Lollapalooza Chile 2026 – Día 2: intensidad política, pop global y consagraciones chilenas

La segunda jornada de Lollapalooza Chile 2026, realizada el sábado 14 de marzo en el Parque O’Higgins, ofreció un panorama musical tan diverso como revelador. Desde el rock combativo de la escena local hasta el pop global y la electrónica alternativa, el festival transitó por múltiples atmósferas que confirmaron algo evidente: el evento no solo funciona como vitrina internacional, sino también como espacio donde la música chilena demuestra su vitalidad y discurso propio. Entre mosh, coreografías milimétricas y momentos de introspección pop, el día dos fue una mezcla de energía desbordante, compromiso social y espectáculos cuidadosamente diseñados.

En La Máquina te contamos cómo lo vivimos.

Mano de Obra: debut feroz y político

El segundo día comenzó con una descarga cruda de realidad. Mano de Obra, la banda oriunda de Quilicura, convirtió su debut en Lollapalooza en un manifiesto sonoro que mezcló rabia social, potencia musical y un discurso frontal. Desde el primer minuto, el grupo dejó claro que su presencia en el festival no sería meramente musical: referencias al poder político en Chile, mensajes sobre salud mental y la lucha contra la depresión, además de un gesto de solidaridad con Palestina —con la bandera desplegada sobre el escenario— marcaron el tono de su presentación.

Musicalmente, el grupo demostró estar a la altura de cualquier banda internacional de metal o rock pesado. El sonido fue brutal, directo y sin concesiones, generando los primeros mosh pits de la jornada. Mano de Obra no solo tocó con intensidad: tocó con convicción. En un festival dominado muchas veces por nombres globales, su actuación fue un recordatorio de que el rock chileno aún tiene músculo, discurso y calle. Un debut que se siente como un hito para una de las bandas más disruptivas del panorama nacional actual.

Yami Safdie: pop delicado entre la viralidad y la emoción

La argentina Yami Safdie aportó una pausa más luminosa dentro de la jornada con un show colorido que transitó por el soft pop, la balada e incluso guiños a ritmos latinos como la salsa. Su voz melodiosa y segura sostuvo un repertorio que conectó con un público joven, muchos de los cuales la conocen desde su viralización en TikTok e Instagram, donde comenzó interpretando canciones de Disney y desafíos creativos como “si las princesas tomaran mate”.

Safdie mostró cercanía y una buena interacción con la audiencia, además de adelantar una nueva canción que interpreta junto a Alejandro Sanz. Uno de los momentos más íntimos fue su interpretación casi a capella de “Querida Rosa”, de Cami, que generó una conexión emotiva con el público. Aunque su propuesta podría beneficiarse de mayor dinamismo escénico para cautivar a espectadores menos familiarizados con su música, su show dejó claro que Safdie posee una identidad artística clara y una sensibilidad pop que conecta desde la honestidad.

Candelabro: sofisticación sonora y crítica política en Lollapalooza Chile

El calor sofocante del Cenco Malls Stage no impidió que Candelabro encendiera rápidamente al público. Con “Dedo chico”, la banda santiaguina desató una energía inmediata que confirmó por qué se ha transformado en uno de los proyectos más interesantes de la escena chilena reciente.

El grupo liderado por Matías Ávila destaca por una propuesta musical elaborada, con estructuras y texturas que escapan del rock convencional. Sus canciones combinan potencia, exploración sonora y una lírica consciente que entiende perfectamente lo que quiere decir. Uno de los momentos más intensos llegó con su versión de “Ultraderecha” de Los Prisioneros, interpretada como un comentario directo hacia la contingencia política y los liderazgos conservadores actuales. Fue una presentación que mezcló sofisticación musical con posicionamiento crítico, dos rasgos que han definido el crecimiento de la banda.

Royal Otis: carisma indie y estética definida

El dúo australiano Royal Otis entregó uno de los sets más atractivos en términos estéticos y musicales. Con una presencia escénica particular y una puesta visual cuidadosamente diseñada, el grupo dominó su escenario con canciones bien construidas y un carisma natural.

Su indie rock de sensibilidad moderna se apoyó en melodías pegajosas y arreglos sólidos, creando un recital que funcionó tanto para quienes ya conocían su música como para quienes se toparon con ella por primera vez. Sin buscar la estridencia, Royal Otis ofreció un espectáculo refinado que terminó siendo uno de los momentos más interesantes de la tarde de Lollapalooza Chile.

Djo: Joe Keery y la sorpresa musical en Lollapalooza Chile

Contra cualquier prejuicio asociado a su fama como actor, Djo —el proyecto musical de Joe Keery— ofreció un show sorprendentemente sólido. El inicio fue más rockero y pesado de lo esperado, marcando un contraste con las secciones posteriores donde los sintetizadores y sonidos más experimentales tomaron protagonismo.

Keery demostró tener un carisma escénico particular y un dominio natural del público. Acompañado por una banda competente, el artista transitó entre el soft pop y el rock clásico con una solvencia notable. El momento de mayor clímax llegó con “End of Beginning”, su hit viral que hoy funciona como un pequeño clásico moderno de internet y que el público coreó con entusiasmo.

Si bien el show tiene momentos más íntimos y sutiles que contrastan con su inicio explosivo, esa dualidad parece formar parte esencial de la identidad musical de Djo, un artista que claramente ha encontrado una conexión especial con el público latino.

Katseye: precisión coreográfica y fanatismo global

El fenómeno del pop global también tuvo su espacio con Katseye, un girl group con claras influencias del k-pop que desplegó un espectáculo meticulosamente coreografiado. Desde el comienzo, el show estuvo marcado por coreografías intensas, movimientos sensuales y una energía que mantuvo al público en constante euforia.

El fanatismo de sus seguidores fue evidente, coreando cada canción pese a la relativamente corta carrera del grupo. La ausencia de una de sus integrantes no afectó la solidez del espectáculo, que se mantuvo perfectamente coordinado de principio a fin.

Daniela, la integrante latina, tuvo un momento particularmente emotivo al dirigirse al público en español. Más allá del despliegue visual y coreográfico, el grupo demostró una calidad vocal destacable, algo que siempre resulta difícil en espectáculos que exigen tanto físicamente.

Turnstile: caos, potencia y mosh masivo

Si hubo una banda que detonó la energía más explosiva del día, fue Turnstile. El grupo ofreció un espectáculo feroz que mezcló post-punk, hardcore y hard rock contemporáneo, con un enfoque importante en su último disco Never Enough, aunque también revisitando canciones más intensas de su catálogo anterior.

El show tuvo momentos de tensión debido a las aglomeraciones en el público, reflejo del fervor que genera la banda. Entre bengalas, mosh pits gigantes y una sincronía perfecta entre cámaras y público, Turnstile convirtió su presentación en un caos controlado.

Aunque el set se sintió ligeramente más contenido que su última visita a Chile, la potencia siguió siendo devastadora. Fue un espectáculo estrambótico, alucinante y absolutamente electrizante que recordó por qué el grupo es una de las fuerzas más excitantes del rock actual.

Lorde: minimalismo y profundidad pop en Lollapalooza Chile

En contraste con la intensidad anterior, Lorde ofreció un show marcado por la sobriedad estética y la profundidad emocional. Con una puesta en escena minimalista —luces tenues y una escenografía sin grandes artificios— la artista neozelandesa dejó que su música hablara por sí sola.

Su voz profunda y su estilo introspectivo demostraron que su carrera va mucho más allá de “Royals”, la canción que la catapultó a la fama. Lorde mantiene una capacidad única para transformar el pop en algo íntimo y reflexivo, cautivando a su público sin necesidad de excesos visuales.

Fue una presentación elegante y emocional, donde la artista reafirmó su posición como una figura disruptiva dentro del pop contemporáneo.

Tyler, The Creator: espectáculo visual y carisma

El cierre internacional estuvo a cargo de Tyler, The Creator, quien presentó un show incendiario apoyado principalmente en una potente propuesta visual. A diferencia de otros artistas, Tyler apareció prácticamente solo en escena, con la iluminación como principal aliada narrativa.

El espectáculo recorrió distintas etapas de su carrera, con énfasis en su material más reciente. Aunque la estructura del show puede resultar algo repetitiva y con pocas sorpresas, Tyler compensa esas carencias con su enorme carisma y una gestualidad escénica muy particular.

Más que un concierto convencional, su presentación funcionó como una experiencia visual y performática que mantuvo al público completamente entretenido.

Los Bunkers: oficio y emoción para cerrar

El cierre chileno estuvo a cargo de Los Bunkers, quienes comenzaron su presentación con algunos minutos de retraso debido a la extensión del show anterior. Pero una vez en el escenario, la banda demostró por qué sigue siendo uno de los grupos más sólidos del rock nacional.

El inicio con “Miño” marcó inmediatamente el tono épico del concierto. Luego vinieron clásicos como “Una nube cuelga sobre mí”, “No me hables de sufrir” y su emotiva versión de “Ángel para un final”, que fue coreada masivamente por el público.

La banda regresó al formato más tradicional de su sonido eléctrico —dejando atrás la estética acústica de su reciente gira— aunque manteniendo colaboraciones con músicos de ese proceso, como Martín Benavides. El resultado fue un show impecable en lo sonoro y profundamente emotivo en lo colectivo.

Un día de contrastes y energía en Lollapalooza Chile

La segunda jornada de Lollapalooza Chile 2026 confirmó la riqueza de contrastes que define al festival: desde la crudeza política del rock chileno hasta la precisión del pop global, pasando por el caos del hardcore y la introspección del pop alternativo.

Entre debuts memorables, fenómenos virales y artistas consagrados, el sábado dejó una sensación clara: la música sigue siendo un espacio donde conviven protesta, espectáculo y emoción colectiva. Y en ese cruce de energías, el Parque O’Higgins volvió a convertirse en el epicentro de una experiencia que trasciende el simple formato de festival.

Galería de fotos de Lollapalooza Chile 2026 día 2 por Catalina Navarro (@thewitchphotos):

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