El año de Kuina está por cerrar en uno de los mejores momentos de su carrera. Tras su paso por Lollapalooza y el lanzamiento de Buenos Valores Malos Modales, ahora se prepara para su primer Teatro Coliseo en solitario el 11 de diciembre, un escenario especialmente significativo para Leonora Tonini, la artista nacida en Lautaro.
“Siento que ha sido extraño. Disocio mucho de lo que es una vida como cantante y me siento muy normal, por decirlo de alguna manera. Pero ha sido todo muy emocionante. Trato de aterrizar harto las cosas que hacemos y ha sido bacán, un sueño”, cuenta a La Máquina mientras se alista para volver al escenario donde en 2023 teloneó a Dillom, uno de sus referentes musicales.
El estreno de Buenos Valores Malos Modales significó su primer disco de larga duración, luego de Konejo di plata en 2022 y Solo estoy jugando mixxxtape en 2024. También se consolidó como una figura clave en la escena urbana. Son 15 canciones junto al productor Ovyze donde Kuina explora su lado más íntimo y reúne a sus tres alter egos en un solo proyecto.
“Tenía mucho miedo de sacar el disco, porque igual son canciones más íntimas. Siento que la música que estaba sacando era más superficial y no me sentía tan expuesta si la gente la escuchaba. Entonces me daba miedo sacar el álbum. Pero lo han recibido de una manera muy bonita. Me han escrito mucho para decirme que les cambió la percepción de mi música y siento que es algo que igual quería lograr”, comenta. “Siento que los proyectos que había sacado antes eran solo de Kuina, solo de Leonora o solo de Konejo. Y en este álbum pude juntar a las tres. Contar una misma historia desde sus distintas perspectivas y puntos de vista”.
La construcción de estos personajes tampoco es nueva. Desde pequeña desarrolló la costumbre de inventar historias, influenciada por la lectura, la escritura y artistas que también trabajaban identidades múltiples. “Desde muy chica siempre me gustó leer. Tenía Wattpad y me encantaba leer y escribir cuentos. Mis compañeros se los pasaban para leerlos y me gustó mucho escribir historias y el teatro. Después descubrí artistas como Tyler, the creator o Nicki Minaj y me di cuenta que ellos tenían alter ego y pensé: esto me gusta mucho. Siento que fue un conjunto de todo eso que me gustaba y quise ver si también podía hacerlo”, recuerda.

“Me preocupé de ir armando personajes con los que también me pudiese sentir identificada y pudiese expresar cosas distintas. También sentí que así podía ordenar mi música, porque para mí no tenía sentido primero haber sacado un EP de trap hard gritón en el que era Kuina y después sacar un EP súper llorón. Entonces siento que también fue un poco para ordenar el tipo de música que quería hacer”, añade antes de mencionar que es Leonora Laffont la que más la identifica: “Es la más sensible, la más de casa. Me tengo que preparar mucho para salir a eventos y ese tipo de cosas del trabajo”.
Una de las particularidades del proyecto de Kuina está en su parte visual, la estética característica con la que acompaña y complementa su música. Gracias a esto, ha recibido dos nominaciones a Mejor Videoclip en los Premios Pulsar, por Toi Enojá y Llámame y búskame.
“Me pone muy feliz que nominen mis videos, porque es algo en lo que nos preocupamos mucho. Como te decía, me gusta mucho el teatro y también lo visual, como grabar vídeos y sacar fotos. Me gustan muchas cosas artísticas y esa es un área que me llena. Trabajamos todo con mis amigos y mi equipo de trabajo. Siento que ellos complementan mi cerebro de una manera muy orgánica y nos entendemos bien”, señala.
“Sacamos inspiraciones de todos lados. Estamos siempre mostrándonos cosas de internet, de memes, de películas. Son cosas de muchos lados, muy de niños de internet haciendo arte”, agrega.
Su camino hasta Santiago también es parte importante de su historia artística. Cuando su primera canción superó las diez mil reproducciones en una semana, algo poco común desde Lautaro, entendió que debía mudarse para poder avanzar. “Fue brígido, porque estaba sola. Acá yo no tengo familia y tuve que vivir una vida de adulta de golpe. Ponerme a trabajar, porque mi familia es clase media y me criaron mis abuelos. No tenían los medios como para decirme: te ayudamos a arrendar una pieza en Santiago y te pasamos plata para que compres comida. Fue todo muy yo tratando de ser adulta, fue muy intenso. Pero a pesar de eso, aprendí muchas cosas y eso me formó para la persona que soy hoy en día”, cuenta.
“Siento que pude haber hecho cosas mejor, pero igual creo que salió bastante bien”, dice Kuina, que además ha comenzado a explorar el mundo del modelaje, donde espera tener más oportunidades, aunque la música sigue siendo su espacio seguro. “La música la puedo hacer encerrada en mi pieza sin que nadie me vea. Modelando me puse muy nerviosa, aunque me gusta ese mundo de la moda”, añade.

En este contexto, volver al Teatro Coliseo tiene para ella un significado especial. En 2023, ya estuvo en ese escenario para telonear a Dillom, un artista al que admira y cuya presencia marcó un impulso importante para este proyecto cada día más consolidado. “Para mí, telonear a Dillom fue muy importante. Es un artista que me inspira mucho y en ese momento estaba en un período brígido en mi vida. Muy extraño y triste. Siento que ese fue un impulso muy grande para seguir con mi música”, recuerda.
“Ahora puedo volver al Coliseo para llenarlo sola. Y que sea en un momento en el que estoy tan tranquila y feliz con lo que estoy haciendo, siento que es un momento de círculo completo”, cierra Kuina.











