¡Ayuda! el regreso de Sam Raimi al cine con una historia de supervivencia que usa el humor negro y la violencia para explorar el poder y sus abusos. Estreno en Chile: este jueves 29 de enero. En La Máquina entérate de los detalles.
Sam Raimi regresa a las salas de cine con una nueva historia y como hace tiempo no lo veíamos, retomando una faceta más cruda y desatada de su filmografía. Desde Drag Me To Hell que el director no hacía una película de calificación R-rated (es decir, “Restringido” según los códigos gringos), estando ocupado entre Marvel (Spider-Man, Doctor Strange y el Multiverso de la Locura) y algunos capítulos en algunas series. Por lo mismo, la vuelta del cineasta tras la saga Evil Dead era muy esperada tanto por sus fans como por la crítica especializada, que ansiaban verlo regresar a un terreno más personal.
Raimi siempre ha sido dueño de un estilo reconocible: una mezcla precisa de terror, humor negro y violencia estilizada, capaz de generar imágenes memorables y situaciones incómodas que se quedan dando vueltas mucho después de terminada la función. En Ayuda, el cineasta recupera ese pulso autoral, combinando tensión psicológica y comedia ácida en una película que recuerda lo mejor de su obra, aunque no sin ciertas irregularidades, propias de un relato que asume riesgos narrativos.
Estreno de la película en salas de cine en Chile: este jueves 29 de enero.
Sinopsis
En Ayuda, Linda Liddle (Rachel McAdams) es una empleada que sobrevive a un accidente aéreo junto a su insoportable jefe, Bradley Preston (Dylan O’Brien), quedando ambos varados en una isla desierta mientras realizaban un viaje de trabajo. Aislados del mundo y sin posibilidad inmediata de rescate, deberán aprender a sobrevivir en un entorno hostil que pone a prueba tanto sus capacidades físicas como su relación laboral, marcada desde el inicio por la desigualdad.
La dinámica cambia rápidamente cuando Bradley, completamente inútil fuera de su zona de poder corporativo, pasa a depender de Linda para mantenerse con vida gracias a sus habilidades de supervivencia. Las jerarquías tradicionales se invierten y la isla se transforma en un escenario donde los conflictos de poder, la culpa y la manipulación se vuelven tan peligrosos como la naturaleza que los rodea, estableciendo un juego psicológico constante entre ambos personajes.
Una película perfecta para recomendarle a tu jefe
Send Help (título original) es entretenida, intensa, incómoda, sangrienta, grotesca y ácida. En otras palabras, profundamente Raimi. La película carga con todos los sellos autorales del director de Evil Dead y Spider-Man, algo que siempre se agradece en un cineasta que, incluso trabajando por encargo, no diluye su identidad ni su mirada crítica.
Aunque utiliza elementos propios del terror, Ayuda no es estrictamente una película del género. Su verdadero interés está en el conflicto entre empleados y jefes, especialmente cuando los roles de poder se alteran. Durante su primera mitad, Raimi se encarga de construir a Bradley como un personaje repudiable: heredero de una empresa tras la muerte de su padre, no cumple la palabra de su progenitor, quien le había prometido un alto cargo a Linda, entregándolo a uno de sus amigos, sumando a esto un trato despectivo y abusivo constante, que define su forma de ejercer el poder.
Cuando descubrimos que Linda puede valerse completamente por sí misma en la naturaleza, todos los roles cambian. La película comienza a explorar cómo el poder transforma a quien lo ejerce. Raimi evita el camino fácil y permite que su protagonista también se ensucie las manos, llevando la historia hacia un juego psicológico donde la pregunta deja de ser quién manda y pasa a ser quién es, realmente, el villano.
Los giros narrativos acompañan este desplazamiento de poder y empujan la trama hacia un terreno moralmente ambiguo, donde ambos personajes deben enfrentar las consecuencias de sus decisiones, sin salidas simples ni respuestas cómodas.
Aunque la película puede ser acusada de un poco “obvia” hacia el final, esto no hace que el camino hacia ese desenlace no haya valido la pena, ya que el recorrido previo está cargado de tensión y reflexión.
A pesar de que la cinta tiene una solidez general, no está exenta de problemas, aunque menores. ¡Ayuda! presenta algunos desajustes de ritmo, especialmente en el segundo acto, en el que ciertas situaciones son estiradas más de lo necesario y ralentizan momentáneamente la progresión del conflicto. También hay decisiones de guion que, aunque funcionales dentro del tono exagerado de Raimi, pueden sentirse forzadas o demasiado convenientes para empujar la trama hacia sus giros más extremos. Nada de esto hace menos disfrutable la película.

Dirección con personalidad en ¡AYUDA!
La impronta de Sam Raimi atraviesa toda la película. No importa si se trata de Evil Dead, Spider-Man o Doctor Strange: su cine es fácilmente identificable, y Ayuda no es la excepción. El uso de símbolos visuales recurrentes —un zapato, un cuchillo, un anillo— funciona como anclaje narrativo más que como simple adorno estilístico. Cada objeto tiene peso dramático y empuja la historia hacia adelante, reforzando el conflicto central.
A esto se suman elementos clásicos de su cine: violencia exagerada (y precisa), maquillaje —muy— expresivo, encuadres incómodos y un sentido del humor que roza lo grotesco. Todo está al servicio del conflicto entre sus personajes y del comentario social que la película propone.
Las actuaciones también juegan un rol clave. Rachel McAdams y Dylan O’Brien tienen buena química, pero es McAdams quien se adueña de la película. Su Linda evoluciona de manera orgánica y creíble, y se echa la película al hombro. Incluso, si la película solo se tratara sobre ella, el interés se mantendría intacto porque ella es una gran actriz (digo, por si no quedó claro).
Si Raimi tiene una dupla histórica en el cine, esa es la que forma con Danny Elfman.
Juntos han creado películas y melodías legendarias, como en Darkman (1990), Spider-Man (2002), Spider-Man 2 (2004) y Doctor Strange in the Multiverse of Madness (2022). Para Ayuda, el compositor cumple en acompañar la tensión, el tono y la atmósfera que Raimi busca, aunque no es de sus trabajos más destacados, funcionando más como soporte que como protagonista musical.

¿Y quién manda en ¡AYUDA!?
¡AYUDA! se toma su tiempo para cocinar todos los elementos que construyen sus quiebres y a sus personajes, pero eso no quiere decir que sea “lenta”. Te entretiene desde el primer minuto y te mantiene interesado en la historia y en sus personajes, lo que ayuda a construir una tensión psicológica constante. Sus temas relacionados con los esquemas de poder, la supervivencia y el humor negro colocan a esta película dentro de un espectro que no tiene mucho que ver con el terror, más allá de algún elemento puntual, lo que saca a Raimi de su zona de confort, pero demuestra que, como buen director de encargo, sabe moverse a la perfección.
Al final, Send Help no es solo una película de supervivencia en una isla desierta, sino una sátira incómoda sobre el poder, el abuso y la fragilidad de las jerarquías, filmada con la mala leche y el pulso autoral de un Sam Raimi que sabe que, a veces, el verdadero infierno no está en los demonios que vienen desde el infierno u otras dimensiones, sino en la oficina.












