Matucana 19: rayos de sol entre tanta oscuridad chilena

Las noches era aún más oscura que aquella significancia que traía consigo el ocultamiento de los rayos del sol. Si te descuidabas un poco, de pronto podían dejarse caer y nunca más ibas a volver. Nunca más ibas a saber de aquellos estaban allí, contigo y que formaban parte de tu vida y de tu corazón. Todo era tan gris como las calles de asfalto y la humareda de las viejas micros del transporte público.

Entre toda esa neblina anímica, por allá en el fondo, era posible ver una luz de sol, que aunque tenue, hacía que la esperanza realmente fuese lo último que se perdiera para aquellos que querían otra seguridad, otras experiencias, otra libertad, otras vidas. Así nace el Garage Matucana 19, un espacio de contracultura, de expresión y sentimiento artístico y contestatario.

En el recinto, precisamente ubicado en calle Matucana, muy cerca del Terminal de Buses Alameda y a un costado de la Universidad de Santiago, ubicación más que estratégica para que llegasen los jóvenes de la época,  era un espacio libre, donde se reunían narradores, periodistas, poetas, actores, actrices y artistas visuales de todo tipo, quienes buscaban decir y hacer, ya que en los espacios convencionales, o recibían el apaleo social de la gente altamente conservadora, o era reprimidos y detenidos por la fuerza policial.

Fachada principal del galpón

Los primeros pilares

Todo tiene un comienzo y los primeros pilares e intentos por concretar este espacio de manifestación artística, se dieron gracias a que el padre del escritor Jordi Lloret le entregara a su hijo el galpón a cambio del pago de un arriendo a fin de mes.

Inició en forma precaria, sufrida, con esfuerzo, colaboración y autogestión de todos quienes iban formando parte de este círculo de resistencia, donde la expresión y la no censura eran requisitos indispensables para poder ser partícipes de un espacio que, a pesar del frío, poco a poco se tornó cálido por la expresión y relaciones humanas que se formaban en él.

Rayos de sol en medio de tanta oscuridad

La necesidad de un lugar donde poder expresar aquellos sentires y pensares que iban en contra de lo establecido, aun incluso dejando de lado lo estrictamente político, se volvía extrema, por ende los jóvenes, en un comienzo amigos de Jordi Lloret, se reunían a crear obras de teatro, recitar poesía o, simplemente, conversar y decirse aquello que en la casa era señal de reprimenda o en la calle podía significar no volver más a tu hogar.

Los primeros atisbos donde se permitía la libre expresión amorosa de gays y lesbianas fue aquí, lugar en que los prejuicios no tenían cabida y todos, ricos y pobres; heteros u homosexuales, jóvenes y no tanto, tenían la posibilidad de reunirse y hacer comunidad.

Según contó Roser Fort, directora del Centro de Arte Alameda, a radio Universidad de Chile: “La cultura había sido limitada, porque se habían roto los esquemas culturales para generar un orden establecido por la dictadura, entonces, los ideales que movían a todos estos jóvenes eran los de generar apertura e instalar un movimiento que proponía nuevos proyectos culturales”.

En una sociedad que se movía en el espectro de color más grisáceo de sus colores, esto vino a ser como un rayo de luz a media mañana, quebrando la densidad de la neblina y en medio de tanta oscuridad.

Y a pesar de que la movida contracultural era importante, sustanciosa y fuerte, el ocaso de estos rayos de sol tenía que llegar.

Afiche promocional de las fiestas realizadas en Matucana 19

Ocaso

La llegada de la democracia en Chile traía consigo el fin de aquella neblina densa que cubría la movida cultural santiaguina, permitiendo nuevos espacios de expresión, manifestación y que, pese a la reticencia social en los más mayores (40 años o más), ya era permitido, entre otras cosas, la libre reunión o la manifestación artística, por lo que el Garage Matucana 19, el espacio de autogestión cultural donde Pedro Lemebel y el colectivo “Yeguas del Apocalipsis” hicieran su estreno en sociedad ya no se veía como necesario.

Eran los 90 y todo el mundo comenzaba a estar ni ahí.

Fiesta realizada en Matucana 19

Ignacio Osorio

Quería ser futbolista, pero terminé escribiendo sobre Cultura y haciendo clases. 25. C.

Post Relacionados

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.