My Chemical Romance se presentó en la primera noche en Chile, con un show que sorprendió con canciones inesperadas y un gran recital. Te contamos todo en La Máquina.
Durante la noche del 28 de enero, My Chemical Romance regresó finalmente a Chile tras 18 años de ausencia, desde aquel lejano 24 de febrero de 2008 en el Arena Santiago, una espera que parecía eterna para miles de fanáticos que crecieron, cambiaron y maduraron junto a su música. La banda volvió con una propuesta sólida, consciente de su legado y cuidadosamente diseñada, entendiendo que este reencuentro no podía ser solo un ejercicio de nostalgia. La gira apostó por una teatralidad marcada, una narrativa clara y coherente, una puesta en escena oscura y reconocible, además de teloneros de alto calibre, fuego, pirotecnia y un calor extremo que terminó por convertir la jornada en una experiencia casi ritual.
En La Máquina te contamos cómo se vivió el esperado reencuentro entre MCR y su público chileno, en un espectáculo producido por Lotus, donde la emoción colectiva fue tan protagonista como la propia banda.
Desde tempranas horas, las inmediaciones del Estadio Bicentenario comenzaron a transformarse en un verdadero santuario emo: camisetas negras, delineador corrido, chaquetas militares y múltiples referencias a The Black Parade se repetían como símbolos de identidad compartida. La emoción era palpable, flotando en el ambiente con cada saludo entre desconocidos que, sin embargo, hablaban el mismo idioma musical. No se trataba solo de un concierto, sino de una cita con una etapa completa de la vida de muchos asistentes, un regreso a los años donde la música de MCR funcionó como refugio, catarsis y compañía.

La grandeza de The Hives
My Chemical Romance contó con dos teloneros en esta gira, pero en esta fecha solo fue posible presenciar el show de The Hives, y fue más que suficiente para preparar el terreno. Con una temperatura que alcanzó los 37°, el público no pedía concesiones ni pausas: exigía intensidad, ruido y movimiento, y la banda sueca entendió perfectamente el contexto. The Hives ofreció un rock crudo, directo y sin adornos, ideal para sacudir cuerpos y despejar cualquier rastro de cansancio antes del plato fuerte.
A las 19:30 hrs, The Hives subió al escenario con puntualidad y actitud, entregando un show breve, pero completamente efectivo y contundente. Su carismático frontman, con un español sorprendentemente fluido, logró una conexión inmediata con el público chileno, combinando humor, provocación y una energía inagotable que no decayó en ningún momento. Lejos de ser un simple acto de apertura, la banda se adueñó del escenario, demostrando oficio, buen sonido y una dinámica impecable, dejando al público agotado, sudado y mentalmente preparado para lo que vendría después.
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Un inicio justo y preciso
A las 21:00 hrs en punto, las luces se apagaron para dar paso a un performance teatral cuidadosamente construido, fiel a la estética que ha acompañado a la banda durante gran parte de su carrera. La historia era simple, pero efectiva: unos enigmáticos “rusos” llevaban al escenario a una banda zombie obligada a tocar para ellos, planteando desde el inicio una relación de control, ironía y crítica. Esa banda no era otra que My Chemical Romance, apareciendo uno a uno, vestidos con su icónico uniforme militar negro del álbum The Black Parade, una imagen que activó de inmediato la memoria colectiva del público.
Bajo las instrucciones de estos personajes, cada integrante tomó su posición, como soldados a punto de entrar en combate, dando inicio al show con The End.. El público, ya completamente encendido, respondió de inmediato, coreando, gritando y apropiándose del relato. Aunque el calor seguía siendo sofocante incluso entrada la noche, nunca fue una excusa para bajar la intensidad: saltar, cantar y entregarse por completo fue parte del pacto tácito entre banda y audiencia.
El concierto continuó con Dead!, reforzando la idea de la banda como marionetas dentro de esta narrativa oscura, sarcástica y teatral. La estética que MCR propone sigue siendo uno de sus puntos más fuertes, combinando dramatismo, crítica social y referencias visuales ejecutadas con precisión. Como dato no menor, Gerard Way, vocalista de la banda, es también el creador del cómic The Umbrella Academy, junto al ilustrador Gabriel Bá, un proyecto que comparte la misma sensibilidad visual y narrativa que ha definido históricamente a la banda. Sí, The Umbrella Academy, la serie de Netflix cuyo final dejó a muchos con gusto a poco, pero que reafirma la versatilidad creativa de Way.
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Un reencuentro largamente esperado con My Chemical Romance
Ver a My Chemical Romance en vivo es una experiencia radicalmente distinta a escucharlos durante años a través de discos, playlists y recuerdos personales. Para muchos asistentes, este concierto fue la primera y, quizás, única oportunidad de presenciar a la banda en directo, lo que cargó la noche de un peso emocional evidente. El Estadio Bicentenario se encontraba prácticamente lleno, a pesar de que esta fecha no fue sold out. La fecha original, programada para el jueves 29, agotó todas sus entradas rápidamente, obligando a la producción a abrir una segunda función el miércoles 28, confirmando la vigencia del fenómeno MCR en Chile.
El paso de los años no se sintió como una desventaja, sino como una fortaleza. La banda mostró solidez, control y madurez sobre el escenario, administrando los tiempos y la energía con inteligencia. Gerard Way, sin excesos ni poses forzadas, se mostró cercano, agradecido y plenamente consciente de la importancia del momento, mientras el resto de la banda sostuvo el show con una ejecución precisa, potente y sin fisuras.
Cuando comenzaron los acordes de Welcome to the Black Parade, el estadio completo explotó. El público tomó el control del concierto, coreando cada verso, saltando sin descanso y transformando el recinto en un enorme coro colectivo. Fue uno de los puntos más altos de la noche, donde la comunión entre banda y audiencia alcanzó su máxima expresión, borrando cualquier distancia entre escenario y cancha.

El regreso más esperado por toda la Latinoamérica emo unida con My Chemical Romance
La misa emo continuó con Mama, acompañada por la ya característica enfermera, cuya voz angelical contrastó de manera perfecta con la crudeza y el tono bélico del tema, reforzando el componente teatral del show. A lo largo del concierto, My Chemical Romance incluyó algunas canciones más recientes, demostrando que la banda no vive únicamente de la nostalgia, aunque fueron los clásicos los que verdaderamente terminaron por desatar la euforia colectiva.
Temas como Teenagers provocaron el caos total, dejando “solo la pata”, mientras que Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na) y I’m Not Okay (I Promise) confirmaron que el espíritu emo sigue vivo y más unido que nunca en Latinoamérica. Cada canción fue cantada como un himno generacional, cargado de emoción, recuerdos compartidos y una catarsis colectiva que se sintió auténtica y necesaria.
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El emo no murió
El regreso de My Chemical Romance a Chile fue mucho más que un concierto: fue un evento emocional, cultural y simbólico. Una celebración de la nostalgia, la estética y el desahogo que marcaron a toda una generación. A pesar del calor extremo, la larga espera y los años de ausencia, MCR demostró que sigue siendo una banda vigente, poderosa y plenamente capaz de convocar multitudes con la misma intensidad de siempre.
Chile respondió con entrega total, y la banda devolvió ese cariño con un show sólido, emotivo y cuidadosamente construido. Una noche que quedará grabada tanto en la historia de los conciertos en el país como en la memoria colectiva de la Latinoamérica emo unida, que por fin pudo cantar, gritar y sanar junto a una de las bandas más importantes de su generación.
Setlits:
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The End.
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Dead!
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This Is How I Disappear
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The Sharpest Lives (con intro “The Eye”)
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Welcome to the Black Parade
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I Don’t Love You
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House of Wolves
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Cancer
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Mama (con la soprano invitada Charlotte Kelso como “Nurse Sylvia” y puente extendido “Dagger”)
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Sleep (con intro “The Big Sky”)
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Teenagers
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Disenchanted
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Famous Last Words (con outro reprise de “Welcome to the Black Parade”)
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The End. (reprise en versión piano y violín)
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Blood
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Boy Division
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It’s Not a Fashion Statement, It’s a Fucking Deathwish (debut en la gira)
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Heaven Help Us (debut en la gira)
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I’m Not Okay (I Promise)
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SING (debut en la gira)
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Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)
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You Know What They Do to Guys Like Us in Prison (debut en la gira)
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Hang ’Em High (debut en la gira)
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Helena
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The Kids From Yesterday (debut en la gira)
Galería de fotos por @guilleasalazar – Lotus


























