María Paz Grandjean: “La paridad en el mundo audiovisual es muy difícil todavía, las mujeres tienen que pararse de manera brutal”

La actriz chilena María Paz Grandjean habló sobre su experiencia en la cinta de Netflix “Limpia”, su vida después del estallido social y más.

Entrevista por Nelson González | Edición y transcripción: Marcelo Osorio.

Con una trayectoria que abarca el teatro, la televisión y el cine, María Paz Grandjean se ha consolidado como una voz sólida del panorama actoral chileno. Reconocida por su trabajo en teleseries como Los Pincheira, Papi Ricky y Pobre Rico, la intérprete vuelve a destacar con su participación en Limpia, la nueva película de Dominga Sotomayor, producida por Fábula y Netflix, basada en la novela homónima de Alia Trabucco Zerán, y que ya está disponible en la plataforma de streaming.

La película, estrenada en el Festival de San Sebastián, le permitió a María Paz Grandjean encarnar un papel cargado de intensidad emocional, conectado inesperadamente con su propia historia personal. En conversación con La Máquina, la actriz habla sobre el proceso detrás de Limpia, su relación con el personaje de Estela y el impacto de trabajar junto a una producción internacional como Netflix.

Además, reflexiona sobre el rol de las mujeres en la industria audiovisual chilena, la precariedad cultural, los cambios que atraviesa la televisión, y cómo su experiencia durante el estallido social de 2019 terminó entrelazándose con su mirada artística.

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  • Lo primero que me gustaría saber es cómo llegó este proyecto a tus manos y qué te hizo convencerte de participar.

Tengo una historia curiosa con esta película, porque leí la novela apenas salió. Diría que la compré al segundo día de publicada. Había leído Los homicidas de Alia (Trabucco) y me encantó. Entonces la leí en dos sentadas. Me senté una vez, me moví para otro lado y se terminó la novela. Me gustó mucho.

Tuve mucha empatía con Estela, sentí muy claro su camino. Luego se hizo una obra de teatro. De hecho, y otro dramaturgo me había pensado para un monólogo de ella. Como se hizo la obra de teatro, lo olvidé. Años después me llamaron para un casting, para hacer de una nana, una de las tantas nanas que uno hace. Fui sin saber que se trataba de Limpia. Supe que era Limpia cuando me avisaron que quedé. Me pareció loco cómo llegó a mí.

Y muy agradecida, por supuesto, de la elección de Dominga (Sotomayor) y de Fábula. También todo el apoyo que he tenido de Netflix. Ha sido súper bonito porque fue un personaje que, de alguna manera, había encontrado mucho antes de que sucediera la película.

  • Y cuando supiste que era esta historia, ¿cómo te sentiste personalmente? ¿Sentiste que era una conexión preestablecida?

El personaje me dio mucho miedo y estímulo hacerlo. Sentía que lo conocía, pero no por eso me daba confianza. Yo sé quién es, pero el desafío era enorme. También a los actores se nos prohíbe, de alguna manera en nuestra formación, trabajar con niños, y eso también fue un desafío. Todo para mí fue un gran gran desafío.

  • Sobre todo por lo fuerte que es la historia también.

Sí, también me di cuenta con el tiempo que, lo mismo del estallido social que en película no está, pero que sí está en la novela, que yo era un poco esa información. Con mi historia como sobreviviente de un ataque que sufrí por parte de Carabineros el mismo 18 de octubre. Me di cuenta, también, que andaba atrayendo un poco la historia. No sé, es raro contarlo así, pero me hizo mucho sentido cuando empecé a asumir el personaje. Mi propia biografía en integración con la de Estela, de alguna manera.

  • Mencionaste el apoyo que has tenido de Netflix. Para ti como actriz, como artista, ¿qué significa trabajar con una mega empresa como Netflix?

Es bien impactante por varias cosas. Por lo gigante y lo internacional que es. Hablé con gente de muchos países. Por la eficiencia de sus publicistas. Toda la gente con la que me encontré era demasiado “capa”, muy interesados, también, en el propio trabajo. Y eso me llamó la atención porque, de una maquinaria tan internacional y empresarial, no hubiera esperado tanto cariño por el propio trabajo. Eso me llamó la atención. Me gustó mucho. Me gustó mucho encontrarme con una empresa tan grande, con gente tan linda que trabaja ahí. Completamente inesperado. Cómo iba a esperar que una empresa así, en el fondo, iba a tener un grupo de trabajadores súper conectados con lo que estaban promoviendo.

  • También estuviste en el Festival de San Sebastián. ¿Cómo viviste esa experiencia?

Fue tremendamente impactante para mí, porque no me esperaba una acogida a ese nivel. Con un aplauso tan cariñoso y largo, con gente hablándome muy emocionada. También viví situaciones, como que la gente me saludaba en la calle días después. Eso también me impactó porque me di cuenta de la pregnancia de la historia. Yo he visto dos veces la película, tengo el recuerdo de cómo la hice. En San Sebastián fue impactante, fue hermoso recibir ese aplauso, esa acogida y ese interés. Al mismo tiempo, es impactante lo que es un festival de esa naturaleza, todo lo económico, es mucha ostentación también.

  • Tuvieron una ovación bastante amplia, más allá del tema como artista, ¿cómo lo sentiste como persona ese minuto?

MJ: Voy a ser bien honesta, porque yo esas cosas las prefiero transparentar. A mí me cuesta la exposición. Desde que me atacaron, me siento un blanco fácil o algo así. Un trauma, vale decir, es el cuerpo el que manda por sobre mi propio análisis. Yo creo que ya lo superé, que lo tengo elaborado, que he trabajado harto y lo sigo trabajando. Y siento que es como que no me pasa a mí, pero sí a mi cuerpo. Entonces, ese nivel de exposición me dio un poco de ansiedad, o un nivel de alerta más profundo.

Eso, con la emoción que produce semejante recepción del trabajo, me generó una conmoción gigante. Era como que no cabía en mí misma. De alguna manera, era mucha información emotiva en muy poco rato. Así es como lo viví, de alguna manera también lo agradezco por ser más señora, que no me haya pillado tan joven. Lo viví con más madurez, pues fui entendiendo que eso me estaba pasando y que era normal que estuviera asustada. Tengo un trauma grande, pero eso no tapa el goce y toda la gratitud que estaba sintiendo al mismo tiempo. También la producción, el despliegue económico que tiene el festival, más el despliegue de las protestas en favor de Palestina, que en España están más pronunciadas y claras, la voz de ese país en torno a ese conflicto, estaba muy presente el tema.

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  • Antes hablabas de los papeles de nana. Hay mucha gente, no sé si lo has visto, que han dicho que Limpia es una La nana 2.0. ¿Qué opinas de eso? ¿Crees que hay una suerte de prejuicio?

Creo que la nana en Chile es prácticamente un arquetipo. Significa muchas cosas, resume muchas preguntas como sociedad que nos hacemos desde todas partes. También define, de alguna manera, una base estructural, dónde se fundan cosas como el cuidado y la asistencia de otra mujer, también en el sentido que una madre no da, como estamos constituidos como sociedad, para criar sola. Es demasiado. Hay muchas preguntas que se abren con el tema de la nana y su existencia en nuestro país. Y en este aspecto, que es puerta adentro, suman a que se fabrique la historia de alguna manera más específica. No sé si decir 2.0 o debería decir 9.0. Sí, es un personaje que vale la pena revisar una y otra vez, porque es algo que significa para nosotros, que nos resuena, al punto que necesitas escribirlo.

  • Quizás ese comentario tiene un poco de relación con lo que se ha hablado siempre, que el cine chileno es redundante y siempre habla de lo mismo.

Yo creo que sí, que también está ese comentario de: los cuicos hablando de los problemas sociales. Por supuesto, yo creo que tiene algo de cierto. Ahora, es muy inocente crees que es solo eso. Es muy poco aventurero solamente reaccionar desde ese prejuicio, que es válido en algún sentido, pero es muy poco para poder analizar una obra. Ver una película o leer una novela son experiencias profundas en cada uno, más allá de que te guste o no te guste la novela o la película. Es loco eso. El teatro igual, te mejora como humano, aunque te haya cargado. Es entretenido, también, hacer esa invitación de alguna manera a ese encuentro. De alguna forma, me hace sentido la crítica de todos los prejuicios, que existen por algo. Pero, hoy en día, también se está dando una diversidad que vale la pena presenciar. También el mismo tema de la nana, vale la pena qué otra idea hay sobre aquello mismo.

  • Hablando de la precariedad laboral en términos generales y en cultura. Te quería preguntar tu opinión sobre cómo se ha llevado, más allá del gobierno de turno, la precariedad del sector cultural y del posicionamiento de las mujeres dentro del sector cultural.

Encuentro que es cuestionable la cuestión de la paridad, en el sentido de que sí, promueve la presencia de la mujer, pero no sé si promueve el desarrollo de esta en esa presencia. Pero me parece que todo es infinitamente más lento de lo que uno desea. Estamos todos reaccionando de alguna manera a un cambio de esta realidad. Hay algo con la mujer que también está en ese cambio, está revisándose. No sé si eso está funcionando tal cual se deseaba. Pero me parece que la pura pregunta, la pura intención, ya es un avance. No sé si estoy pecando de deprimida optimista, como me siento yo. Y en relación a cómo se ha desarrollado el sector cultural, encuentro que el Estado está en deuda totalmente. Está con un atraso importante a nivel de mercado y la inyección económica que requiere la promoción cultural misma, que ayuda a desarrollar la identidad cultural del país, diversificar y generar imágenes para afuera.

Un montón de cosas que tienen que ver con el desarrollo económico cultural, el mismo hecho económico se está negando. Entonces también me pregunto cuáles son las verdaderas intenciones. Qué saca un presidente con ir al teatro y no hacer ningún avance en cómo se gesta esa creación y producción teatral. Un avance mínimo, mejores gestiones.

Yo veo una intención de opacar, desde muchas partes de los poderes. Entonces hay una resistencia y a veces las obras brillan de manera extraordinaria, brillan por sí solas, por la potencia de la creación chilena y sus públicos. Sus públicos son invisibilizados, pero si hay audiencias que se han fidelizado, es importante reconocer eso. También se han diversificado, en el cine uno ve mucha más diversificación de audiencias que antes.

  • “Limpia” tiene un gran equipo de mujeres detrás, una directora mujer, la escritora del libro que también es mujer. Quería preguntar si tú como mujer que ha sido parte de la industria en televisión y en cine, ¿qué opinas de esta cruzada que están viviendo las mujeres de la industria audiovisual? ¿Crees que aún es difícil ser mujer en esta industria? ¿O crees que se han ido abriendo un poco más las puertas?

No, yo creo que es muy difícil todavía. Encuentro que las mujeres tienen que pararse de manera brutal. Tienen que usar toda la energía, primero, en pararse, en lugar de ser escuchadas y miradas como creadoras y productoras. Ahí ya hay un desgaste en solo decir mírenme, escuchen lo que estoy diciendo. Ese puro gesto es un tremendo trabajo que han dado todas las mujeres que trabajan en el audiovisual. Y han dado un tremendo ejemplo, no solo han mejorado sus condiciones laborales y presencia como autoras, también han mejorado la calidad de sus guiones. Los relatos mejoran porque hay más presencia de mujeres. Los personajes se mejoran, se hacen más reales y encuentro que es un gran aporte. Pero sigo creyendo que hay dificultades, pero siempre confío en que irá mejorando.

  • Has participado en muchas producciones de televisión, de cine, con papeles atractivos. Y también has sido testigo de estos cambios de la industria como los cierres de áreas dramáticas o los nuevos formatos de producción para TikTok. ¿Qué opinas de la industria actual? ¿Crees que la industria tendrá que tomar decisiones frente a esta crisis?

Encuentro que la televisión, en general, está viviendo un cambio fuerte por la presencia de las redes sociales. Varió completamente nuestra percepción de lo que era antes; y lo que antes nos entregaba la televisión, ahora lo entregan las redes sociales. Entonces la producción ahora en la televisión se siente desorientada, perdida. Yo no entiendo qué va a pasar con esa producción más de televisión, porque las producciones que son más populares o masivas irían más por las teleseries verticales, porque apuntan hacia la popularidad. Pero pienso en todo el ahorro de plata que deben estar haciendo, plata que no van a invertir en crecer.

  • ¿Y qué crees? ¿Crees que hay alguna oportunidad al respecto?

Sí, siempre trato de pensar que hay una oportunidad. No me molestan. Lo que pasa es que dan miedo, porque son cambios radicales, se siente que se pierde algo básico. Pero el hecho de que no lo entienda no significa que sea malo. De hecho, eso es lo que nos diferencia de los fascistas, que tienen miedo permanente y quieren destruir aquello que no entienden. Yo me dispongo a conocerlo más, me siento más invitada a conocer ese mundo. Y tampoco siento que se está despidiendo lo más análogo, siento que está cambiando y que hay más lugares para compartir. Súper optimista.

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  • Habías mencionado hace un rato respecto a lo que te ocurrió en el estallido social. ¿Crees que tu papel en la película conecta de alguna manera con tu vivencia?

Muy sin quererlo. No me sentí dirigida hacia allá o que el tema tuviese mucho que ver. Pero con el tiempo, lo voy pensando y digo: Pucha, sí, pues era mi propia historia en tanto sobreviviente que está puesta ahí. ¿Y por qué digo que estaba puesta ahí? porque hay algo de la lectura, que es como de la rabia que se va juntando. Yo sé que algunos quieren creer que Estela le tiene rabia a los cuicos, pero no es así. No es contra otras personas. Es una pregunta interesante: ¿Hacia qué o contra quién estamos teniendo rabia? ¿Y por qué? Y eso de Estela yo lo leí con mi rabia también, con el tema de la impunidad.

Yo soy una víctima totalmente privilegiada. Yo tuve un juicio o esta película misma ha significado una reivindicación de mi cara. Entonces son muchos beneficios, yo he vivido más privilegios en comparación a otros sobrevivientes, que han tenido mayores dificultades en el tema de la consecución de la verdad, la justicia y la reparación. Pero es heavy esa impunidad, que es como una injusticia estructural. Eso yo lo cruzo totalmente con Estela y su viaje.

  • Y sobre eso, ¿cómo estás hoy respecto a lo que te ocurrió?

El año pasado hubo un juicio y con mi abogada querellante Karina Fernández, ganamos en el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal por unanimidad. El veredicto fue unánime y al carabinero que me disparó le dieron tres años y un día, pero de pena remitida. Estamos esperando la apelación, que es lo que tiene que hacer la otra parte. Ellos apelaron y están pidiendo la nulidad del juicio. Sin embargo, me he dado cuenta que que los juicios que son ganados por unanimidad, es muy raro que se anulen. Y también, para bien o para mal, he conocido más antecedentes de la misma índole de la persona que me disparó. Ha salido nombrado en otros testimonios y de alguna manera, creo que le iría muy mal si evitaría otro juicio. A él se le juntaron demasiado antecedentes, entonces como que ahora siento más entusiasmo y ya no tanta rabia. Eso hace florecer cosas mejores que la rabia.

María Paz Grandjean añade: “Y, efectivamente, uno forma parte de una comunidad de las agrupaciones de víctimas y sobrevivientes de violencia de derechos humanos de Chile. Eso ya te da un lugar, y en ese lugar no me puse yo misma, me puso un carabinero. Entonces, todo eso que pareciera resentimiento, hay que partir del porqué existe. Si él no me dispara, no existe el tema. Siempre hay que acordarse por qué hablamos de esto: un carabinero me disparó a la cabeza, a la salida de mi trabajo, sin haber una marcha. Hay mucha impunidad. Y la impunidad mata. Ya se suicidó David Gómez, van ocho víctimas que se han suicidado por la impunidad”.

  • Para finalizar, me gustaría saber qué viene para ti ahora. ¿Qué proyectos? ¿Qué hay después de Limpia?

No lo sé muy bien. Estamos en otros rodajes, que por ahora no puedo hablarlos. Y un poco tanteando lo que se viene, haciendo digestión de toda esta experiencia que, como te digo, me siento muy contenta de que me haya pillado mayor. Si me pillaba de joven, me hubiese vuelto loca. Agradezco eso, y como ahora dirigiendo todo eso, también buscando aprender más de todo esto que es el cine chileno.