De ser influenciada por Violeta Parra a cantarle a los reyes de España: El vertiginoso camino de Augusta Nazer como referente del pop entre Chile y EE.UU.

Con su nuevo single, Augusta Nazer manifiesta su debut íntimo y honesto a través de una mezcla de Latin Pop y Country. Con una propuesta vulnerable, la cantautora chilena escribe sobre la calma después de la tormenta y las dificultades en los procesos de sanación. Detalles en La Máquina.

Surgir en las artes es un desafío complejo, y el que una audiencia conecte con una mente creativa lo hace aún más difícil. La dura competencia y el síndrome del impostor son algunos de los procesos por los que ha transcurrido Augusta Nazer, una cantautora chilena de 23 años quien decidió iniciar su carrera musical con el debut de su nueva canción “Mil Pedazos”.

Luego de ver un documental sobre relaciones tóxicas, Augusta se vio en la necesidad de escribir sobre su versión de la fragilidad humana, la negación y el afrontar la vulnerabilidad desde una versión introspectiva, al contrario de una de debilidad.

Una vida de constantes viajes entre Chile y Estados Unidos, le ha permitido estudiar en el extranjero. Siendo becada, consiguió estudiar composición y canto en Berklee College of Music, asimismo, prosiguió sus estudios en Abbey Road Institute Miami, en donde logró especializarse en producción y sonido. Finalmente, formó parte de Art House Academy, una experiencia reveladora y significativa para la cantautora.

Emerger

—Uno de tus objetivos como artista es transformar la tristeza en una especie de compañía, dicho esto, ¿cómo lidias con la competencia y las dificultades de este rubro para surgir como cantante independiente?

— En esta industria el ambiente es especialmente competitivo, pero finalmente creo que hay dos formas de enfrentarse a esto, el lado sano y el claro, el lado insano. Actualmente intento no enfocarme mucho en la competencia, más bien estar rodeada de mis personas y tener bien claro mi camino. Por supuesto que muchas veces me es inevitable compararse, soy humana, pero intento dirigir ese sentimiento como parte de una motivación, es decir, si veo a alguna artista sacando cinco canciones, me digo, yo también quiero sacar cinco canciones, finalmente esos artistas me sirven como una inspiración.

—Entiendo que tu vida se mueve entre Chile y Estados Unidos, ¿de qué forma los referentes chilenos han marcado tu manera de entender y crear música?

—Claro, actualmente me muevo entre ambos países, pero estuve en Chile hasta los trece y después me vine a Estados Unidos, inevitablemente la cultura chilena y estadounidense han ayudado en mi procesos creativo. En cuanto a referentes, sin duda Violeta Parra y la verdad es que también siempre me ha gustado leer a Neruda. Alguien que creo que la está rompiendo es Kidd Voodoo y no puedo dejar de mencionar a Luis Jara, quien prácticamente ha sido un mentor para mí. El fue uno de los primeros en creer en mis proyectos, me ha dado un espacio y me recibe con los brazos abiertos. Pero en definitiva Chile es mi hogar y es prácticamente todo mi pasado, entonces no hay posibilidad de que estas grandes referencias no influyan en mi proceso creativo.

Debut de Augusta Nazer

—”Mil Pedazos” habla sobre la fragilidad humana y, en la realidad actual, se viven momentos complejos y bastante activos, ¿sientes que de alguna forma este tema afecta directamente a tu desarrollo creativo?

—Afecta directamente; de hecho, siempre que ocurre algo o me viene una idea escribo enseguida en mi cuaderno. Cuando algo me está molestando y siento rabia, no puedo evitar escribir sobre eso y siento que las letras de mis canciones pueden estar transmitiendo cierto tipo de rabia, pero a la hora de escucharla puedes sacar miles de otras conclusiones de porqué se generó esa rabia. Al final escribir es mi forma de desahogarme.

—Ser artista independiente no es fácil y me gustaría que me contaras un poco más sobre el estado tóxico interno al que uno puede llegar, y cómo este tópico sirvió como inspiración para tu primera canción

—No hace tanto tiempo logré entender finalmente mi relación con el síndrome del impostor, y esa voz de mi cabeza generó una relación muy tóxica conmigo misma. A esa voz yo le puse nombre, la Tuti, una dualidad entre ella y yo, una voz que nunca se irá y que está llena de sombras, pero con la cual he trabajado y he decidido como la quiero recibir.

El año pasado luché mucho con este espacio tóxico, especialmente cuando estaba en el proceso de crear el EP, no me creía suficiente ni merecedora. Sin embargo, al final aprendí a sacar toda esta vulnerabilidad que me hacía sentir débil, pero la cual me inspiró para crear el EP. Eso me hizo darme cuenta lo confundida que estaba sobre estos términos y sentimientos, y logré despegar un poco más esa relación tóxica al crear a la Tuti y pude generar un gran crecimiento personal y emocional.

—En cuanto a tu experiencia Augusta, ¿crees que hay desigualdad o brechas en la industria de la música?

—Creo que siempre van a haber tratos distintos, y para la mayoría de las personas, si no existe ese “trato distinto” es muchísimo más difícil. Pero también creo que hay que ir pasito a pasito, en mi caso, nadie de mi familia se dedica a la música, todos pertenecen al área de los negocios, entonces la verdad es que trato de jugármela con oportunidades. Pero claro, las brechas y desigualdades siguen existiendo, aquí y en casi todas partes.

Evolución artística de Augusta Nazer

—Cuando el público escucha tu música, ¿qué te gustaría que la audiencia sintiese y que te gustaría comunicar?

—El enfoque de este EP fue escribir canciones las cuales yo no tuve al momento de querer desahogarme, y quiero que la gente encuentre eso en mis canciones, un refugio, una abrazo y una forma de sentirse identificados.

—Si nos puede contar un poco más sobre estas próximas cinco canciones que saldrán este año…

—Estoy muy emocionada porque creo que son cinco canciones muy versátiles, es decir, hay de todo un poco. Está la canción para llorar, la canción para gritar en el auto, la canción para bailar y así… Además, me gusta la idea de que sean distintas entre ellas, porque cada una tiene un sentimiento y enfoque distinto.

Este es un proyecto muy diferente a lo que he hecho antes, ya que he pasado por varios estilos y géneros, y por fin encontré mi espacio, agarrando influencias del flamenco, el rock, la balada y otros. De todas formas, no quiero que me encasillen, creo que el artista está en todo su derecho de evolucionar y ver que va saliendo.