Dream Theater en Chile: Una pesadilla hermosa en un histórico recital

Es común entre los fandom de cualquier banda o artista decir que, cuando ha venido muchas veces al país y siente una conexión con el (o ella), debemos darle la nacionalidad por gracia. El caso de Dream Theater es uno de ellos y en La Máquina te contamos los detalles del concierto de anoche. Fotos por @el.eme.

Eran las 4 de la tarde, aproximadamente, cuando el propio Mike Portnoy subió un reel a sus redes sociales anunciando que esta (esa) noche sería histórica para la banda estadounidense. Mostrando al Movistar Arena como escenario del próximo Blue-Ray de Dream Theater en vivo, mostrando, por primera vez, su último disco tocado íntegramente: Parasomnia —”además de mucho más”—. Lo curioso fue cuando, en el video, mostró el sector preferencial y dijo “Tenemos sillas aquí. Sé que es un sacrilegio para el público en Sudamérica, pero sé que los aprovecharán al máximo y se volverán locos por nosotros”. Este reel sirvió como un presagio exacto de lo que terminó ocurriendo la noche del 22 de abril.

Act I: Parasomnia. La pesadilla se hizo realidad

Dream Theater concibió su último disco, hasta la fecha, como uno de terror. Habla de los terrores nocturnos, las pesadillas, hombres sombras, etc., y el escenario del show buscaba imitar esa sensación inquietante con una cama, postes de luz antiguos y una sombría iluminación que inundaba el escenario. 

Para recibir al público, la selección musical —esa playlist que suena antes que inicie el concierto— fue pensada para crear un ambiente que nos haga sentir en una pesadilla y, es por esto mismo, que los temas elegidos no fueron metal de bandas parecidas en estilo a Dream Theater, sino que soundtrack clásicos de películas de terror. El Exorcista, Tiburón, The Shining (que fue la última en sonar antes de iniciar el concierto), entre muchas otras recibieron a un público que casi llenó el Movistar Arena.

Una habitación de pesadilla lo que montaron en el escenario

La separación entre la mencionada “zona vip” y la cancha general se sentía algo poco natural —como lo dijo el propio baterista— para un concierto de estas características, donde por espacio y la poca comodidad —el espacio entre filas— hacían que el público más cercano al escenario estuviera preocupado de otras cosas, pero ya profundizaremos en ello.

Con la cancelación de la banda de Gabriel Hidalgo —ex Six Magics… sé que me fui muy atrás— se suponía que el manto del telonero lo tomaría Baxty, otro guitarrista nacional, que en teoría se presentaría desde las 20 horas, pero… no ocurrió.

Pocos minutos antes de las 9 de la noche, el funda que cubría la batería de Portnoy fue retirada. Segundos antes de las 9 las luces se apagaron y desde la pantalla comenzó la proyección de imágenes y videos relacionados con el último disco de la banda, mientras sonaba el “Preludio” de Bernard Herman —tema de la película Psicosis—.

A las 9 en punto, la explosión comenzó. John Petrucci, John Myung, Jordan Rudes comenzaron dieron inicio al concierto con el tema “In the Arms of Morpheus”, un tema instrumental que suena a los clásicos de la banda. El público estalló entre gritos.

Cuando James LaBrie, vocalista histórico de la banda, ingresó al escenario, su presencia y los power chords anunciaron que el tema “Night Terror” había comenzado. Uno de los temas más reconocibles del disco y la gente coreaba las estrofas. Aquí presenciamos los primeros destellos de un Petrucci inspiradísimo que se puso el show al hombro en varios pasajes de este. El show siguió el mismo orden del disco para interpretar los temas, por lo que le siguieron “A Broken Man” y luego “Dead Asleep”. Le continuó otro punto alto de este primer segmento con la canción ”Midnight Messiah”, con estrofas y, sobre todo, un coro pegajoso (dentro de lo que es Dream Theater), hicieron que el público cantara saltara y cantara como si de un clásico se tratara.

Dios John Petrucci

Are We Dreaming?”, “Bend the Clock” y “The Shadow Man Incident” —con una figura de un hombre sombra gigante al lado de Petrucci—, terminaron esta primera parte un concierto que a todas luces sería largo, muy largo.

El público, a pesar de no conocer todas las letras o canciones de este disco, se sintió como sí lo hiciera. Pero esta primera parte también ayudó a construir el entusiasmo para lo que vendría.

A pesar de este entusiasmos, hay que aclarar algo sobre el público que se encontraba en el VIP. Aunque sí había mucho público entusiasta, muchos otros se tomaron el concierto como una ida al cine o al estadio. En medio de canciones salían a comprar comida o bebidas para volver a sentarse en sus asientos, mientras la banda y público lo daban todo. Aunque es la gracia de la experiencia, llama la atención este comportamiento, sobre todo en un show que se convertirá en un registro importante para la banda. Aunque también sería injusto centrarse en este comportamiento de algunas personas cuando la gran —de verdad gran— mayoría parte del público se comportó como debía ser para un concierto de estas características.

Para hacer una evaluación completa, no es necesario hacer hincapié en que la banda maneja con maestría cada uno de sus  instrumentos porque sería una apreciación obvia. Es Dream Theater. Pero sí hay cosas que llamaron la atención a  nivel espectáculo, como algunos videos e imágenes que parecían hechos con IA y, aunque está bien dentro de lo que la banda puede buscar creativamente, por la forma en que se mostraban, parecía más una forma cómoda de mostrar algo que haberlo grabado. Por otro lado, la iluminación era demasiado colorida para el momento que el show requería. Si el concepto es “pesadillas”, iluminar con luces violetas o verdes quizás no eran la mejor opción.

Como digo, esto es para hacer una evaluación completa de una primera parte que, en realidad, fue impecable, con la banda prendida arriba del escenario, mientras que abajo y a los costados, recibían la energía de un público que los adora y con razón.

DON Mike Portnoy

Act II: La era del falso despertar. Los Clásicos

Tras un intermedio de 20 minutos y volvieron a apagarse las luces, desde la pantalla aparecieron las carátulas de todos los discos —sobre todo los más clásicos— de la banda. Desde el “When Dream and Day Unite”, pasando por “Images and Words”, “Awake”, “A Change of Season”, “Falling into Infinity” y así llegar hasta el “Parasomnia”. Todo en una animación que iba uniendo narrativamente cada disco. Una mucho mejor lograda que en toda la primera parte.

Cuando terminó esta introducción, acompañada de fondo por la “False Awakening Suite”, el Movistar se vino abajo cuando la banda apareció nuevamente para tocar “The Enemy Inside”. Luego de este incio del segundo acto, James LaBrie por fin se dirigió al público saludándolo y agradeciendo la energía, señalando que es una noche especial y debemos darlo todo porque el concierto quedará registrado. Una vez terminado este speech, anunció la canción que vendría: A Rite of Passage. Aquí nuevamente el público enloqueció con uno de los mejores riffs del disco “Black Clouds & Silver Linings”, el último de la primera era con Mike Portnoy. Un tema de 8 minutos donde cada integrante vuelve a mostrar por qué son considerados de los mejores músicos de su generación. Petrucci nuevamente hizo que dimensionamos el monstruo que es con las 6 (u 8) cuerdas, aunque aquí también entra otro protagonista de la noche… Jordan Rudes, quien con su teclado da toda la atmósfera que, no solo el tema, sino que la banda y el concierto completo necesita. Rudes, al igual que Portnoy, son showmans capaces de levantar al público con su carisma e inagotable talento.

Para continuar el show, la banda eligió 2 temas del disco “Metropolis, Pt 2: Scenes From a Memory”: “Act I: Scene Three: I. Through My Words” y “Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy”. Para los fans este disco es una obra conceptual peak dentro del metal progresivo, por lo que el Movistar Arena no solo cantó cada línea y siguió con la cabeza cada segmento musical, sino que prestaron atención a cada movimiento de la banda sobre el escenario, como si estuviesen viendo una clase. 

Las dudas sobre la voz de LaBrie terminaron en este acto. Se sentía bien, llegaba a los tonos sin tanto problema como se había escuchado en otros conciertos de esta misma gira.

Perdón por dudar de usted señor James (hermosa polera de Terrifier)

Como no podía ser de otra forma, el momento para cabecear durante esta noche fue “The Dark Eternal Night”. Uno de los temas pesados más populares de la banda donde, nuevamente, Petrucci, Myung, Rudes y Portnoy demostraron por qué son lo que son dentro del circuito del metal.

Continuando llegó un momento emotivo, cuando Rudes comenzó a tocar en su teclado los acordes de “Peruvian Skies”. Nuevamente los celulares volvieron a encenderse para seguir los acordes lentos de la canción dedicada a los cielos del país vecino. Un tema en que la banda se da el lujo de combinar y hacer covers de dos temas tan disímiles como lo son “Wish you Were Here” de Pink Floyd y “Wherever I May Roam” de Metallica.

Para finalizar este segundo acto, y ante el griterío de todos, Mike Portnoy daba los golpes que anunciaron uno de los temas más clásicos de la banda: “Take the Time”, parte del primer disco con LaBrie en la voz y el que los lanzó a la fama mundial, “Images and Words”. Un tema que suena a los noventa… un temazo. La canción tiene bloques musicales tan reconocibles como el coro, un solo de guitarra que se divide en dos, siendo el final uno de los más legendarios de Petrucci y un quiebre en medio del tema tan preciso como icónico. El tema en vivo comienza cantado por el propio baterista quien se luce junto a su compañero desde la infancia, John Petrucci. Durante todo el show se notó la química que estos dos tienen, pero fue en este tema donde, además, la complicidad entre ambos se transmitió hasta el público. Para ese legendario solo final, el guitarrista subió a la tarima para quedar al lado de Portnoy y con miradas y gestos ambos sabían lo que el otro estaba haciendo y diciendo con su instrumento.

Un final de acto perfecto. Unió lo último de la banda con el inicio, haciendo un recorrido por los 40 años (sí, 40). Pero el show no terminó aquí. Quedaba algo aún muy grande por hacer.

Act III: A Change of Seasons – Dream Theater

A Change of Season es una de las obras fundamentales de Dream Theater. Un tema de 23 minutos que demuestran todo lo que la banda es capaz de hacer, desde su letra filosófica y conceptual, sus cambios de ritmo, sus métricas, su complejidad en cada instrumento, etc. También está llena de referencias, no solo musicales, sino también de cine.

Y es sobre este último punto donde se tomó el concierto de anoche para iniciar con este bloque final. En las pantallas se pudo ver la escena más importante para entender este tema. Robin Williams enseñando el significado del “Carpe Diem” en la película “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Esta es una de las bases de la canción, de hecho, está sampleada dentro de uno de los actos de esta.

El mago Jordan Rudes

Al terminar la escena, Petrucci, entre las sombras, comenzó a tocar los primeros arpegios de la primera parte del tema: “The Crimson Sunrise”. El público entendió inmediatamente de lo que se trataba y volvieron a vitorear por lo que se venía.

Portnoy dijo en una entrevista que, tal vez, esta sea la última vez que podamos escuchar este tema en vivo, por lo que ya traía una carga emocional previa y eso se notó desde el escenario. Los músicos hicieron una interpretación perfecta de cada uno de los VII actos que la componen.

El maestro John Myung

La noche del 22 de abril en el Movistar Arena, sin duda fue una de las mejores de Dream Theater en Chile. Histórica, como el propio Portnoy pidió desde su reel y que quedará, no solo en la memoria de quienes lo vivimos, sino que también registrada para la posteridad.

Porque Chile y Dream Theater tienen una relación larguísima, desde ese 2005 en la Pista Atlética del Estadio Nacional, donde la banda se enamoró de Chile, hasta anoche. Como dijo el propio LaBrie “Ustedes siempre brillaron cada vez que vinimos aquí, así que no podemos agradecerles lo suficiente”.