Ni siquiera una pandemia detuvo a la moda de hacer lo que mejor hace, coaptar. El 25 de septiembre, desde Milán, Versace presentó no solo una nueva colección primera-verano 2021, sino también «nuevos cuerpos» en las pasarelas. Cuando hablaron con Donatella, ella mencionó: «…el mundo ha cambiado y con ello nosotrxs. Hemos estado repitiendo esto casi como un mantra por meses, pero al final del día, para un diseñador esto significa comenzar de nuevo».

Honestamente, creo que como alguien que consume y analiza la moda, las palabras de la italiana me resuenan un poco exageradas. Obviamente, mi perspectiva viene desde un lado exigente. Me parece algo MÍNIMO lo que están presentando, ser parte de un conglomerado multimillonario trae consigo responsabilidades… que no lo hagan es distinto. Por eso, la mayoría del tiempo, el gran imperio de las revistas de moda, hace ver todos estos cambios como «grandes esfuerzos», como si se tratase de alteraciones arriesgadísimas que podrían poner en jaque el sistema moda o , por el contrario, son «chic» u «edgy» (como el caso de Versace).

En este caso, Versace ocupó de inspiración la colección de primavera ‘trésor de la mer’ de 1992, obviamente bajo el mandato de Gianni. Acá hacen el juego de las criaturas de «debajo del mar» que suben a la superficie a dominar y mostrar su gran belleza. Pero en 2020 este story telling se metaformosea a la «aparición» de estos cuerpos vetados (no hegemónicos) que habitaban en el fondo del mar, mas ahora han salido a la luz en todo su «esplendor».

Este trabajo, a nivel de compañía, esperan que sea “un ejemplo de inclusión, de apoyo mutuo y aceptación de lo diferente a nosotros”, lo cual está bien, pero calmaría las pasiones. Si uno revisa las fotos del desfile, de 80 modelos (mujeres y hombres), solo 3 difieren de un cuerpo supra delgado, pero lo que sí es observable (con mayor notoriedad) es la inclusión racial, que nunca es suficiente en consideración a lo «blanco» de estos espacios.

En general, me ha aparecido un buen inicio y hacía falta que Versace diera un paso «audaz» en esta línea. Creo que su compromiso valórico de marca: el resaltar los cuerpos, la sexualidad y el empoderamiento del yo por medio de lo «erótico» necesitaba la entrada de cuerpos no delgados los cuales, hello, no es novedad, existen y cohabitan este planeta.

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