Tras conquistar la Quinta Vergara y llevarse la Gaviota de Plata en Viña del Mar 2026, el cantautor español Antoñito Molina regresará a Chile con un concierto íntimo en Club Chocolate. Entradas a través del sistema Passline acá.
Hablar de Viña del Mar todavía le provoca emoción. Antoñito Molina recuerda aquella experiencia como uno de los momentos más importantes de su vida hasta ahora: la consolidación de 20 años de carrera. El artista gaditano llegó a la Quinta Vergara a inicios de este año representando a España en la competencia internacional con la canción Me prometo. A diferencia de otros escenarios, este implicaba algo completamente nuevo para él: enfrentarse a un jurado y a un público reconocido por su exigencia.
“La verdad es que viví todo el Festival de Viña del Mar con muchísima emoción y, sobre todo, lo viví con muchísimos compromisos […] La verdad es que nunca me había enfrentado hasta ahora a un festival donde te evaluaban, y juro por lo más sagrado que yo fui allí, viví la experiencia y, sobre todo, que la gente sepa que existo y que existen mis canciones”, recuerda en entrevista con Revista La Máquina.
Lo que vino después superó cualquier expectativa. Su interpretación de Me prometo no solo conectó con el público chileno, sino que terminó otorgándole la Gaviota de Plata, un reconocimiento que describe como el mayor de toda su trayectoria.
“Para mí fue la experiencia de mi vida. Porque después de 20 años haciendo canciones, después de 20 años cantando y trabajando, sintiendo que costaba mucho trabajo que me pasara algo bueno, cuando gané la Gaviota sentí que lo que había pasado era muy, muy, muy bueno; lo mejor que me había pasado en la vida”.
El éxito va más allá de los números en Spotify
En una industria cada vez más marcada por la inmediatez, las tendencias virales y la necesidad permanente de generar impacto inmediato, aunque muchas veces efímero, Molina reconoce que la música tiene un recorrido mucho más profundo que el éxito momentáneo y que requiere paciencia para desarrollarse y conectar verdaderamente con las personas. Lejos de obsesionarse con los números, las reproducciones o la necesidad de generar un fenómeno inmediato en redes sociales, el cantante asegura que siempre ha intentado escribir canciones capaces de acompañar a quienes las escuchan durante distintas etapas de sus vidas.
“Creo que mis canciones son para toda la vida y no tengo, ni quiero vivir con esa ansia de tener que mis canciones de repente tengan como el boom […] Pienso que yo no tengo que vivir con esa presión porque la vida y el tiempo me han demostrado que cuando yo compongo desde el corazón y cuando hago canciones con un mensaje importante, quizás la primera semana, quizás las primeras dos semanas, la canción no tenga un éxito rotundo, pero tú la dejas ahí y poco a poco la canción va teniendo una vida”, mencionó.
Esa visión se fortaleció especialmente tras el recorrido de Dejemos huellas bonitas, una canción que en sus primeros meses no generó grandes expectativas dentro de algunos sectores de su entorno profesional.
Sin embargo, con el tiempo comenzó a circular de manera espontánea entre los usuarios de redes sociales, acumulando reproducciones y convirtiéndose en una de las canciones más utilizadas en plataformas como TikTok e Instagram. Para Antoñito Molina, esa experiencia confirmó que las canciones tienen sus propios tiempos y que muchas veces el verdadero impacto ocurre cuando se les permite crecer de forma natural.

Antoñito Molina post Viña
Si bien Viña del Mar fue la puerta de entrada para que gran parte del público conociera su trabajo, Antoñito Molina siente que aquella presentación apenas mostró una pequeña parte de lo que ha construido durante años. Para el artista, su próximo concierto en Santiago representa una oportunidad para mostrar las historias detrás de sus composiciones y acercar al público a una faceta más cercana e íntima, que quedó fuera del escenario de Viña del Mar.
Durante la entrevista con La Máquina, el artista reconoce que una de las cosas que más le sorprendió de su paso por Chile fue la recepción que tuvo por parte del público. Más allá de la competencia, encontró una audiencia que conectó rápidamente con el mensaje de sus canciones y que le permitió sentir una cercanía difícil de explicar desde la distancia. Por eso, tras su show comenzó a pensar en la posibilidad de volver para presentar un espectáculo más completo, donde pudiera compartir no solo su música, sino también las historias y experiencias que dieron origen a cada una de ellas.
Más allá del concierto, Antoñito Molina espera que su regreso a Chile le permita fortalecer el vínculo que comenzó a construir durante su paso por Viña del Mar. El cariño recibido durante el Festival de la Canción de Viña del Mar 2026 y la respuesta del público frente a Me prometo dejaron una huella importante en el artista, quien reconoce que desde entonces ha sentido una conexión especial con el país. Por eso, esta nueva visita aparece como una oportunidad para continuar una relación que recién comienza y para reencontrarse con las personas que descubrieron su música en uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica.
Cuando habla del público chileno no lo hace desde la lógica de la expansión internacional o la conquista de nuevos mercados, sino desde la posibilidad de compartir emociones y experiencias a través de la música. Más que sumar seguidores, lo que le interesa es que las personas encuentren en sus canciones historias con las que puedan identificarse y emociones que les permitan sentirse acompañadas.
Incluso cuando imagina el final del concierto, su deseo no está relacionado con los aplausos, las cifras de asistencia o el reconocimiento profesional. Lo que espera es que quienes asistan regresen a sus hogares con una sensación de motivación y esperanza, convencidos de que los sueños pueden alcanzarse cuando existe perseverancia y trabajo constante. Esa idea atraviesa gran parte de su discurso y también su propia trayectoria, construida durante años antes de alcanzar el reconocimiento internacional que obtuvo en Viña del Mar.
“No quiero un éxito rotundo. Yo me conformo con que la gente sepa que tengo canciones que te puedes poner en tu día a día para que sea un poquito más bonito y mejor, más llevadero, más especial. Eso es lo que me importa. No tengo prisa, no tengo necesidad de nada, simplemente de disfrutar el camino”.
El cantante español regresará a Santiago el próximo jueves 2 de julio para presentarse en Club Chocolate (Ernesto Pinto Lagarrigue #192, Recoleta), en un concierto que marcará su reencuentro con el público chileno tras su exitoso paso por el Festival de Viña del Mar 2026.
El espectáculo comenzará a las 20:00 horas, será para mayores de 18 años y las entradas se encuentran disponibles a través de Passline.












