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Columna| Pollo Castillo, la nueva forma de hacer reír en la revolución multimedial

Para nadie es un misterio que los nuevos tiempos, los nuevos paradigmas y la velocidad con la que el mundo se mueve, aumentaron de golpe durante, al menos, los último diez años. Estos cambios no son solo posibles verlos reflejados en cómo nos comunicamos, expresamos y en cómo es llevada la relación entre la audiencia y los contenidos, sobre todo cuando estos son audiovisuales.

Netflix, Amazon o FOX, también Youtube o, en menor medida, Vimeo. Todas son plataformas que han revolucionado el cómo entendemos los procesos de entrega de contenidos, haciéndolos mucho más democráticos, ágiles e instantáneos, siendo a su vez un nicho que rápidamente se transformó en una plataforma medial donde hacer y decir cosas, incluso, casi al mismo nivel que la televisión.

En este contexto y con estas nuevas pero poderosas y contundentes plataformas, nace en Chile alguien que, derribando las convenciones típicas del humor, se ha sabido ganar un lugar dentro de la masividad multimedia (en Instagram, al cierre de esta columna tenía 1,4 millones de seguidores), instaurándose como un fenómeno no tan solo en Youtube, sino también en Instagram y en menor medida, Facebook.

Todas nuevas formas de comunicación y entretención que le han permitido a Benjamín Castillo, más conocido como el Pollo Castillo, ser el más grande exponente humano (sin contar páginas de memes) del humor de las nuevas plataformas y generaciones.

Benjamín Castillo es un joven santiaguino que vio en su forma de ser y en las nuevas plataformas multimedia, una vía para hacer reír, de utilizar una de sus pasiones como la Comunicación Audiovisual para entregar contenidos que hicieran reír a la gente.

Como era de esperarse, rápidamente fue tomando notoriedad debido a su particular forma de reírse tanto de sí mismo como de diferentes situaciones que le suceden a las personas en su diario vivir, aunque, preferentemente, su target esté ubicado en abordar la realidad los jóvenes.

Pollo Castillo no tiene ese temor de abordar situaciones que, quizás por su edad, deberían resultarle ajenas.

Pollo Castillo

Como todo joven de su generación no tiene mayores tapujo ni prejuicios y actúa libremente, diciendo y haciendo humor con su particular estilo, se sitúa no como alguien rupturista desde el discurso sino desde la acción y la sinceridad de ser él mismo, sin esas caretas que el humor (o actuación escénica en general), trae consigo.

Pollo Castillo es exitoso porque simplemente es él mismo en los videos que tan famoso lo han hecho en YouTube, red social en la que acumula 416 mil seguidores, cifra que a pesar de ser bastante buena para el mercado local, es la más baja en relación al casi millón y medio que posee poco más de 1,3 millones en Facebook.

La aparición de este nuevo humor en que, quizás, Castillo es un líder nato sin querer serlo, es el reflejo de los tiempo de instantaneidad que se viven, donde todo corre rápidamente y es efimero pero que, al mismo tiempo, tiene un factor de exigencia: realismo y sinceridad.

Es cierto, él fuera de las redes sociales es un joven ingeniero civil, mas eso alimenta al mismo tiempo un proceso de ruptura a un canon establecido: no por ser ingeniero se es necesariamente alguien cuadrado y “fome”.

La masividad de Pollo Castillo ha sido tal que incluso logró adjudicarse un Copihue de Oro, premio que si bien no es necesariamente un trascendental galardón, sí refleja en parte el real impacto que las nuevas formas de ver las construcciones sociales, como el humor y también una necesidad de nuevos referentes más sencillos, terrenales y honestos.

https://www.instagram.com/p/Bz622_1nsQy/
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