Olivia García, de una auténtica fragilidad musical a la lucha por ser artista en Chile: “Hay pocos espacios de visibilización y falta financiamiento para independientes”

La voz de Olivia García se ha ido abriendo camino en la escena chilena desde un territorio donde la fragilidad no es debilidad, sino potencia narrativa. En su nuevo disco EP, Te Daría Tanto, la cantautora expande su paleta sonora y emocional: hay más sombra, más conflicto, más preguntas que certezas. Pero también hay una decisión clara de crecimiento, de mirarse sin filtros y de convertir ese tránsito en un viaje musical que avanza desde la herida hacia la liberación.

Para este nuevo formato que presentamos en LA MÁQUINA, conversamos con Olivia García sobre los límites, la terapia que implica escribir canciones, el aprendizaje que deja la música urbana, la precariedad de la industria local y los sueños de llevar su proyecto más allá de las fronteras. El resultado es un diálogo donde conviven la reflexión íntima y la mirada política de una artista que entiende su oficio como una forma de cuidado colectivo.

Un disco que atraviesa la oscuridad

El punto de partida de la conversación es inevitable: el presente creativo. Olivia habla de Te Daría Tanto como una obra que la muestra completa, sin edulcorantes. Una etapa donde se permitió entrar a zonas más incómodas.

—Estás estrenando nueva música y un reciente disco: ¿qué atmósfera emocional y sonora quisiste explorar en este nuevo ciclo creativo y qué sientes que dice de la Olivia que eres hoy?

En este nuevo disco ‘Te Daría Tanto’ quise explorar una atmósfera vulnerable y sensible, pero más oscura o sombría que en mi disco anterior. Las canciones del disco hablan de heridas alojadas en mis vínculos personales, de transgresiones, de relaciones no recíprocas, de aprender a poner límites sanos y soltar las relaciones que no me estaban haciendo bien. En ese sentido, con los arreglos musicales quisimos plasmar no solamente la introspección y vulnerabilidad, sino también el conflicto, el dolor y la angustia que existían en estos procesos personales. De todas formas creo que sonoramente, el disco presenta un viaje desde este conflicto y angustia, hasta el lograr soltar y sanar, que se siente más liberador y liviano. Creo que todo esto, muestra una Olivia más integral, al poder mostrar no solamente mi lado ‘dulce’, sino también mis conflictos y sombras. También integral en el sentido musical, al haberme atrevido a explorar nuevos instrumentos como la guitarra eléctrica, los beats y los sintetizadores, acompañando a mi clásica guitarra de cuerdas de nylon.

En su relato aparece una idea fuerza: la integralidad. Olivia García ya no quiere ser leída únicamente desde la ternura; ahora también abre espacio para el enojo, la frustración y el duelo. Esa ampliación del registro emocional se escucha en la producción, en las texturas y en una búsqueda que empuja su proyecto hacia lugares menos previsibles.

Aunque su propuesta se inscribe en la canción de autora, Olivia mira con atención la forma en que la música urbana ha modificado las reglas del juego, especialmente en la manera de crear redes.

—La música urbana domina el panorama actual en Chile y Latinoamérica. ¿Cómo observas su impacto en la escena local y qué aprendizajes tomas —o decides no tomar— de ese fenómeno?

“Creo que algo que la música urbana nos enseña a todxs lxs musicxs es la colaboración. Me parece muy lindo ver cómo todos los artistas se potencian entre sí y van construyendo sus carreras en conjunto”.

Más que una cuestión de estilo, lo que rescata es la ética de trabajo: crecer acompañados, compartir audiencias, derribar la lógica del aislamiento.

 

El mapa de influencias

Cuando se le pregunta por su identidad musical, Olivia García dibuja una constelación amplia que cruza generaciones y geografías. En ese mapa conviven la tradición de la canción latinoamericana, el pop alternativo y las búsquedas contemporáneas de producción.

—Cuando piensas en tu identidad musical, ¿qué referentes del pop chileno e internacional han marcado tu camino y cómo dialogan con tu propuesta artística?

“Mis referentes chilenos son Benjamín Walker, Camila Moreno, Francisca Valenzuela, Rosario Alfonso, Dulce y Agraz, Yorka, Francisco Victoria, entre otros/as. Mis referentes internacionales son Natalia Lafourcade, Silvana Estrada, Saya Gray, Bon Iver, Billie Eilish, Nelly Furtado, Christina y los Subterráneos, Shakira, Jorge Drexler, entre otros. Creo que todos estos artistas han marcado mi identidad musical en diferentes aspectos musicales, y en mis distintos trabajos. Por ejemplo, mi primer EP ‘Canciones que Acunan’ y mi primer disco ‘Un Nuevo Refugio’ fueron muy influenciados por las letras, sonoridad e intimidad de Natalia Lafourcade y Jorge Drexler.

Y por otra parte, mi nuevo disco ‘Te Daría Tanto’, fue influenciado por referentes más pop como Billie Eilish en cuanto a su trabajo vocal; por Bon Iver por sus atmósferas sensibles y sombrías, y por la exploración de sonidos y texturas; Nelly Furtado por su propuesta vocal y pop noventero. Camila Moreno, ha sido una referencia muy transversal en mi proyecto musical, por su trabajo vocal. Benjamín Walker también, por su estilo que fusiona el folk y el pop, y por su capacidad de transmitir emociones con sus melodías y letras. Y así mismo Christina Rosenvinge y Francisca Valenzuela por sus presencias empoderadas en el escenario y forma en la que han liderado sus proyectos musicales”.

Al escucharla, queda claro que las influencias no operan como moldes, sino como conversaciones que se actualizan en cada etapa.

La colaboración soñada de Olivia García

—Si mañana pudieras entrar al estudio con cualquier artista, chileno o extranjero, ¿con quién te gustaría colaborar y por qué crees que esa mezcla funcionaría?

“Me gustaría entrar con Silvana Estrada, ya que la admiro muchísimo y estoy obsesionada con sus discos. Actualmente es una de las artistas que más escucho en mi día a día y la admiro por su sensibilidad y vulnerabilidad para componer y escribir letras. Creo que eso mismo es lo que nos podría hacer conectar, la búsqueda por poner en palabras, emociones densas y crear melodías sensibles e íntimas”.

La elección vuelve a subrayar su norte estético: profundidad emocional antes que espectacularidad.

Una vida entera cantando

Olivia no necesita buscar demasiado atrás para encontrar el origen de su vocación; simplemente siempre estuvo ahí.

—¿Recuerdas el momento exacto —o el proceso— en que nació tu amor por la música y sentiste que era algo a lo que querías dedicar tu vida?

“El amor por la música es algo que existe en mí desde que tengo memoria. Desde muy chiquitita me encantaba cantar y componer canciones. Es algo que me ha apasionado toda mi vida”.

Si algo diferencia su discurso es la claridad con que vincula creación artística y trabajo emocional. Para Olivia, escribir es comprender.

—Tienes formación en psicología: ¿de qué manera esa mirada influye en tu proceso creativo, tu narrativa musical o la forma en que conectas con tu audiencia?

“Influye mucho en mi música, ya que, para mí, componer es mi forma de comprender, poner en palabras y expresar lo que me está pasando a nivel emocional y personal. En ese sentido, hacer canciones para mí es terapéutico, y además creo que el ser psicóloga me ayuda a desarrollar un entendimiento más profundo de mis emociones y vivencias, que luego me permite plasmarlas en una canción profunda, honesta y genuina”.

El debe estructural de la industria

Al pasar al plano institucional, Olivia García mantiene una mirada equilibrada: reconoce avances, pero advierte carencias profundas.

—Desde tu experiencia en la industria, ¿cómo evalúas la gestión estatal en torno a la música chilena? ¿Qué cosas se están haciendo bien y qué urgencias siguen pendientes?

“Desde el Estado existen diversos fondos a los cuales los músicos podemos postular para grabar discos, videoclips, irnos de gira, etc. A pesar de que hasta ahora nunca me he ganado uno, creo que es fundamental que existan ya que a pesar de que en Chile casi todos consumen música, hay poca gente que está dispuesta a pagar una entrada, a comprar los discos, etc., de artistas locales. Debido a eso, es súper difícil desarrollar una carrera musical independiente y poder financiarla. Ahí entran los concursos del Ministerio de las Culturas para poder optar a fondos. De todas maneras, paralelo a esto, creo que deberíamos buscar una forma más profunda para llevar las carreras musicales locales hacia la gente, que las conozcan, e incentivar a que se consuma más música de artistas chilenos en el día a día”.

La falta de vitrinas suficientes repercute directamente en el ánimo del ecosistema.

—Para ti, ¿qué es lo más difícil de ser artista en Chile hoy?

“Creo que lo más difícil es el financiamiento de una carrera musical y llegar a espacios de visibilización. Debido a esto último, entra otro tema muy difícil que es la competencia. Como hay pocos espacios de visibilización y muchos artistas independientes, empieza a surgir una sensación de que hay que competir por esos espacios y eso no es tan grato, ya que sería óptimo que hayan espacios de visibilidad para todos los buenos proyectos musicales”.

Aun con esas dificultades, el impulso sigue intacto. Olivia quiere viajar, mostrar su obra en otros territorios y expandir su audiencia.

—Mirando tu carrera a mediano plazo, ¿cuáles son tus próximos objetivos musicales y personales?

“Mis próximos objetivos musicales son poder exportar e internacionalizar mi música. Recientemente fui al Festival Fluvial y quedé muy motivada con las oportunidades que existen para ir a dar a conocer mi música en otros países. Este año, además de seguir promocionando y dando vida en vivo a mi disco ‘Te Daría Tanto’, con mi equipo nos enfocaremos en llevar mi show en vivo a otras regiones de Chile y a otros países”.

Más allá del escenario con Olivia García

En la recta final, la artista se detiene en la imagen pública y en aquello que quisiera que el público entendiera cuando piensa en ella.

—Como artista joven que está construyendo un camino propio, ¿qué te gustaría que las personas entendieran sobre quién es realmente Olivia García, más allá de las canciones?

“Me gustaría que las personas sepan que soy una persona muy conectada con las emociones y la sensibilidad. También me gustaría que vean en mí a una persona que no teme en mostrar su vulnerabilidad, genuinidad, y que en ese sentido, construyamos un espacio donde se puedan escuchar los procesos personales, las emociones y que nos permita sanar heridas. También me gustaría que sepan que soy una persona muy movilizada por la lucha en contra de la violencia de género, el feminismo, el empoderamiento femenino y la construcción de un mundo donde haya espacio para la diversidad y nos sintamos seguros de ser y expresar quienes queremos ser”.

La definición final funciona casi como un manifiesto.

—Si tuvieras que definir a Olivia García en cinco conceptos, ¿cuáles serían?

“Sensibilidad, intimidad, susurro, vulnerabilidad, empoderamiento”.

Cinco palabras que resumen una propuesta donde cantar es también acompañar. Donde la emoción deja de ser un secreto individual para transformarse en comunidad.

Mira nuestra sesión de fotos junto a Olivia García realizada en el Museo Bellas Artes de Santiago de Chile.

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