“Es una foto de lo que se vive en Chile”: Abelocaín adelanta nuevo disco y se posiciona como una de las bandas más interesantes del país

La banda emergente Abelocaín conversó en exclusiva con Revista La Máquina sobre su presente, la escena chilena y el esperado lanzamiento de su nuevo álbum “Santiago no espera”, del cual ya liberaron el single “No prende”.

Por José Avendaño y Florencia García.

La música chilena vive un momento de efervescencia, y en ese contexto, Abelocaín se posiciona como uno de los proyectos emergentes más interesantes de seguir. Conformada actualmente por Vicente Labrín (voz), Felipe Acevedo (guitarra), Elías Salinas (bajo) y Benjamín Monrroy (batería), la banda se encuentra preparando el lanzamiento de su nuevo disco, un trabajo que —según ellos mismos— marca un antes y un después.

“Es nuestro disco más honesto, más maduro y donde todos metimos mano”, adelantan en conversación con Revista La Máquina, poniendo el foco en un álbum que busca capturar el presente tanto personal como social.

De banda escolar a proyecto consolidado

El origen de Abelocaín se remonta a sus años escolares, pero no fue hasta 2022 cuando comenzaron a consolidar una formación más estable y una visión clara. Desde entonces, el proyecto ha evolucionado hacia algo más serio, con una identidad artística en constante desarrollo.

La banda reconoce que el camino no ha sido lineal: cambios de integrantes, búsquedas musicales y procesos personales han ido moldeando su sonido y propuesta. “Antes éramos otra banda. Hoy seguimos siendo los mismos, pero más maduros, más golpeados”, comentan.

“Santiago no espera”: un disco de conceptual y actual de Abelocaín

El nuevo álbum, titulado Santiago no espera, es el eje central de esta nueva etapa. Más que una colección de canciones, se trata de un trabajo conceptual que refleja la ciudad, el contexto social y las vivencias de sus integrantes.

La banda define el disco con conceptos como “variado”, “real”, “sensible” y “actual”, dejando en claro que hay una intención narrativa detrás. “Es una foto de lo que vimos, de lo que estamos viviendo en Chile y en el mundo”, explican.

Musicalmente, el álbum se mueve entre el pop, el rock y múltiples influencias, pero sin encasillarse en un solo género. “El pop siempre está, entendido como algo que la gente pueda cantar. Pero también jugamos con distintas texturas e influencias según la canción”, agregan.

El primer adelanto de este trabajo es el single “No prende”, que ya marca el tono de esta nueva etapa sonora.

Identidad, dualidad y el sentido del nombre

El nombre Abelocaín, que originalmente surgió casi al azar, hoy cobra un nuevo significado dentro del proyecto. La banda ha comenzado a trabajar conceptualmente la dualidad entre opuestos —inspirada en la referencia bíblica— como parte central de su identidad artística.

“Nos interesa esa tensión constante entre extremos. Es algo que también vivimos como banda”, explican, destacando además el valor de lo colectivo en un contexto cada vez más individualista.

La escena chilena: entre el auge y la frustración

Sobre el presente de la música chilena, Abelocaín reconoce un crecimiento importante en términos de audiencia y visibilidad, pero también advierte las dificultades estructurales.

“Hay más desventajas que ventajas. Faltan espacios, faltan oportunidades y muchas veces hay que rogar por tocar”, señalan, evidenciando una realidad compartida por muchas bandas emergentes.

Aun así, valoran el momento actual: “Es bacán que la gente esté escuchando más música chilena y que ya no dé vergüenza decirlo”.

El vivo como esencia

Si hay algo que define a Abelocaín, es su relación con el escenario. Para ellos, el show en vivo no es un complemento, sino el corazón del proyecto.

“Sin la gente somos una banda muerta”, afirman. La conexión directa, la energía del público y la experiencia compartida son elementos fundamentales en su propuesta.

 

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Mirando hacia adelante

Más allá del lanzamiento de Santiago no espera, la banda ya proyecta el futuro. Este disco no solo representa un punto de llegada, sino también un nuevo punto de partida.

“Fue un proceso de autodescubrimiento. Nos ayudó a entender cómo queremos trabajar de ahora en adelante”, comentan, dejando entrever que el camino creativo recién comienza.

Con una mezcla de ansiedad, frustración y esperanza, Abelocaín se prepara para dar el siguiente paso. Uno que, según ellos mismos, busca conectar más que impresionar: “Lo único que queremos es que a alguien le haga sentido”.