La nueva película del DCU, “Supergirl”, contiene una gran protagonista, una historia atractiva y una continuidad a su universo.
A casi un año del exitoso debut de Superman y con James Gunn a la cabeza de DC Studios, se presentaba el verdadero reto de fuego para la franquicia: construir una película en solitario para la Chica de Acero que funcionara al 100% y demostrara que este nuevo universo cinematográfico tiene pies y cabeza.
Espóiler: lo lograron y de una manera grandiosa.
En La Máquina, te contamos al detalle cómo se gestó esta notable nueva faceta de DC Studios y cómo la incorporación de Kara Zor-El redefine las reglas del cine de superhéroes actual.
La película de “Supergirl” está disponible en tus cines favoritos.
¿De qué trata ‘Supergirl’?
Bajo la producción ejecutiva de la dupla Gunn-Safran, el proyecto logró lo que muchos consideraban imposible en un subgénero que arrastraba cierto desgaste. De la mano del director Craig Gillespie (I, Tonya, Cruella), Kara Zor-El cobra vida con una identidad visual y narrativa deslumbrante, adaptando de forma muy libre pero respetuosa el aclamado material de origen de los cómics de Tom King.
La cinta arranca justo después de los eventos de Superman, pero esta vez la cámara se vuelca por completo hacia Kara y su fiel compañero, Krypto el Superperro. Es el cumpleaños de la protagonista y sus planes de celebrarlo a lo grande se ven truncados drásticamente cuando Krem de las Colinas Amarillas se cruza en su camino. Tras un cobarde ataque que deja a Krypto gravemente envenenado, Kara encuentra la razón perfecta para emprender una implacable odisea cósmica en busca de una cura y de justicia.
Un punto de partida directo y eficaz que, por supuesto, te resumimos aquí libre de espóilers.
Una narrativa con sustancia y sin discursos vacíos
La cinta mantiene un ritmo impecable. La historia no se estanca y prefiere avanzar con paso firme a través de la galaxia, sembrando en el camino varios puntos de inflexión potentes que funcionan como una crítica directa a conflictos de la vida real. Si la entrega de Superman puso sobre la mesa el debate sobre la guerra, Supergirl profundiza en el costo humano de la violencia y el colonialismo intergaláctico.

Un acierto rotundo es cómo la producción aborda la figura de su protagonista. Esta cinta se desmarca por completo del estereotipo de “feminismo de manual” que tanto ha fatigado al cine de blockbusters reciente. En pleno 2026, la diversidad y el liderazgo femenino en pantalla no deberían tratarse como un tabú o un elemento puramente transaccional; aquí, la exploración de la psique de los personajes femeninos es profunda y honesta.
El dolor, el trauma de la supervivencia, el deseo de venganza y el posterior aprendizaje de querer vivir —y no solo sobrevivir— son los verdaderos motores de este largometraje. La película nos recuerda que sentir no es sinónimo de debilidad y que una mujer puede ser empoderada sin la necesidad de gritárselo al mundo de forma artificial en un diálogo expuesto. Para Kara, salvar el día y sanar sus propias heridas es, simplemente, un día más en su vida.
Madurez visual y un deleite galáctico
En el apartado técnico, la firma de James Gunn en el diseño de producción es evidente. Se nota que se pulió con pinzas ese talón de Aquiles histórico del género: los efectos especiales. El CGI en esta entrega se siente orgánico, pulcro y al servicio de la historia, ofreciendo un deleite visual absoluto, principalmente al retratar la vasta, extraña y colorida extensión del universo exterior. Gillespie aprovecha su experiencia en retratar personajes disfuncionales y la traslada a una escala cósmica con una fotografía impecable.

El factor sorpresa en Supergirl: Un elenco que se roba la pantalla
La construcción de los personajes secundarios redondea una adaptación increíble. Más allá del viaje emocional de Kara, Ruthye se alza como un contrapunto fascinante: visualmente inofensiva y joven, pero con una determinación letal que podría matarte si te descuidas. Además, el acento inglés de la actriz le aporta una cadencia sumamente curiosa y magnética a su forma de expresarse.

Sin embargo, quien se roba la película de manera unánime es Lobo. Cada escena en la que aparece en pantalla es una absoluta genialidad que se gana el carisma del público de forma inmediata. Personajes con esa energía tan irreverente y magnética son los que llenan las salas de cine hoy en día. Introducir al cazarrecompensas personificado por Jason Momoa —quien nació para este papel tras su paso por el viejo universo DC— es, sin lugar a dudas, un movimiento épico que deja el listón muy alto para el futuro de la franquicia.
La película de Supergirl estará disponible en tus cines favoritos el jueves 25 de junio.












