Rafa Ferrari & The Daddy Issues se instalan como una nueva voz del pop rock chileno tras llenar la Sala Metrónomo: Esta es su historia

La banda liderada por Rafa Ferrari presentó Postales en Sala Metrónomo y vivió uno de los conciertos más importantes de su carrera.

Hay conciertos que funcionan como un punto de inflexión. No necesariamente porque marquen una llegada definitiva, sino porque confirman que algo está empezando a crecer de verdad. Eso fue lo que ocurrió el pasado fin de semana con Sala Metrónomo, donde Rafa Ferrari y su banda The Daddy Issues presentaron en vivo Postales, el EP con el que vienen construyendo una propuesta que mezcla rock de carretera, sensibilidad pop y una nostalgia profundamente ligada a crecer lejos de casa.

En Revista La Máquina estuvimos presentes durante el espectáculo y fuimos testigos de una presentación marcada por un público entregado, canciones coreadas de principio a fin y una banda que, pese a la magnitud del escenario, se movió con una comodidad casi familiar.

Días después del concierto, conversamos en exclusiva con Rafa Ferrari y los integrantes de The Daddy Issues para profundizar en la historia detrás del proyecto, la amistad que sostiene a la banda, el origen de Postales y los sueños que empiezan a aparecer después de uno de los hitos más importantes de su carrera hasta ahora.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

“Llegar a Sala Metrónomo es un trofeo muy grande”, reconoce Rafa Ferrari. Nosotros sentíamos que estábamos llegando muy pronto. Tal vez por el alcance que tenemos en redes sociales. Sabíamos que había una hinchada, amigos, amigos de amigos, gente que nos sigue, pero nunca esperamos que fuera tanta gente”.

La sensación de vértigo estaba instalada desde antes del show. Lucio Fondón, guitarrista de la banda, recuerda que una de las mayores preocupaciones era que el lugar se viera vacío. “Cuando vi el espacio por primera vez pensé que era mucho más grande. Pero después entendimos que estaba ideal. Igual existía ese miedo”.

Sin embargo, apenas comenzó el concierto, la tensión se transformó en otra cosa. “Me sentí súper cómodo”, dice Rafa. “Uno siempre está nervioso antes de salir, pero sentí a los chiquillos igual, como si estuviéramos tocando en el living de la casa. Y eso se reflejó en cómo partió el show”.

Para la banda, el concierto también significó validar todo el trabajo invisible que existe detrás de un proyecto independiente. Horas de montaje, traslado de equipos, pruebas de sonido y organización que el público nunca alcanza a ver. “Toda esa parte agotadora hace sentido cuando estás arriba del escenario y ves a la gente pasándolo bien”, explica Matías Lira Cabrera, baterista del grupo. “Ahí todo vale la pena”.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

Una banda nacida entre amigos

Parte importante de la identidad de The Daddy Issues tiene que ver precisamente con eso: la amistad. No como concepto de marketing ni como relato construido después, sino como el núcleo real desde donde nació el proyecto.

Rafa Ferrari, Lucio y Joaquín Ramírez (bajista) crecieron juntos en San Fernando. Compartieron colegio, gustos musicales y una adolescencia marcada por tocar canciones entre amigos. Mucho antes de pensar en escenarios grandes, existía una banda escolar llamada “Los Pelucas”, donde ensayaban durante semanas para tocar apenas un tema.

“Esto es lo más bonito del proyecto”, cuenta Rafa. “Armamos un show entero con puros amigos. El tecladista es amigo del colegio, el DJ del after también, mi hermano estaba en las cámaras. Todos son amigos. Eso le da otra energía”.

La banda, como existe hoy, apareció recién en 2023 de forma completamente orgánica. Rafa tenía canciones grabadas por su cuenta y, tras una invitación a tocar en un cumpleaños familiar, surgió la posibilidad de convertir ese material en algo colectivo.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

“Tocamos un par de canciones y lo pasamos demasiado bien”, recuerda Lucio. “Y ahí fue como: ‘¿Por qué no somos una banda?’”.

Desde entonces, el proyecto comenzó a crecer lentamente. Primero como dúo, luego como trío y finalmente encontrando su formación definitiva con la llegada de Matías Lira Cabrera en batería. “La primera vez que tocamos juntos sentí que encajé altiro”, cuenta el músico. “Fue más que una experiencia bonita. Me sentí súper integrado”.

Esa cercanía humana es algo que la banda reconoce como una de sus mayores fortalezas, pero también como algo que les da miedo perder a medida que el proyecto crece.

Hoy el público se siente como un matrimonio”, dice Rafa entre risas. “Está el amigo del amigo, el primo, los papás. Y eso es precioso”.

Postales: un disco para escuchar en carretera

Postales nació desde una idea muy concreta: construir un viaje emocional.

Según cuenta Rafa Ferrari, el concepto apareció mientras trabajaba junto a Benjamín, tecladista y productor del EP, ordenando canciones que parecían compartir un mismo sentimiento. “Él me dijo: ‘¿Y si el disco trata de un viaje?’. Y ahí todo empezó a hacer sentido”.

Desde entonces, las canciones comenzaron a conectarse bajo una estética marcada por la nostalgia, las carreteras largas y el desarraigo de quienes viven constantemente viajando entre regiones y Santiago.

“Somos de región y el viaje siempre ha estado presente en nuestras vidas”, explica Rafa. “Viajar, extrañar a tu familia, estar lejos de tu casa… todo eso terminó entrando en las canciones”.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

El resultado es un EP profundamente atravesado por esa sensación de movimiento constante. Un trabajo donde conviven referencias al rock estadounidense de carretera, influencias argentinas y una sensibilidad pop que busca conectar emocionalmente con quien escucha.

“A mí me gusta definir lo que hacemos como un pop vestido de rock”, explica Rafa. “Queremos hacer música fácil de entender, con letras emocionales, pero que también tenga cierta sofisticación musical”.

Las referencias aparecen naturalmente en la conversación: John Mayer, Charly García, Fito Páez, Sam Fender y bandas como Conociendo Rusia o Bandalos Chinos forman parte del universo que rodea el sonido de The Daddy Issues.

Pero más allá de las influencias, Postales parece encontrar su verdadera identidad en la emoción. Cuando se les pregunta cómo definirían el EP en una sola palabra, la respuesta llega rápido.

“Nostalgia”, responde Lucio.

“Es un disco para escuchar en carretera”, agrega Matías.

Y Rafa completa: “Estoy orgulloso de que realmente logramos eso. Mucha gente nos dijo que se fue de viaje escuchando el disco entero. Esa era la idea”.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

Entre la escena chilena y el sueño de crecer

Durante la conversación, la banda también reflexiona sobre el panorama actual de la música chilena y las dificultades que enfrentan los proyectos independientes.

Aunque reconocen avances y más espacios para artistas emergentes, también creen que todavía existe cierta resistencia cultural hacia la música hecha en Chile.

“El chileno pesca mucho lo que viene de afuera”, dice Rafa. “Y lo hecho acá cuesta más que se valore. Pero ahora se está hablando más de bandas chilenas y eso motiva”.

Matías apunta a otro problema: la falta de espacios pequeños donde los proyectos puedan crecer antes de llegar a escenarios grandes. “Faltan lugares intermedios para que las bandas puedan desarrollarse”.

Aun así, The Daddy Issues parece mirar el futuro con ambición. Después de Sala Metrónomo, las metas comienzan a ampliarse: festivales, teloneos y la posibilidad de llevar el proyecto fuera de Chile.

“A mí me encantaría tocar en el Lollapalooza”, reconoce Rafa. “O abrirle a alguna banda argentina. Necesitamos ventanas para mostrar lo que hacemos”.

También aparece otro sueño: consolidar el proyecto sin perder el espíritu con el que empezó todo.

“Me encantaría que esto llegara lo más lejos posible siendo todavía un proyecto de amigos”, dice Rafa. “Siento que esa narrativa es muy bonita”.

Foto por José Avendaño para La Máquina.

“Queremos que se entienda todo lo que hay detrás”

Al final de la conversación, la banda vuelve sobre una idea que se repite constantemente durante toda la entrevista: el trabajo invisible.

Más allá de las canciones, los escenarios o las redes sociales, quieren que la gente entienda el esfuerzo emocional y humano que existe detrás de un proyecto independiente.

“La gente ve una hora de show”, dice Matías. “Pero no ve los ensayos, los arreglos, la producción, las horas preparando todo para que funcione”.

Quizás ahí está parte importante de la esencia de The Daddy Issues. En entender la música no solo como un resultado final, sino como una construcción colectiva hecha entre amigos, viajes eternos desde región, canciones escritas desde la nostalgia y una necesidad genuina de conectar con otros.

Después de lo vivido en Sala Metrónomo, donde Revista La Máquina pudo acompañarlos y presenciar uno de los conciertos más importantes de su trayectoria, queda la sensación de que Postales funciona justamente como eso: una fotografía emocional de una banda que todavía está empezando, pero que ya encontró una identidad clara desde donde avanzar.

Mira la galería de fotos acá (créditos: José Avendaño):