HYDE en Chile: La demoledora maestría japonesa en uno de los mejores conciertos del 2025

HYDE sorprendió con un show sumamente sólido, con chilenismos, un cover a Linkin Park y un repaso por su carrera. Mira la galería de fotos. Te contamos todo en La Máquina.

El viernes 5 de septiembre de 2025 quedará grabado en la memoria de los fanáticos del rock japonés en Chile. Esa noche, el Teatro Caupolicán ardió bajo un rojo diabólico, casi ritual, para recibir al artista que durante más de tres décadas ha sido considerado un pionero y una de las figuras más influyentes del J-rock: HYDE.

Conocido mundialmente por ser la voz de VAMPS y L’ArcenCiel, banda que revolucionó la escena japonesa en los noventa y que conquistó estadios alrededor del mundo, HYDE ha mantenido una carrera solista que oscila entre lo gótico, lo alternativo, el metal y lo teatral. Sus giras lo han llevado a Europa, Norteamérica y América Latina, pero pocas veces su presencia se había sentido tan magnética, tan arrolladora como en este regreso a Santiago.

La previa fue una declaración de intenciones: mientras los parlantes del Caupolicán retumbaban con Slipknot, la multitud se preparaba para un espectáculo que no sería común ni predecible. Con minutos de retraso —la paciencia era tensión pura—, la sala estalló en un rugido colectivo cuando se apagaron las luces. Y entonces ocurrió: un inicio apoteósico, con un sonido brutal, impecable y demoledor, que marcó el pulso de una velada que sería difícil de superar.

El magnetismo de HYDE

Desde el primer instante, HYDE desplegó aquello que lo ha convertido en un artista de culto con “LET IT OUT”: una estética única, elaborada, de tintes teatrales, pero profundamente auténtica. Su estilo escapa a las fórmulas del género y se erige como una propuesta personalísima que fusiona oscuridad, dramatismo y un carisma desbordante. Lejos de mostrarse distante, HYDE se entregó al público chileno con una cercanía genuina. Se sabía los cánticos nacionales —incluido el inconfundible “chi-chi-chi, le-le-le”— y jugó con ellos, reforzando la sensación de estar en un ritual compartido. Hasta un clásico “epíteto” chileno intentó pronunciar HYDE en diferentes ocasiones, profundizando más esta relación con el público.

La devoción del público no es casual: HYDE ha sido, para generaciones enteras, una puerta de entrada al universo del rock japonés. En el Caupolicán, la entrega de los fans lo confirmó: aquello no era un concierto, sino una misa eléctrica donde el artista japonés oficiaba de sacerdote y cada riff era una plegaria.

Una puesta en escena infernal comandado por HYDE

El espectáculo fue, en sí mismo, un despliegue teatral de gran nivel. Las luces, precisas y casi coreografiadas con las canciones, sumergían al teatro en un rojo infernal que daba la sensación de estar en los dominios de un inframundo sonoro.

El setlist estuvo dominado por su disco de 2024 [INSIDE], una obra que marca su etapa más reciente y agresiva, aunque hubo espacio para la experimentación y la maestría. El show no recayó únicamente en guitarras: la estructura de los temas mostró atmósferas densas, interludios envolventes y un aprovechamiento de todos los músicos, quienes brillaron con una fuerza salvaje, majestuosa, casi excesiva en su virtuosismo.

El público vivió momentos de pura euforia con los covers sorprendentes de “Faint” de Linkin Park y una descomunal versión instrumental de “Raining Blood“, de Slayer, que demostraron la versatilidad del artista y su capacidad de apropiarse de clásicos occidentales sin perder su identidad.

El intermedio, un ritual dentro del ritual

Tras una larga espera intermedia, la teatralidad se intensificó. El guitarrista del grupo arrancó un aplauso ensordecedor cuando interpretó, de manera inesperada, el himno nacional de Chile. Ese instante, cargado de emoción y simbolismo, se transformó en uno de los grandes hitos de la noche. Luego vino un solo monumental de batería, donde el músico no solo deslumbró en lo técnico, sino que domó al público con una habilidad envidiable, logrando que cada golpe de tambor fuera un latido colectivo.

Hasta la interpretación del himno nacional de Chile tuvimos en los riffs del guitarrista del grupo.

Y como si la sorpresa no hubiera sido suficiente, HYDE rompió cualquier esquema al aparecer en el segundo piso del teatro, rodeado de fans que lo vieron a centímetros de distancia. El estallido de emoción fue incontenible: gritos, lágrimas y una energía que convirtió ese instante en una postal imborrable del concierto.

Un guiño al anime y a nuevas generaciones

Otro momento clave llegó con la interpretación de los temas de apertura y cierre de la cuarta temporada de Kimetsu no Yaiba, uno de los animes más populares del último tiempo. Ese guiño, tan inesperado como celebrado, demostró la capacidad de HYDE para conectar con distintas generaciones de seguidores, desde quienes lo conocieron con L’ArcenCiel hasta los más jóvenes, marcados por la cultura del anime y el J-pop.

Un artista incorruptible

Lo más fascinante del concierto fue comprobar que, a pesar del paso del tiempo, la voz de HYDE se mantiene incorruptible, intacta, con un rango y una potencia que erizan la piel. Su expresionismo sobre el escenario es tan sublime que cada gesto, cada palabra, cada nota pareciera estar cargada de una teatralidad genuina, nunca impostada.

HYDE no solo ofreció un concierto: entregó un espectáculo integral que fue ritual, misa, teatro y catarsis a la vez. Un encuentro donde lo visual, lo sonoro y lo emocional confluyeron con una fuerza pocas veces vista en escenarios chilenos.

Una noche para la historia con HYDE

En definitiva, lo vivido en el Teatro Caupolicán fue mucho más que un recital de rock: fue una experiencia colectiva, un viaje al corazón de la música extrema y emocional. HYDE se consolidó esa noche como uno de los artistas asiáticos más interesantes y poderosos que han pisado Chile.

Con un poder musical sublime, una voz intacta y un repertorio que hizo mover hasta al más estoico, el japonés entregó uno de esos conciertos que no solo se recuerdan, sino que se reviven una y otra vez en la memoria.

Sin lugar a dudas, lo de HYDE en Chile fue uno de los mejores conciertos del año.

Produjo: Atenea.

Galería de fotos por Catalina Navarro (@thewitchphotos en Instagram)

Setlist de HYDE en Chile 2025:

  • LET IT OUT

  • AFTER LIGHT

  • DEFEAT

  • DEVIL SIDE

  • TAKING THEM DOWN

  • ON MY OWN

  • 永久 -トコシエ- (Tokoshie)

  • 6or9

  • Faint (Linkin Park cover)

  • MAD QUALIA

  • SOCIAL VIRUS

  • MIDNIGHT CELEBRATION II

  • LAST SONG

  • PANDORA

  • HONEY

  • 夢幻 (Mugen)

  • GLAMOROUS SKY

  • SEX BLOOD ROCK N’ ROLL