La Ley regresó a 1988: crónica de un homenaje íntimo a Andrés Bobe

En el marco del lanzamiento de 1988, la reedición del primer disco de La Ley, el CityLab del GAM fue el punto de encuentro para un concierto–tributo que devolvió a escena las canciones fundacionales de la banda y puso en el centro la figura de Andrés Bobe, arquitecto de su sonido original. En La Máquina te contamos detalles.

La noche del jueves 29 de enero en el CityLab del GAM se vivió un ritual donde los fans de los primeros años de La Ley pudieron rendirle tributo al arquitecto del sonido que caracterizó a la banda durante sus primeros años de vida y con ello, escuchar íntegramente el disco 1988, la reedición del primer álbum de la banda creada por Andrés Bobe y Coti Aboitiz.

Coti Aboitiz

La cita estaba dispuesta a las 19.30, pero los fans comenzaron a llegar mucho antes. Tiempo en el que algunos aprovecharon para tomarse fotos y firmar discos con los protagonistas que darían nuevamente vida a la música, entre ellos, Luciano Rojas, histórico bajista de La Ley, también con el propio Coti Aboitiz,  y al realizador de todo este homenaje: Germán Bobe.

La calurosa tarde fue testigo de la enorme fila de fans que se reunieron para rendir y ser parte de este tributo. Fans que tenían la esperanza de sentir esa música que jamás pudieron disfrutar en vivo. Cerca de la hora indicada, fueron entrando muy lentamente hacia el CityLab pero, a diferencia de otras ocasiones, no ingresaron al recinto buscando el mejor lugar o posicionarse para quedar cómodos, por el contrario, se quedaron fuera para rendir por sí mismo el primer homenaje a la música de Andrés Bobe y llevarse el disco que los reunía en ese lugar.

Una vez dentro, en los muros, se encontraron con proyecciones de fotos y videos que mostraban imágenes de esos lejanos días de fines de los años 80s donde podían verse a los integrantes de la banda en aquellos años: Shía Arbulú (hoy en otro país), Coti Aboitiz y el propio Andrés Bobe.

En el escenario, quizás un tanto bajo para la cantidad de gente que se presentó, estaba preparado. Pegado con cinta en el piso, ya estaba el setlist de las canciones que interpretarían esa tarde/noche que, en realidad, se componía de la totalidad del disco:

Setlist de La Ley:

  • Solo un Juego
  • A veces
  • Buscándote
  • Ángel
  • La Luna

A pocos minutos de las 8 pm., subieron al escenario los protagonistas para posicionarse en sus lugares. Así es como los ya mencionados miembros le La Ley, también subieron sus acompañantes, la banda María Bonobo integrados por Patricia Rojas (voz), Fabián Zúñiga (guitarra) y Manuel Manriquez (teclados). Entre todos, crearon la alquimia perfecta para traer de vuelta a la vida aquellas canciones que a estas alturas se habían convertido en fantasmas.

Patricia Rojas (voz) y Fabián Zúñiga con la guitarra de Andrés Bobe || Foto por Patricio Núñez.

Aunque la figura de Shía Arbulú no estuvo físicamente, sí estuvo en sus letras y en la presentación de cada canción ya que cada una de ellas, fue presentada por un texto de la ex cantante de La Ley. Así es como el propio Aboitiz introdujo el primer tema (Solo un juego) agradeciendo la convocatoria y explicando el proyecto.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde/noche, fue cuando Luciano Rojas tomó una de las Fender Stratocaster de Andrés Bobe y se la colgó: “…para mi estar tocando esta guitarra es bastante especial. Todavía seguimos tocando juntos (con André Bobe). Así que ahora viene — la canción — ‘A veces’”.

Revisa el momento acá:

Luciano Rojas y la Fender Stratocaster de Andrés Bobe || Foto por Patricio Núñez

Arriba del escenario siempre estuvieron las dos guitarras icónicas del fundador de La Ley, una — la negra — usada durante todas los temas por Fabián Zúñiga y la otra por Luciano quien la tocó en un par de canciones.

Quien se robó todas las miradas por su desplante y voz fue Patricia Rojas. La vocalista de María Bonobo fue quien dio vida a las letras escritas por Shía, convirtiéndose, durante lo que duró este tributo, en la vocalista de La Ley y dejando muy en alto el histórico lugar de la banda.

Patricia Rojas y atrás Coti Aboitiz || Foto por Patricio Nuñez

Hacia el final del show, como era de esperarse, todos los asistentes se dirigieron hacia los miembros, tanto de La Ley como de María Bonobo, para felicitarlos por el show, pero también firmar sus discos y sacarse sus respectivas fotos.

En ese tumulto — un poco más despejado — pudimos hablar con Germán Bobe, quien nos dijo estar muy feliz por el show y muy entusiasmado por lo que vendrá: Desiertos.

Así mismo, Coti Aboitiz nos contó de sus ganas de llevar este show a más lugares y regiones del país. Al momento de preguntarle más detalles sobre el nuevo proyecto — Desiertos —, este prefirió no entregar más detalles.

El CityLab no fue solo el recinto donde una banda tocó sus viejos temas frente a un público cautivo. Fue el testigo del tributo de su propia banda y el público hacia una de las mentes creativas y musicales más brillantes de su generación. Un rescate musical necesario para no olvidar las raíces de uno de los grupos más importantes de Chile y cuyas canciones vuelvan a sonar, comenzando así la justicia y el recuerdo latente ante un compositor que definió mucho más que un sonido, sino que una época.

Los dejamos con la galería de imágenes tomadas por Patricio Núñez para La Máquina: