La protagonista de Oro Amargo, Katalina Sánchez, conversó en La Cultura en Portada, podcast de La Máquina, sobre el desafío físico y emocional de filmar en el desierto, su relación con el personaje de Carola y el lugar que ocupa hoy el cine chileno en el panorama internacional.
Fotos por Simonne Cifuentes y Catalina Navarro.
El cine chileno continúa expandiendo sus fronteras narrativas y estéticas. En ese contexto aparece Oro Amargo, el thriller dirigido por Juan Francisco Olea que sitúa su historia en el desierto de Atacama y que tiene como figura central a la actriz Katalina Sánchez, quien interpreta a Carola, una joven que vive junto a su padre trabajando en una mina clandestina mientras ambos esconden un secreto que podría cambiar su destino.
La actriz fue invitada al primer episodio del vodcast “La Cultura en Portada”, el programa audiovisual de Revista La Máquina, donde conversó en profundidad sobre su carrera, el proceso detrás de la película y las complejidades de interpretar a un personaje que debe enfrentarse a un entorno violento y hostil.
Durante la conversación, Sánchez reconoció que el proyecto la atrajo desde el primer momento por la intensidad de su protagonista y por la forma en que el guion aborda temas poco explorados en el cine nacional.
“Me interesó mucho el personaje porque tiene una fuerza interna muy potente. Es alguien que está constantemente enfrentándose a un entorno adverso y tratando de sobrevivir dentro de él”, comentó la actriz.

La historia de Oro Amargo se desarrolla en un contexto marcado por la precariedad y la supervivencia. Carola vive en un territorio donde la minería informal y la violencia forman parte del día a día, y donde las decisiones morales suelen quedar en segundo plano frente a la necesidad de subsistir.
Para Katalina Sánchez, interpretar a este personaje implicó un proceso de exploración emocional profundo.
“Me interesa hacer cine que incomode, que genere preguntas y que deje al espectador pensando después de ver la película”, señaló durante la entrevista.

Actuar en el desierto: Katalina Sánchez y un rodaje exigente
Uno de los elementos más particulares de la producción fue su rodaje en el norte de Chile. Muchas de las escenas se filmaron en locaciones reales del desierto, lo que generó un ambiente físico y emocional muy particular para el equipo.
La actriz recordó que trabajar en ese entorno fue un desafío constante.
“El desierto tiene algo muy extremo. El calor, el silencio, la inmensidad… todo eso influye mucho en cómo uno vive el rodaje y también en cómo construyes al personaje”, explicó.
El paisaje árido y solitario se convirtió en una pieza clave dentro de la narrativa. No solo funciona como escenario, sino también como un elemento que potencia la sensación de aislamiento y tensión que atraviesa la historia.
En ese sentido, Sánchez destacó que el trabajo en locaciones reales permitió construir una experiencia más auténtica para los actores.
“Cuando estás realmente en ese lugar, en esos túneles o en esas minas, el cuerpo reacciona distinto. Todo se vuelve más físico y más real”, comentó.

La construcción de Carola
Uno de los aspectos más interesantes del personaje de Carola es su evolución a lo largo de la película. La joven comienza siendo una figura aparentemente subordinada dentro de un entorno dominado por hombres, pero poco a poco revela una capacidad de resistencia y determinación que redefine su rol dentro de la historia.
Durante el podcast, Sánchez explicó que parte del trabajo actoral consistió en comprender la psicología de alguien que ha crecido en un ambiente marcado por la dureza.
“Carola es una sobreviviente. Ha aprendido a moverse en un mundo muy complejo, donde muchas veces la única opción es seguir adelante”, señaló.
Para la actriz, ese proceso también implicó cuestionar los límites morales del personaje y entender cómo las circunstancias pueden transformar a una persona.

El auge de nuevas narrativas en el cine chileno según Katalina Sánchez
Más allá de su experiencia personal en la película, la conversación también abordó el momento que vive la industria audiovisual chilena.
En los últimos años, el cine nacional ha logrado una presencia creciente en festivales internacionales y ha comenzado a explorar géneros que antes no eran tan frecuentes dentro de su producción.
Sánchez cree que ese proceso es fundamental para ampliar el alcance del cine chileno.
“Creo que es muy interesante que en Chile se estén haciendo películas que experimentan con distintos géneros. Eso abre muchas posibilidades para contar historias desde otros lugares”, reflexionó.
En el caso de Oro Amargo, el film se mueve entre el thriller, el drama y el western contemporáneo, utilizando el paisaje del norte como un elemento narrativo que define el tono de la historia.

Una carrera en expansión
La participación en esta película marca un momento importante dentro de la trayectoria de Katalina Sánchez. Su interpretación ha sido destacada por la intensidad emocional del personaje y por la capacidad de sostener el peso dramático de la historia.
Sin embargo, la actriz reconoce que su búsqueda artística sigue abierta.
“Me interesa seguir explorando distintos tipos de personajes y proyectos que tengan algo que decir”, comentó.
Para ella, el cine sigue siendo un espacio de experimentación donde las historias pueden dialogar con las realidades sociales y culturales del país.

En ese sentido, su participación en Oro Amargo no solo representa un desafío actoral, sino también una oportunidad para formar parte de un cine chileno que continúa reinventándose.
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