Gianluca regresa con “Verano del 2016”, un EP junto al productor TRUFFY que mira hacia atrás para avanzar hacia adelante. Canciones cortas, ritmos bailable y una nostalgia que ya le llegó al corazón de sus fans. El cierre de una era llega el 27 de marzo al Metrónomo, con invitados sorpresa y promesas de lo que se viene. Detalles en esta entrevista con La Máquina.
Gianluca tiene una fractura reciente en el cuerpo tras un accidente y una transición en marcha en su carrera. Las dos cosas, paradójicamente, apuntan hacia el mismo lugar: la quietud que obliga a mirar hacia adentro. Fue durante esas semanas de reposo forzado que el músico chileno, uno de los nombres más reconocibles del pop urbano local, retomó una estética que lo define desde sus inicios: videos grabados con webcam, edición casera, internet como lenguaje y como hogar. “Me conecté harto con eso ahora que me fracturé y tuve que estar en la casa harto tiempo”, cuenta.
El resultado de ese período —y de varios meses de trabajo junto al productor TRUFFY— es Verano del 2016, un EP de cinco canciones que lleva en el nombre la clave de su propuesta. El 2016 no es solo un año; es el año en que Gianluca empezó a hacer música. Tenía 19 o 20 años, y algo en ese momento quedó grabado tanto en él como en toda una generación. “Salieron discos súper buenos, hay hartas cosas ligadas a ese año, y en ese sentido también está la carátula, que es como la de Drake (Views). Toda la estética está yendo un poco hacia lo que pasaba en esos años”, añade.
La decisión no es solo sentimental. También es estratégica y colectiva: el artista detectó que el 2016 funciona como un fenómeno cultural compartido, especialmente entre quienes tenían su edad en ese entonces. El EP lo capitaliza sin volverse tributo. Las canciones son cortas, pop, bailables. Tienen afrobeat, funk, texturas de sintetizador que guiñan al pasado sin quedarse en él. —”Más allá del género, lo que transmite el EP es que es bien oreja, bien pop. Lo escuchai de una. Son canciones que van al hueso, que en general son de amor, de coqueteo, y siempre tienen que ver con cosas de mi vida”, explica Gianluca sobre su nueva producción.

Buena parte de ese sonido viene de la mano de TRUFFY, el productor con quien Gianluca construyó una química particular en el estudio. “Él hace mucho afrobeat y también electrónica. Esa es como una de sus fortalezas. Y ahí tenemos súper buena química para poder llevar las ideas a buen puerto. El grueso del EP salió en un periodo de tiempo acotado, como cuatro meses”.
Gianluca siempre estuvo presente en el proceso, aunque no como productor formal: opinando, proponiendo que la producción fuera minimalista, afinando el rumbo. No es un detalle menor: la idea del EP, cuenta, era hacer música para pasarlo bien, y eso implicó dejar fuera todo lo que no encajara. “Hay varios temas que hicimos que quedaron fuera porque, no sé, algún reggaetón más triste o algunas cosas que como que no tenían mucho que ver con para dónde estaba apuntando el EP”.
La canción que mejor lo resume, y también su favorita del proyecto, es Dar. Le gusta porque hace un guiño a Wanna Know, una de sus canciones de 2016. Un círculo que se cierra. La recepción de los fans confirmó que el gesto funcionó: “Me han dicho que echaban de menos ese sonido mío, o que está fresco”. Comentarios bien relacionados a conectar con esa energía de Gianluca más antiguo, con los videos. Dar tuvo hasta ese efecto nostálgico que él buscaba.

Ese reencuentro con lo propio no es casual. Gianluca describe Verano del 2016 como un proyecto de transición, un puente entre la era de El Último Romántico —su disco anterior, lanzado en octubre pasado, que define como un alter ego, algo más performático— y lo que se viene: el G LOVE 3, un disco que promete trap como base sonora y un cambio radical de estética. “La transición va hacia conectar mucho conmigo mismo. El último romántico era medio una propuesta a un personaje. Hoy siento que estoy caminando hacia reencontrarme conmigo mismo, simplemente yo. También pensando en este año que son 10 años de carrera”, afirma.
Esa fecha de aniversario importa. Para Gianluca, las efemérides no son solo cifras: son energías con las que conectar, ocasiones para hacer un balance honesto del camino recorrido. Y en ese balance, el EP funciona como declaración: el Gianluca de hoy suena más pulido, más cuidado que el de 2016, pero no ha abandonado su esencia. Si el Gianluca de entonces escuchara este EP, dice sin dudar, le gustaría.

Todo ese recorrido tendrá su punto de encuentro en vivo el 27 de marzo, en un show que lleva meses en planificación y que Gianluca define como el cierre de la era de El Último Romántico. Las canciones de ese disco, que nunca se presentaron en vivo, tendrán por fin su noche. Y algunas, advierte, probablemente se toquen por única vez. “Va a ser un show especial porque es como el cierre de todo ese mundo que vengo habitando desde hace como dos años y medio”, adelanta.
El evento tendrá también su cuota de sorpresa: Soulfia estará en el escenario para interpretar la bachata que grabaron juntos, y habrá más invitados. Además del EP nuevo y los clásicos de siempre, el show promete ser un recorrido por distintas etapas de su carrera: la nostalgia que convoca, el presente que baila y el futuro que ya está tomando forma en el estudio.
Porque mientras que el show se prepara, Gianluca ya trabaja en los videoclips del EP —editados por él mismo, con esa estética de webcam y archivo digital que lo caracteriza— y tiene mucha música lista para este año. El G Love 3, con colaboraciones ya confirmadas como la de Akatumamy, apunta a salir dentro del primer semestre.
Diez años. Un EP liviano como el verano. Un show que cierra y abre al mismo tiempo. “Estoy entregado a la vida, a lo que venga. Si estoy haciendo música, estoy bien”, cierra.












