos. Estas se encuentran intricadas en nuestro diario vivir, repercutiendo así en la forma que hacemos sociedad y la consumimos. Cuando hablamos de hacer de la moda algo feminista, nos referimos a vivirla feministamente. ¿Se acuerdan cuando Ripley regaló poleras con frases feministas? Bueno, hay que hacer todo lo contrario. No se trata de una pancarta, hablamos del buen vivir, del sentido colectivo, lo técnico y lo político.

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