Del Otro Balcón, banda chilena: “Hay cierta fatiga de la música popular, pero también una nueva voz que se escucha fuerte y claro”

En conversación exclusiva con Revista La Máquina, Andrés Napoleoni, Marco Bevilacqua, Luciano Solís, Benjamín Pizarro y Héctor Valenzuela, de Del Otro Balcón, repasaron el origen de la banda, reflexionaron sobre el momento que vive la música independiente chilena y adelantaron el proceso de un primer disco que, aseguran, marca el paso definitivo de un proyecto de compositores a una banda construida entre cinco amigos.

Cinco músicos, muchas tallas entre medio y una conversación que, más que una entrevista, termina pareciéndose a una sobremesa. Las respuestas se cruzan, las bromas aparecen antes de que alguien termine una idea y, cuando alguno intenta ponerse demasiado serio, otro rompe el momento con un comentario inesperado. Esa dinámica, cuentan entre risas, no es casualidad: antes que una banda, son un grupo de amigos.

Del Otro Balcón nació hace cuatro años, pero ellos mismos reconocen que el proyecto que existe hoy poco tiene que ver con aquel primer boceto. Lo que comenzó como la idea musical de Andrés Napoleoni y Héctor Valenzuela fue creciendo hasta consolidar una formación integrada además por Marco Bevilacqua, Luciano Solís y Benjamín Pizarro, todos músicos de formación, con influencias distintas, pero con una manera similar de entender el trabajo colectivo.

En esta entrevista exclusiva para Revista La Máquina, la banda habla de ese proceso de transformación, de la escena chilena que hoy observan con optimismo y del disco que preparan para finales de este año.

Del balcón del departamento a una banda de cinco

Cuando recuerdan el origen del proyecto, ninguno habla de un momento preciso en que decidieran formar una banda. Más bien describen un proceso que fue encontrando su forma con el tiempo.

Los primeros temas nacieron entre Andrés y Héctor, quienes compartían composiciones desde la universidad. Más tarde llegaron músicos invitados para grabar y tocar en vivo, pero la estabilidad apareció recién cuando se incorporaron Luciano, Marco y Benjamín. Ahí, dicen, las canciones dejaron de pertenecer a dos personas y comenzaron a construirse entre todos.

Ese cambio también modificó la identidad del grupo. Si antes las decisiones pasaban casi exclusivamente por los fundadores, hoy las ideas circulan libremente entre los cinco integrantes.

Ellos mismos reconocen que los mundos musicales que conviven dentro de Del Otro Balcón son diversos. Hay quienes crecieron escuchando a The Beatles, otros que llegaron desde el jazz y otros que encontraron inspiración en The Police. Sin embargo, lejos de transformarse en un problema, esas diferencias terminaron convirtiéndose en una fortaleza.

Somos bien maleables. Sabemos dejar de lado nuestras diferencias para hacer lo que creemos conveniente para la banda.

La historia detrás del nombre también nació de la forma más cotidiana posible. Durante la pandemia, los ensayos se realizaban en el balcón del departamento de uno de los integrantes, mientras la madre de Andrés trabajaba desde el edificio de enfrente. Después de cada ensayo les comentaba que había estado escuchándolos “del otro balcón”. La frase quedó resonando hasta transformarse, casi sin discusión, en el nombre definitivo del proyecto.

“Lo más importante sigue siendo la canción”

Aunque reconocen que la escena independiente chilena vive un momento especialmente creativo, Del Otro Balcón siente que su propuesta transita por un camino distinto.

Mientras muchas bandas han optado por construir atmósferas más densas, canciones largas o propuestas cercanas al rock alternativo experimental, ellos dicen sentirse más cómodos en un formato clásico.

La conversación vuelve una y otra vez sobre una misma idea: la canción está primero.

Para ellos, cada arreglo, cada instrumento y cada decisión musical deben estar al servicio de una buena composición. Por eso sus temas rara vez superan los cuatro minutos y prefieren trabajar melodías claras antes que estructuras excesivamente complejas.

Todo tiene que estar en función de la canción. No buscamos experimentar porque sí; buscamos que la canción funcione“.

Esa honestidad también atraviesa las letras. Explican que nunca han intentado construir un discurso común o responder a una determinada corriente estética. Prefieren escribir desde experiencias personales y dejar que cada canción encuentre su propia identidad.

Una escena que vive un gran momento, pero que necesita abrirse más

Cuando la conversación gira hacia la música chilena actual, las respuestas aparecen con entusiasmo. La banda menciona nombres como Candelabro, Hesse Kassel, Abelocaín, Anttonias o Taxi Cabaret para describir una escena que, a su juicio, atraviesa uno de sus mejores momentos.

Sin embargo, también creen que ese crecimiento viene acompañado de un fenómeno particular. “Hay cierta fatiga de la música popular que todos escuchan desde hace años. La nueva voz se escucha fuerte y claro.”

Para Del Otro Balcón, el público ha comenzado a buscar nuevas propuestas y eso ha permitido que el circuito independiente gane cada vez más espacio. Aun así, creen que todavía existe cierta tendencia a privilegiar un solo tipo de sonido dentro del indie chileno.

Más que una crítica, lo plantean como un desafío para el público y para la propia escena: abrirse a proyectos que exploran otros caminos sin perder identidad.

Esa sensación también la viven en carne propia. Aunque mantienen una relación cercana con muchas de las bandas emergentes del circuito, reconocen que no sienten pertenecer completamente a ninguna corriente musical específica.

No sentimos que calzamos totalmente con nadie. Somos amigos de todos, tocamos con todos, pero musicalmente hemos ido construyendo un lugar propio“.

Lejos de incomodarlos, esa posición parece definirlos. Mientras otros proyectos se agrupan naturalmente por afinidades sonoras, Del Otro Balcón prefiere moverse entre distintos espacios sin abandonar una búsqueda que describen como cálida, directa y profundamente ligada al formato canción.

Un disco que también cuenta la historia de Del Otro Balcón

El primer larga duración de Del Otro Balcón debería llegar hacia finales de este año y, más que un nuevo lanzamiento, representa el cierre de una etapa.

Durante la conversación, la banda explica que el álbum funciona casi como una fotografía de su propia evolución. Las primeras canciones todavía reflejan la lógica de trabajo con la que comenzó el proyecto, mientras que las últimas muestran una participación mucho más activa de los cinco integrantes.

 

En ese sentido, el disco no solo reúne nuevas composiciones: también registra el momento exacto en que Del Otro Balcón dejó de ser un proyecto impulsado por dos compositores para convertirse en una banda en el sentido más amplio de la palabra.

Ese cambio ha significado nuevos desafíos. Si antes el trabajo consistía en pulir hasta el último detalle de cada arreglo, hoy la dificultad pasa por otra parte: aprender a tomar decisiones colectivas y saber cuándo una canción ya está terminada.

Antes hacíamos música de laboratorio. Ahora sentimos que hacemos música mucho más de banda“.

Cuando la conversación llega a su fin y aparece la inevitable pregunta sobre cómo les gustaría que el público los recuerde si el proyecto sigue creciendo, la respuesta vuelve, una vez más, al lugar donde comenzó toda la entrevista.

No hablan de premios, festivales ni de cifras de reproducciones. Hablan de la amistad, del trabajo y, también, del esfuerzo.

Quieren que la gente vea el cariño puesto en las canciones, que entienda que detrás del proyecto hay personas comunes y, sobre todo, que nunca se pierda aquello que consideran el verdadero origen de Del Otro Balcón: un grupo de amigos que decidió hacer música juntos.