The Mandalorian and Grogu marca el regreso de Star Wars al cine, pero una historia que es más episodio extendido que película. Detalles en La Máquina.
Hace algunos días y gracias a los amigos de Cinecolor Chile, pudimos ver la esperada cinta The Mandalorian and Grogu, marcando el regreso del universo Star Wars a la pantalla grande. La trama no está tan lejos de lo que propone su serie: cae el Imperio y la Nueva República recluta a nuestro mandaloriano para llevar ante la justicia a los líderes que han escapado. En medio de esta misión, debe librar una batalla con los gemelos Hutt y con el sobrino de Rotta the Hutt, quien está secuestrado y debe ser rescatado a cambio de información.
Si bien la cinta tiene efectos visuales que se disfrutan plenamente en una sala de cine, se siente como un episodio de larga duración de la serie. No aporta prácticamente nada a la trama general. No hay desarrollo. Nada. Si el regreso del universo Star Wars al cine iba a ser de esta forma, claramente este no es el camino.
UNA CINEMATOGRAFÍA CORRECTA EN “MANDALORIAN AND GROGU”
La dirección recae en Jon Favreau, actor y director conocido por haber dirigido las cintas Iron Man y también la malograda versión live action de El Rey León. Ahora busca traer de regreso el universo Star Wars y lo hace de la mano de una de las series más populares de Disney+, intentando demostrar que tiene lo suficiente para dar el gran salto a la pantalla grande.
La dirección de Jon Favreau tiene un punto alto: los efectos especiales, que son brillantes, y las secuencias de pelea que, si bien no son memorables, cumplen con la exigencia. También mantiene toda la esencia de Star Wars, con esos clásicos cortes entre escenas y los viajes “a la velocidad de la luz” que tanto identifican a la saga. Pero solo eso.
No hay profundización ni planos de personajes donde realmente se pueda transmitir dolor o tensión. Todo queda reducido a la grandilocuencia pensada para el cine. Aunque esta cinta puede caer en la categoría de “película puente”, una producción que simplemente nos llevará a algo más gravitante dentro del universo narrativo. Solo así se justifica su existencia.
El guion, creemos, es el verdadero problema de todo esto. La historia es simple: buscar al villano, pelear, encontrarlo y terminar con un final feliz. Y claro, funciona dentro del contenido de streaming, pero no para la pantalla grande. Ninguna relación crece, ningún conflicto evoluciona y tampoco existe un aporte nuevo a la historia del universo Star Wars.
La cinta, en cuanto a trama se refiere, es básica y plana. Solo llega a la pantalla grande para aumentar la ganancia de una franquicia que parece apostar más por el espectáculo que por el desarrollo narrativo. Si bien se profundiza un poco más en la historia de los Hutt, tampoco es algo verdaderamente gravitante. Incluso existe una secuencia dedicada únicamente a Grogu, centrada exclusivamente en él, que termina sintiéndose más como un recurso para explotar la popularidad del personaje que como una necesidad narrativa.
La película confirma que quizá la historia del Mandaloriano ya está estancada y necesita un cambio potente para volver a llamar la atención.

UN ELENCO QUE CUMPLE
Pedro Pascal vuelve como el gran protagonista. Nuestro Mando sigue siendo ese hombre noble y de principios, que trabaja por encargo y que solo quiere encontrar a los malvados. Pascal ya conoce perfectamente a su personaje y trabaja sobre lo construido hace algunos años: su fuerte lazo con Grogu permanece irrompible y, como siempre, actúa guiado por la mejor oferta.
Pero algo sucede. Pareciera que Pascal está sufriendo una fatiga con su personaje, porque no vemos crecimiento en él ni tampoco un trabajo particularmente novedoso en pantalla. Si bien el actor es talentoso y las coreografías de pelea están bien ejecutadas, da la sensación de que solo se le exigió en ese aspecto. Pascal está para mucho más. Su mandaloriano necesita demostrar algo distinto a simplemente salvar a su niño una y otra vez.
Se necesita urgentemente una situación límite para el personaje, algo que realmente lo haga crecer. Ya no es suficiente.
Sigourney Weaver como Ward es quien demuestra un poco más de crecimiento dentro de la película. Aquí la vemos dura y empoderada en su rol de coronel e incluso protagoniza una secuencia piloteando una nave, algo que nunca le habíamos visto hacer. Va a la pelea, lucha, toma decisiones y nadie pasa por encima de ella. Será interesante ver qué sucede con su personaje en la nueva temporada de la serie.
Y por último está Jeremy Allen White, quien se une al universo Star Wars como Rotta the Hutt. Su trabajo vocal es increíble. Construyó un personaje que es, probablemente, el único que pareciera tener un conflicto real: vivir bajo la sombra de su legendario y malvado padre, intentando alejarse y redimirse de ese legado.
El actor entrega humanidad y un conflicto tangible, uno con el que cualquiera puede sentirse identificado. Queremos más de Rotta. Más de su camino como el Hutt que eligió el bien por sobre el mal. Brillante.

“MANDALORIAN AND GROGU” EN PALABRAS SIMPLES…
The Mandalorian and Grogu es una cinta simple, correcta y que se siente más como un episodio de larga duración estrenado en pantalla grande. Nada nuevo. No aporta demasiado. Tiene buenas secuencias de acción, pero poco más que eso. Porque para llegar al cine se necesita mucho más que grandilocuencia.
La pantalla grande le quedó enorme.












