Crítica de “Sin Piedad” (2026): El Factor Humano frente al Algoritmo

Mucho se ha especulado sobre las decisiones de carrera de Chris Pratt en los últimos años, con papeles que a menudo rozan la caricatura. Sin embargo, en Sin Piedad, el actor logra redimirse parcialmente entregando una interpretación con matices de vulnerabilidad que no veíamos hace tiempo. La cinta se presenta como un thriller de suspenso efectivo, aunque lastrado por conveniencias narrativas que le impiden alcanzar la excelencia.

Gracias a la invitación de Andes Films, en La Máquina pudimos asistir a la función de prensa de este drama policial con tintes de ciencia ficción antes de su estreno oficial.

La cinta ya está disponible en cines.

¿De qué va “Sin Piedad”?

Ambientada en una versión distópica de los Estados Unidos, donde la brecha social y la criminalidad han alcanzado puntos críticos, el sistema judicial ha delegado su poder en una Inteligencia Artificial de vigilancia total. Esta IA, conectada a la nube y con acceso a cada sensor del país, juzga basándose estrictamente en “datos irrefutables”.

El conflicto estalla cuando Chris Raven (Chris Pratt), un detective castigado por el alcoholismo, es procesado por el asesinato de su esposa. La película nos encierra durante 90 minutos de metraje en tiempo real, convirtiendo al espectador en jurado de este juicio tecnológico mientras intentamos descifrar si Raven es una víctima del sistema o un culpable desesperado.

Ejecución y Ritmo: Entre la Tensión y el Tropiezo

Si bien la premisa engancha desde el primer acto, existe una sensación constante de fragilidad en el guion. Hay momentos donde el suspenso se sostiene con pinzas y la trama amenaza con descarrilarse hacia lo predecible o, peor aún, hacia la monotonía.

Es interesante comparar esta propuesta con desastres recientes del género, como aquella fallida versión de La Guerra de los Mundos protagonizada por Ice Cube. Mientras que aquella fallaba al intentar narrar un conflicto global desde un monitor de forma estática y aburrida, Sin Piedad utiliza la limitación tecnológica para generar claustrofobia narrativa. Sabe cómo usar los estándares del género para mantenerse a flote, aunque no siempre con la elegancia necesaria.

Aspectos Técnicos y Narrativos

Desde un punto de vista técnico, la cinta destaca por su montaje dinámico. Al transcurrir mayoritariamente durante un juicio/interrogatorio, la edición es clave para evitar que el ritmo decaiga. El uso de la interfaz de la IA en pantalla actúa como un personaje más, con una paleta de colores fría y aséptica que contrasta con la fotografía sucia y saturada de los recuerdos de Raven.

El guion abusa de los plot twists. Aunque los primeros giros son brillantes y refrescan la investigación, hacia el tercer acto se percibe una saturación de sorpresas que buscan forzar el impacto emocional en lugar de dejar que la lógica fluya.

Conclusión: ¿Instinto o Datos en Sin Piedad?

Sin Piedad deja un mensaje claro, aunque algo recurrente en la era actual: la infalibilidad del dato frente a la complejidad del instinto humano. La película brilla cuando cuestiona si estamos dispuestos a entregar nuestra ética a un algoritmo, pero falla al resolver sus conflictos de forma un tanto banal.

La cinta se estrena el jueves 22 de enero

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