Crítica de “Super Mario Galaxy: La película”: Más que una secuela, un entretenido salto hacia el Universo Cinematográfico de Nintendo

“Super Mario Galaxy” se propone algo más ambicioso: darle trasfondo y coherencia a un mundo que nunca necesitó tenerla.

Por Camila Castillo (@cybercamy)

Tras el éxito de la primera película de Super Mario Bros. Nintendo e Illumination no se propusieron el desafío de hacer una secuela tradicional, sino de decidir qué tipo de saga querían construir. “Super Mario Galaxy” responde a esa pregunta con una decisión evidente pero arriesgada: esto no es una continuación, sino una expansión directa del universo cinematográfico de Mario (y de Nintendo), un intento por conectar, ampliar y darle sentido a todos los elementos que vimos durante décadas pero por separado en todos sus videojuegos.

En La Máquina te contamos qué nos pareció la cinta.

Ese es el corazón de la película. Al igual que su antecesora, más que contar una historia cerrada, “Super Mario Galaxy” se propone algo más ambicioso: darle trasfondo y coherencia a un mundo que nunca necesitó tenerla. Porque no debe ser fácil construir una narrativa consistente a partir de dos hermanos fontaneros que rescatan a una princesa mientras combaten tortugas en un reino de hongos (la mayor prueba es la adaptación de “Super Mario Bros.” de 1993, que intentó racionalizar este universo sin entender realmente su esencia).

Por esto, exigirle a esta película que siga una línea directa de los videojuegos o cuestionar el salto inmediato a “Galaxy” sin pasar por títulos como Super Mario World o Mario Super Mario Sunshine como muchos esperaban, es perder de vista la idea de este proyecto. Estas películas no buscan ser adaptaciones 1:1, sino reinterpretaciones. Tal como la primera entrega mezclaba elementos de distintos juegos (Super Mario Odyssey, Mario Kart, Super Mario Maker, etc..), Super Mario Galaxy profundiza en esa lógica y deja claro que el plan no es adaptar la popular duología de videojuegos de Mario Galaxy, sino que construir un canon cinematográfico propio, uno que tome piezas reconocibles de todo el universo de Nintendo y las reorganice en una nueva narrativa.

En ese proceso, la película encuentra uno de sus mayores aciertos: expandir las relaciones entre personajes y darles nuevas capas. La dinámica entre Mario y Peach (que recientemente Nintendo había confirmado eran “solo amigos”) adquiere mayor desarrollo emocional, el trasfondo de Rosalina amplía la mitología del universo, y la relación padre e hijo de Bowser y Bowser Jr. aportan un conflicto que se siente más cercano.

No es que la película destaque por su historia o sus conflictos, sino por el contexto que añade, por cómo reinterpreta vínculos que en los juegos apenas existían más allá de lo funcional. Pero esta ambición también tiene un costo evidente. La narrativa avanza con la misma lógica que su protagonista de los videojuegos: saltando constantemente de un punto a otro, acumulando ideas, escenarios y personajes sin detenerse demasiado en ninguno. Esto hace que la sucesión de eventos en la película se sienta fragmentada y que algunas incorporaciones (como Yoshi o Fox, cuya aparición fue revelada hace tan solo unos días) queden un poco desconectadas dentro de la historia. No porque no funcionen, sino porque parecen existir más como piezas de un universo en expansión que como elementos necesarios dentro del relato.

Crítica de Super Mario Galaxy: La Película. Una secuela a la altura de su primera parte

En ese sentido, uno de los grandes temores de los fanáticos era que la película se apresurara a construir algo similar a Super Smash Bros. demasiado pronto, introduciendo personajes de otras franquicias de forma forzada. Y si bien Galaxy coquetea con esa idea (con la presencia de figuras como Fox o R.O.B.), lo hace de manera relativamente orgánica o, al menos, coherente con su propuesta.

En un contexto cósmico-espacial, la aparición de Fox no se siente forzada, mientras que otras apariciones funcionan más como guiños divertidos que como personajes que distraigan al espectador de la narrativa. Aun así, hay momentos donde la acumulación de referencias puede ser un exceso y hacer que la película se convierta en un festival de guiños al universo Nintendo, lo que puede ser abrumador sobre todo para personas que no han jugado nunca los videojuegos.

Pero incluso eso responde a una intención clara. Super Mario Galaxy no quiere ser una película pequeña ni contenida. Todo lo contrario: busca expandir, conectar y proyectar hacia el futuro. Por eso, criticarla por no ser más simple o aterrizada es, en cierta medida, exigirle algo que nunca intentó ser. La película cumple con lo que se propone: ampliar el mundo de Mario y sentar las bases de algo mucho más grande, aunque el precio sea una narrativa menos cohesionada y un ritmo que privilegia la acumulación de personajes y referencias por sobre el desarrollo de cada uno.

Act.] Ya puedes volver a ver el primer tráiler oficial de Super Mario Galaxy: La Película - Nintenderos

En ese sentido, más que una secuela, “Super Mario Galaxy” funciona como una declaración de intenciones. Todo apunta a un plan mayor: un universo interconectado entre Super Mario, Donkey Kong, Star Fox y que en un futuro podría integrar franquicias como Kirby o incluso Metroid. Y si ese es el destino, entonces esta película no es un punto de llegada, sino un paso intermedio. Uno desordenado, sobrecargado y a ratos caótico, pero también profundamente entretenido y consciente de lo que está construyendo. Porque, al final, eso es lo que terminan siendo estas películas: no solo adaptaciones ni simples blockbusters, sino cartas de amor cargadas de nostalgia, pensadas para quienes crecieron con el mundo de Nintendo y ahora están viendo cómo ese mundo, por fin, empieza a trasladarse a la pantalla grande.