Crítica | “Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes”: Una cinta irregular que cumple con traer de vuelta la pasión de la saga

“Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes” es una precuela que cumple, con personajes interesantes, pero errores también.

Llegó a los cines nacionales lo que parece ser el inicio (o reinicio) de una nueva franquicia. Hablamos de “Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes”, que, después de ocho años, quiere traer el entusiasmo de una saga que ya se había despedido de la pantalla grande.

La cinta se estrena como una precuela y hay muchas señales que te ayudan a entender muchas más cosas de esas películas que marcaron a una generación.

El filme nos narra la historia de un joven Coriolanus Snow y vemos cómo se convierte poco a poco en el tirano presidente de Panem. También conoceremos a Lucy Gray Baird, la tributo del Distrito 12 y cómo fue su relación hasta tal instante de ser el gran punto de quiebre en la vida de Snow.

La cinta funciona y cumple su prometido: reactivar el gusto por el morboso y fatal entretenimiento de Panem.

¿Vale la pena esta nueva cinta de Los Juegos del Hambre?…

UNA CINEMATOGRAFÍA QUE SE FUE A LA SEGURA

El director de “Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes” es un viejo conocido. Alguien que sabe muy bien cómo jugar a Los Juegos del Hambre. Hablamos de Francis Lawrence, quien dirigió de toda la franquicia original. Por ende, era casi seguro que la esencia iba a estar presente y que no se le escaparía ningún detalle.

Su dirección pareciera ser un calco de lo que hizo antes, pero ahora con un enfoque levemente diferente: tenemos los primeros planos de quien parece ser la heroína de la historia, mas luego lo vemos a él, el joven Snow, que al principio parece tener algo de corazón para luego volverse frío y calculador.

Hay tomas épicas, canciones ya conocidas y señales varias que aseguran que algo pasará en unos buenos años más.

El guion hace que “Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes” se sostenga. Se construye de manera lenta y predecible (sobre todo porque sabemos cómo terminará todo), aun así logra engancharte. Es muy fiel al libro y trataron de hacer encajar todo el escrito en un poco más de 160 minutos. Todo se entiende muy bien y los diálogos reflejan bastante bien las personalidades de los habitantes de Panem. Un libreto correcto que no pretende ser más.

Y no podía faltar ese toque de nostalgia. La razón madre del porqué de que esta película existe. “Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes” está llena de detalles, los cuales si eres seguidor o seguidor de la saga, de seguro no podrás pasar por alto. Las canciones que nos recuerdan a la gran heroína de la saga, los sinsajos y todo Panem nos lleva a esa franquicia y nos sobre explica algunas cosas que pudieron quedar como cabos sueltos. Lo bueno es que es nostalgia en su justa medida, porque sabe que hay otra historia que contar y no se sostiene del recuerdo. Bien ahí.

ACTUACIONES CORRECTAS Y A TONO

Primero, debemos hablar de la pareja protagonista: Rachel Zegler y Tom Blyth.

La chica es la nueva heroína del distrito y en ella debemos ver todo ese aire rebelde, fortaleza, calculadora e intrépida como nadie. Y Rachel lo cumple, pero vemos como algunos momentos se ven forzados en ella. Ya sea salir de la sombra de la comparación con Jennifer Lawrence o los extraños momentos en donde ocupa su canto, Zegler pareciera no dar el ancho y le falta la fuerza y el arco interpretativo que debe tener este personaje femenino. Si hay una segunda parte, ella debe crecer.

A diferencia de Tom Blyth que al parecer entendió su personaje demasiado bien. El actor logra encontrar matices y defiende al personaje con decisión. Lo vemos enojado, descontrolado, sin embargo también tratando de ser una “buena persona”, entender el juego como ninguna otra personaje lo hizo sólo para quebrarse y salir con una oscura ambición. Bien Blyth.

Pero los secundarios dan que hablar. Viola Davis está espectacular en un bizarro y excéntrico rol; se le asoma la maldad por los poros. Y Peter Dinklage hace lo que mejor sabe hacer: Recurrir a toda su experiencia en “Game of Thrones” para traernos a un calculador, frío y dominante personaje. Y Hunter Schafer no se queda atrás como la prima de Snow, quien es su cable a tierra y que luego se convertirá en la irreconocible Tigris. Muy bien.

Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes en palabras simples

“Los Juegos del Hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes”, es una cinta que funciona, que trae nostalgia y nos devuelve el entusiasmo por Panem. El final de la cinta quedó demasiado abierto, tan así que la invitación está hecha para un reinicio de la saga. ¡Qué empiecen Los Juegos del Hambre!…

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