Rubio, del aplaudido Tiny Desk al Lollapalooza: “En Chile hay talento de sobra, lo que falta es espacio”

La cantante y compositora, Francisca Straube, conocida por su proyecto Rubio, conversó sobre su experiencia en Tiny Desk y su vida en México. Foto principal: Andrés Pérez.

La música chilena vive un momento vibrante y en constante expansión. Entre las voces que han cruzado fronteras se encuentra Francisca Straube, artista y compositora detrás del proyecto Rubio, una propuesta musical que ha ganado reconocimiento internacional por su fusión de estilos y su sello emocional. Con un Tiny Desk Concert estrenado y una agenda que incluye Lollapalooza Chile 2026 -se presentará el sábado 14 de marzo. Entradas acá-, en La Máquina conversamos con ella sobre su trayectoria, su proceso creativo y su visión de la música hoy.

Rubio: origen, trayectoria y mirada personal

Francisca Straube (Santiago, 18 de diciembre de 1987) estudió Música y Sonido en la Universidad UNIACC, y tras un paso por Barcelona donde se especializó en producción de música electrónica, comenzó su carrera con bandas como Miss Garrison, combinando punk, electrónica y pop.

Sin embargo, fue en 2017 cuando nacieron los primeros pasos de Rubio, un proyecto solista que mezcla pop, hip hop, electrónica, ambient y elementos étnicos, y que rápidamente ha ganado reconocimiento en la escena alternativa latinoamericana.

  • Fran, cuéntame, ¿cómo nació Rubio?

Yo venía de tocar en bandas y empecé a hacer música sola. Grabé algunas cosas con una amiga, subimos un video a YouTube y a la gente le gustó. Hice demos y siento que Rubio tomó cuerpo como proyecto alrededor del 2018 con mi primer disco Pez. Ha sido un hijo que he ido cuidando paso a paso.

Tiny Desk: una vitrina internacional y un nuevo desafío

Uno de los hitos más recientes en la carrera de Rubio fue su participación en las célebres sesiones Tiny Desk Concerts de NPR Music, donde se volvió una de las pocas artistas chilenas presentes en este formato íntimo de recitales.

  • Francisca, acá en Chile muchos se sorprendieron con la presencia de 31 Minutos en Tiny Desk, pero tú estuviste también. ¿Cómo viviste esa experiencia?

Fue increíble. Es un recuerdo que llevo siempre en mi corazón. Era un sueño tocar ahí, un gran desafío porque Rubio es muy electrónico y Tiny Desk tiene reglas específicas —no puedes usar secuencias ni muchos efectos—, así que tuvimos que reorganizar todo. Fue entretenido y un desafío personal enorme; siento que hay un antes y un después para mí tras esa experiencia.

En efecto, Rubio presentó temas como Hacia el Fondo, Seres Invisibles, Lo Que No Hablas y Voy Creciendo en formato más acústico acompañado de varios músicos, transformando su sonido electrónico en arreglos orgánicos llenos de cuerdas y piano.

Vivir y crear fuera de Chile: experiencias en México

Francisca reside actualmente en México, lo que le ha permitido consolidar su música y mantener proximidad con distintos mercados internacionales.

  • Actualmente resides en México. ¿Cómo comparas la industria allá con la realidad chilena?

Aquí la industria es gigante. Para que te hagas una idea, si en Chile hay un concierto grande en el Movistar Arena, es “el” evento de la ciudad. Aquí hay como nueve recintos de ese tamaño y todos tienen shows al mismo tiempo. Hay mucho respeto por el arte y se valora económicamente a los técnicos y artistas.

  • ¿Sientes que Chile se queda atrás en ese sentido?

En Chile somos muy profesionales. De hecho, los técnicos chilenos vienen a México y la rompen porque somos muy “mateos” (estudiosos). Lo que falta en Chile es “cancha”, lugares y mercado. Somos poquitos y todos pelean por el mismo espacio. En México hay lugar para todos: desde el reguetón hasta el nicho alternativo donde me muevo yo. México es el corazón del planeta; para mí es mi guarida y me permite moverme fácil a Estados Unidos, Colombia o Guatemala. En Chile todo queda muy lejos y la inversión para viajar es altísima. En Chile hay talento de sobra, lo que falta es espacio.

Lo que viene: nuevo álbum y exploración sonora

Rubio, además, prepara su cuarto álbum, titulado EPV1OJ, que marca una evolución sonora donde el color y la simplicidad cobran protagonismo, con toques de country, folk y baladas.

  • ¿Hay nuevo material a la vista?

¡Sí! Se viene un disco nuevo para el 27 de febrero. He ido lanzando singles; salió uno el 21 de noviembre, viene otro en enero y finalmente el álbum. Este trabajo es el más orgánico que he hecho. No hay tanta electrónica; tiene tintes de country y folk.

El sencillo Nuestra Canción ha sido destacado por su sencillez y honestidad emocional, explorando nuevas texturas fuera de la electrónica pesada que caracterizó etapas anteriores.

Reflexiones de Rubio sobre la música, el arte y el futuro

  • Mirando atrás, ¿alguna vez imaginaste todo lo que has logrado?

Difícil imaginarlo cuando estás en plena ruta. Yo vengo de una generación que aprendió paso a paso, pegando afiches y tocando en bares. Ver cómo ha evolucionado todo es como ¡guau! La música ha sido mi idioma, y que la gente conecte con eso, es hermoso.

  • ¿Te interesa experimentar con otros géneros?

Rubio siempre ha sido ecléctico —de pop a ambient, folk y más—. Me gusta escuchar de todo y creo que la música me da libertad para explorar sin miedo.

Sobre la inteligencia artificial, la artista la ve como una herramienta más que puede asistir en producción, pero recalca que el valor humano de la música y el concierto en vivo es insustituible.

Rubio, el proyecto de Francisca Straube, representa una de las voces más originales de la música chilena contemporánea. Desde sus raíces en la escena under hasta su exploración sonora sin límites, pasando por hitos internacionales como Tiny Desk y Lollapalooza, Straube construye una obra que sigue evolucionando, profunda en emoción y rica en texturas.

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