Soda Stereo estuvo más presente que nunca en una noche vibrante, cargada de recuerdos que rasgan el presente cuales ecos en un Movistar Arena repleto. Todos los detalles de esta noche surrealista en La Máquina.
La barrera de lo imposible se rompió en una performance que traía de vuelta a Chile a Charly Alberti, Zeta Bosio y a Gustavo Cerati. El gran trabajo técnico detrás de este show permitió sentir que Cerati siempre estuvo ahí, que se incorporaba naturalmente arriba del escenario. Sin necesidad de hacer un tributo, sin la propuesta de hacer un homenaje y sin buscar reemplazos, sentir a Soda Stereo en vivo ensordeciendo con fervor todos los oídos presentes.
Un clash generacional se vivió en el Movistar Arena el pasado 26 de marzo. Familias, parejas y hasta los más jóvenes disfrutaron el cándido regreso de la banda argentina que fue un ícono desde sus inicios en 1982 y consolidándose hoy en día como una de las bandas iberoamericanas más influyentes de todos los tiempos, además de una leyenda de la música latina.
Vuelve la reminiscencia al subir el telón
Cae la oscuridad en el público con gritos y fanfarrias expectantes de empezar esta vuelta al pasado. De inmediato, “Ecos” retumba en el Movistar sellando el comienzo de una jornada inolvidable. La figura virtual de Gustavo Cerati domina el escenario y las pantallas que mantienen siempre vivo tanto su visual como su incomparable presencia.
El primer gancho del regreso al pasado se da con “Juego de seducción” con un público aullante, eufórico y que disfruta, cada uno a su manera, del acompañamiento instrumental de Alberti y Bosio. Cerati se siente más presente que nunca, adaptándose su presencia con precisión milimétrica a cada enfoque de las luces.
Ya con el telón arriba, “Nada personal” permite ver, ahora con mayor claridad el despliegue en el escenario del legendario trío argentino. Nuevamente, el rol de las pantallas laterales son imprescindibles gracias a las visuales inmersivas.

Aumenta la inmersión con la apuesta en 3D
Una vez terminada la interpretación de “Ella usó mi cabeza como un revólver“, el escenario proyecta, a través de un anuncio intermitente del uso de lentes 3D, una experiencia de visuales inmersivas de la mano de “Cuando pase el temblor”. Quienes portaban dichos lentes se deleitan con imágenes apabullantes. A partir de este punto, el público puede jugar a voluntad con los efectos 3D.
“Luna roja” y “Toma la ruta” proponen breves retornos a Dynamo, de 1992. Este constante vaivén de épocas en el recorrido musical de Soda mantiene al público imbuido de la vibra noventera. Ni peso tenía detectar si el sonido era de estudio o era en vivo, pues todo se sintió auténtico, real e imborrable.
Esta noche es única, los saltos y los aullidos del público son incomparables estando sumergidos “En la ciudad de la furia“. Sube y baja constantemente la “Persiana americana” con un deseo que se vuelve necesidad dentro del Movistar Arena. “Un misil en mi placard” mantuvo a los asistentes refugiados, buscando vivir más y más en una burbuja encerrada en el tiempo, digna de una noche del recuerdo imborrable de Soda Stereo.

Zoom hacia el impacto final de Soda Stereo
El paso de los minutos se congela en una noche mágica. El aspecto surreal conmueve gracias a la remarcada presencia de Gustavo Cerati en el escenario. Nuevamente su silueta se mezcla con el público extasiado. Es un trabajo realmente fascinante. En ningún momento se siente ausente, en ningún momento hay asomo siquiera de que estás viendo una proyección. Todo es real y es la viva figura de la reinvención de la banda. Las interacciones que Cerati tiene con Bosio y Alberti, paralelamente de ellos con él, son naturales.
“Zoom“, “Final caja negra” y “Primavera 0” retumban en la gente, vibrando las emociones del peso histórico de la banda. Gente jugando con sus gafas 3D, ya en un inocente juego donde cada quien lo sube y lo baja, perplejos del complemento que acercan lo psicodélico a través de los lentes que son un acierto absoluto para imbuirse.
El carácter vanguardista de Soda coquetea con la interpretación de “Prófugos“. Somos cómplices todos bajo la cúpula del Movistar. El delirio de cada acorde reverbera en los ojos de la gente, no mienten y los mantiene alerta en cada momento, a la espera de que algo irrumpa en esta cita perfecta.
Ya todos sabemos que algo falta para cerrar este flashback inmortal, ¿no?

Más despiertos que nunca al calor de las masas
El cierre de esta noche sublime no puede ser perfecta sin una de las canciones más célebres e icónicas, no solo de Soda Stereo, sino de todo el rock latinoamericano. Una mezcla “De música ligera” parte con una proyección en pantalla de Gustavo Cerati interpretando en solo esta canción. Cuando la guitarra rasga con más fuerza, el público empieza a voltear.
Dispuestos en medio de la cancha, se alzan plataformas donde Charly Alberti y Zeta Bosio se instalan rodeados del público para vociferar el final de esta cita. Los saltos y los cánticos se mezclan en un evento catártico. Me resulta siempre encantador cómo los asistentes miraban constantemente a Alberti y a Bosio para luego voltearse al escenario y ver a Cerati. Lo real y lo virtual envueltos bajo la autenticidad inmersiva.
Ecos consagra el regreso feroz y renovado de Soda Stereo, trayendo siempre a colación el peso histórico de la banda que trasciende en una noche vista como imposible, llena de incertidumbres. Las preguntas previas al show de “¿cómo será posible?” fueron respondidas en cada minuto. Soda Stereo Ecos es una experiencia inolvidable, esperando siempre una reverberación para vivir esta noche con la pasión de un público revuelto de generaciones identificadas bajo el legado imborrable de Gustavo Cerati.
Te dejamos el setlist de este concierto para que lo vivas las veces que quieras:
- Ecos
- Juego de seducción
- Nada personal
- Hombre al agua
- Ella usó mi cabeza como un revólver
- Cuando pase el temblor
- Luna roja
- Toma la ruta
- (En) el séptimo día
- En la ciudad de la furia
- Sobredosis de TV
- Persiana americana
- Un misil en mi Placard
- Zoom
- Planeador
- Final caja negra
- Primavera 0
- Prófugos
- De música ligera
- Zona de promesas (créditos)












