Reseña | Piñen, de Daniela Catrileo: Sobrevivir, como primer mandamiento

 Reseña | Piñen, de Daniela Catrileo: Sobrevivir, como primer mandamiento

“La palabra “Piñen”, proviene del mapudungun y refiere al polvo o la mugre aferrada al cuerpo”. Este es el nombre del primer libro de narrativa de la poeta chilena Daniela Catrileo (Libros del Pez Espiral).

¿Cómo conocí a Daniela?, pienso, una vez que escojo a la autora para aventurarme en esta, mi primera reseña literaria.

A Daniela la conocí el año pasado, egresando de la escuela de Teatro en la Universidad de Chile, cuando por primera vez me incomodé con el feminismo universitario. En ese entonces investigaba para una obra de teatro en torno a la colonización de Abya Yala, cuando le lancé al buscador de Google una pregunta que tenía atascada hace tiempo en el cuerpo: ¿Qué pensaran las mujeres mapuche del movimiento feminista? Y apareció Daniela Catrileo, poeta mapuche: <<EL FEMINISMO NO NECESARIAMENTE ESTÁ SALVANDO A TODAS LAS MUJERES>>. Leí la entrevista publicada en la radio JGM y pensé: “aquí, hay algo de lo que estoy buscando”.

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Daniela Catrileo es escritora mapuche y profesora de filosofía. Ha publicado los libros de poesía «Río herido» (Edicola, 2016), «Guerra florida» (Del Aire, 2018), las plaquettes: «El territorio del viaje» (2017), «Las aguas dejaron de unirse a otras aguas» (Libros del Pez espiral, 2020) y el libro de cuentos: «Piñen» (Libros del Pez espiral, 2019). Es integrante del Colectivo Rangiñtulewfü, forma parte del equipo editorial de Revista Yene y la Cooperativa editorial Chillka.Y, además, se dedica a la edición, docencia e investigación independiente.

A casi ocho meses de la presentación del libro, recuerdo como si fuera ayer la emoción que sentí ese viernes 3 de enero. La cita era en la Galería Aquí, en pleno Barrio Bellavista, a las ocho de la tarde, a tan solo cuadras de la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia). Era el primer viernes de 2020 y llegar hasta ahí no fue fácil, ya que se había convocado a la primera marcha del año, que coincidía ni más ni menos con la conmemoración de los 12 años del asesinato del weichafe Matías Catrileo. Recuerdo que llegué una hora antes al evento y sentí el olor a lacrimógena en el ambiente. Me compré el libro y me senté a esperar mientras llegaban les asistentes. Fue una gran celebración, la Galería Aquí se repletó.

Esa fue mi primera vez en una presentación de un libro, era mi primer acercamiento al universo y ritos de la literatura, un frío recorrió mi espalda, algo en mi interior me dijo que debía estar ahí. Daniela saludó a les asistentes, entre elles a su familia que venían de San Bernardo, hubo una intervención del performer y artista visual Sebastián Calfuqueo y el libro fue presentado por la escritora Romina Reyes (Ríos y provincias) y la historiadora Claudia Zapata.

Esa noche volví a mi casa con una sonrisa de oreja a oreja. Me encontré con mi hermana, que andaba haciendo registros en la Plaza Dignidad, compré una cerveza Escudo de medio, e iniciamos nuestro camino de vuelta a nuestro hogar; bajamos por Antonia López de Bello, junto a otres manifestantes que venían de dar la batalla, hasta que llegamos a Cal y Canto y tomamos la micro que nos llevó de vuelta a nuestra periferia.

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¿Por qué leer Piñen?, o ¿por qué escogí Piñen para mi primera reseña pública? El hecho de que este libro y su autora existan, nos regala la posibilidad de que les niñes, jóvenes y adultes con Corazón de poeta, que no nacieron bajo el alero del arte, sepan que pueden llegar a serlo.

Ser artista en Chile cuesta tanto y Daniela me recuerda que se puede y que se debe, que nuestros relatos territoriales no deben quedar esparcidos en el aire, bien nos enseñó eso mi queride Pedro Lemebel, pero a veces se me olvida y me pierdo. Entonces emergen imaginarios como el de esta artista, que te recuerda el valor de dejar registro, de contar la “otra historia”, que emerge en las experiencias cotidianas, en los espacios privados, la que corresponde a los vencidos, a las vencidas, a les sobrevivientes.

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“Piñen” está estructurado en tres cuentos: ¿HAN VISTO CÓMO BROTA LA MALEZA DE LA TIERRA SECA?, PORNOMISERIA y WARRIACHE.

El ojo de las narradoras que componen estos relatos, son como el lente de una cámara cinematográfica, donde a través de planos ingresamos a los universos de sus protagonistas; en los planos abiertos vemos los paisajes de sus territorios, los palafitos que sostienen las ampliaciones hechizas de sus blocks, los murales de sus calles, la iglesia católica, sus colegios; en los planos medios visualizamos comos los personajes se miran, se reconocen en otres, en militancias y en objetos preciados. Y en los planos detalles, las protagonistas nos regalan fragmentos crudos de carne, de cuerpos diversos, de rostros, de miradas, de gestos, de piel y de piñen, de mucho piñen.

En este libro me encontré con un pedazo de mi historia, de mi infancia y de mi barrio, de mis ancestrxs, de mis abuelxs, vi a mis compañerxs de colegio, ese que murió de un tunazo en la frente, bajo el mandato de un traficante, dejando a sus seres querides con la idea conformista de que “Bueno, algunos sólo viven para morir“. Me conecté con la Belén de diez años preguntándose con angustia: ¿Qué es ser mujer? Y hoy me pregunto: ¿qué es y cómo es crecer siendo mujer en Chile?, ¿en una población? ¿en la periferia?, o ¿en el wallmapu?

Daniela construye un relato situado, territorializado, narra el Chile que se quería mantener oculto, pero que estalló en nuestras narices el pasado 18 de octubre de 2019 y que hoy lo sigue haciendo, a punta de cacerolazos, de ollas comunes y de organización popular.

En ese mundo transitan las protagonistas de Catrileo: mujeres morenas, “que aman a otras mujeres“, que se interpelan, se colectivizan y se definen en el ser mapuche, de la warria y por sobre todo en ser SOBREVIVIENTES. Y a mí me regala eso, la posibilidad de reconocerme una vez más en el ser proleta, flaite, artista y de amar esa morenidad champurria, porque estamos vivxs y existimos en todas partes.

“El asunto es que alguna vez todos fuimos infancia. Aprendiendo el murmullo de la calle, la gramática de una oración. O si teníamos más fortuna, el sabor de una papa frita recocida en aceite de bolsa”.

Para conseguir este libro: https://www.librosdelpezespiral.cl/danielacatrileo

Belén Herrera

Soy actriz, lectora y cinéfila por vocación. Amo las letras y como suenan los dedos contra el teclado cuando hay urgencia.

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