Five Nights at Freddy’s 2. Una franquicia que no da susto (ni gusto)

Si hay algo que Blumhouse — casa productora de Five Nights at Freddy’s 1 y 2 — sabe muy bien, es como hacer rentable una película. Ejemplo de esto, son cintas como Get Out, con gran desempeño tanto económico como crítico ganando incluso el Oscar a mejor guion, también está el caso de Split con éxito, sobre todo, comercial. Por otro lado, están las sagas de películas donde encontramos a Paranormal Activity, caso insigne de la productora. También está The Purge o Insidious de James Wan. Si debemos incluir a FNAF (como llaman los fans a “Five Nights at Freddy’s”) en alguno de estos dos grupos, sin duda es en este último. Gracias a que nació de una exitosa saga de videojuegos, las películas ya cuentan con una base de fans muy sólida, lo que a la productora le asegura ganancias desde un comienzo, haciendo que una saga de películas basada en este universo esté en pleno desarrollo. Teniendo esto claro, podemos decir que…

El Fandome manda.

Tal como en la primera cinta, la dirección estuvo a cargo de Emma Tammi y el guion escrito por Scott Cawthon, creador y desarrollador del mundo de Five Nights at Freddy ‘s, ayudando así a mantener intacta la esencia del juego y, sobre todo, un conocimiento del lore al detalle.

¿De qué va la película? La historia retoma las consecuencias de los terribles eventos vividos en la primera película. Mike Schmidt (Josh Hutcherson) intenta rehacer su vida, junto con su hermana Abby (Piper Rubio). Es por esto que se han cambiado de casa y de escuela, pero Abby siente aún no supera la pérdida de sus amigos animatrónicos, lo que es aprovechado por un nuevo ente que manipulará estos sentimientos de la niña para liberar nuevos horrores y secretos que la franquicia animatrónica mantenía bien guardados.

Este primer acto mostró un camino que pudo funcionar. La química entre Mike y Vanessa, quien aún no supera el trauma dejado por su padre, fue bien trabajada, mostrando cómo uno necesita seguir adelante por su hermana, pero ella aún no está lista para enfrentar lo que tiene en su cabeza.

Tal como en la primera película, los fans disfrutarán de cada aparición, cada nuevo animatrónico y cada vez que un personaje de la franquicia aparezca, pero no de una buena película de terror.

Es curioso cómo en FNAF los chistes funcionan mejor que los sustos y cómo solo hay dos muertes — una que mueve la trama y aparece en la escena pre créditos de inicio — y nada de sangre. La película juega con un tono que mezcla la acción, la comedia y jumpscare por montones pero ninguno funciona si la atmósfera o la dirección no sabe cómo hacer algo novedoso con eso. Todas las trampas que la Tammi intentó usar en la cinta, ya se conocían y no me refiero a ser un nerd de las películas de terror, sino que ya las usó en la propia primera cinta. Esto es un punto curioso ya que, si por algo se caracterizan los juegos, es por tener jumpscare que funcionan.

Esta secuela lo que sí hace muy bien es establecer el universo que se vendrá luego de esta película, es decir, se preocuparon antes de hacer la tercera que la segunda y eso le juega demasiado en contra. Todo está creado y pensado para crear un hype al nuevo producto, dejando de lado completamente la historia que están contando en esta

Una de las bases del cine de terror, es crear una atmósfera opresora donde se sienta que los protagonistas están en un real peligro y una sensación de “no escapatoria” que los llevará al límite. Aquí esa tensión no existe. En ningún momento, ni Mike, Vanessa, ni mucho menos Abby se sienten en un peligro real.

Otra de los problemas no resueltos desde la dirección es el cómo se moverán los animatrónicos. Son capaces de moverse de manera tan pesada y lenta que podría sentirse su presencia desde muchos metros antes de que siquiera fuesen una amenaza, pero por momentos son tan sigilosos, silenciosos y rápidos que sorprenden a cualquier personaje que se haya distraído. Quizás eso esté explicado en alguno de los juegos, pero en la película — que es lo que nos trae aquí — no lo está… aunque quizás simplemente mi alma de anciano no logró entrar en el juego de la lógica de la película.

Charlotte, la gran villana de la cinta

Kid-Friendly Horror

El “kid-friendly horror” no es un género nuevo y existen películas de terror que han sacado el máximo provecho a este subgénero. Dentro de este cajón de películas encontramos clásicos como Casper (1995), La Familia Addams (1993), Monster House (2006), Coraline (2009), The Witches (1990), Gremlins (1984), Beetlejuice (1988), entre muchas otras películas que han marcado generaciones por ser buenas películas, desarrollar una historia concreta y asustar a su audiencia o al público que están apuntando. Esto es lo que diferencia a FNAF: Más allá de buscar el rédito económico, no busca dejar nada más para la audiencia. No hay una búsqueda creativa ni artística, solo monetaria, lo que está bien, pero es egoísta con su audiencia.

Aunque, por otro lado, este es el estado actual de la industria.

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