Toto desató su magia y maestría en su regreso a Chile: Fotos y análisis

La banda estadounidense Toto brindó un espectáculo mágico en su regreso en el Claro Arena, culminando con sus clásicos como “Africa”.

Toto no es simplemente una banda de rock; es una selección de virtuosos, músicos de sesión de altísimo nivel que en 1977 decidieron unir talentos y, sin saberlo, dieron vida a una de las agrupaciones más técnicas, elegantes y versátiles que ha visto la música popular. Su sonido ha trascendido generaciones, y su influencia se percibe en cada rincón donde la sofisticación y la sensibilidad musical se encuentran.

El pasado 11 de diciembre, Toto regresó a Chile y volvió a encender esa chispa que solo las leyendas pueden provocar. La expectación era evidente: un público ansioso, nostálgico y a la vez renovado, listo para dejarse envolver por melodías y éxitos que han acompañado décadas de vida, historias y emociones compartidas.

En La Máquina tuvimos la oportunidad de asistir al concierto gracias a la productora Lotus, y es por eso que hoy te contamos cómo fue esta nueva presentación de Toto en el Claro Arena, un show que combinó técnica impecable, carisma y una conexión profunda con los asistentes.

Un recinto curioso para Toto

El Claro Arena se ha convertido poco a poco en un espacio recurrente para conciertos, una movida interesante que busca aprovechar el estadio de la Universidad Católica más allá del fútbol. El recinto, a pesar de su lejanía, sorprende por su excelente organización, su infraestructura cómoda y un equipo humano amable y eficiente. Sí, llegar puede ser un desafío y exige considerar varias horas de anticipación, pero una vez dentro, la experiencia fluye con naturalidad.

Desde el punto de vista técnico, el Claro Arena se comportó de manera soberbia para recibir a una banda como Toto. El sonido —preciso, potente y cristalino— permitió apreciar cada matiz de sus arreglos. La mezcla de instrumentos, la claridad de las voces y la solidez de los bajos hicieron justicia al nivel profesional de estos músicos, quienes dominaron el escenario con maestría absoluta. Nada quedó al azar: la sonoridad del recinto fue el complemento perfecto para una banda que conoce como pocas la importancia del detalle.

El expectante comenzó

Cuando las luces bajaron y Steve Lukather apareció en escena —con cerveza en mano y una energía que contagió al instante—, el Claro Arena estalló. Su aura era magnética, y cada acorde que arrancaba de su guitarra prometía una noche inolvidable. Detrás, Keith Carlock marcaba el pulso con una precisión casi quirúrgica, mientras la voz firme y elegante de Joseph Williams completaba una apertura impecable.

El show comenzó con Child’s Anthem, y desde ese momento la locura se apoderó del recinto. El viaje continuó con Carmen, donde el teclado de Greg Phillinganes brilló con una claridad sublime, demostrando por qué su participación en la banda es tan valorada.

Luego llegó el turno de dos clásicos que hicieron vibrar a todos: Rosanna y 99. El público cantaba con una fuerza que evocaba aquellos años dorados en que Toto irrumpió en el mundo musical. La mezcla entre nostalgia y vitalidad era palpable; aunque abundaban las canas, la energía dentro del Claro Arena era sorprendentemente juvenil. El repertorio siguió con Mindfields y Pamela, manteniendo el ritmo alto y el entusiasmo constante.

Una de las particularidades de la noche fue la actitud del público: eufórico pero respetuoso, entregado pero sin excesos. Muy pocos teléfonos al aire; la mayoría simplemente vivía el momento, observando con devoción a músicos que representan, sin exagerar, la esencia misma de lo que significa hacer música. En muchos instantes, los instrumentos parecían hablar por sí solos.

Un recital preciso

El concierto de Toto fue relativamente breve, con apenas 15 canciones, pero eso no le restó contundencia. La banda no ha lanzado nuevo material en años, y, en cierto modo, no lo necesita: su catálogo sigue siendo suficiente para llenar estadios y provocar emociones profundas. Este concierto fue un recordatorio de que, aunque la formación actual no incluye a todos los miembros originales, el espíritu y la calidad permanecen intactos.

La recta final del show subió aún más la intensidad con temas como Angel Don’t Cry y Georgy Porgy, perfectos para levantar nuevamente al público y encender el recinto. Y, por supuesto, la culminación llegó con los clásicos más emblemáticos: Hold the Line y Africa, momentos en los que el Claro Arena alcanzó su punto máximo de euforia. Fue un cierre poderoso, emotivo y absolutamente digno de la trayectoria de Toto.

El regreso de Toto en pocas palabras

El regreso de Toto a Chile fue un recordatorio de por qué siguen siendo una banda esencial en la historia de la música popular. No solo dominan la técnica, sino que transmiten una emoción genuina, una energía que traspasa generaciones y mantiene vivo su legado. En un recinto que, aunque lejano, supo estar a la altura, Toto ofreció un show preciso, elegante y cargado de nostalgia. Una presentación que reafirmó que, pese al paso del tiempo, su música continúa resonando con la misma fuerza que hace más de cuatro décadas. Una noche para recordar y para seguir celebrando a una de las agrupaciones más influyentes del rock contemporáneo.

Setlist

  1. Child’s Anthem
  2. Carmen
  3. Rosanna
  4. 99
  5. Mindfields
  6. Pamela
  7. I Won’t Hold You Back
  8. Angel Don’t Cry
  9. Georgy Porgy
  10. White Sister
  11. I’ll Be Over You
  12. Stop Loving You
Encore:
13. I’ll Supply the Love
14. Hold the Line
15. Africa
Galería de fotos de Toto en Chile por Patricio Nuñez (@notduckpato)
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