Crítica de “El día del fin del mundo 2: Migración” (Greenland 2): Una secuela que cumple, pero no llega a su tierra prometida

El día del fin del mundo 2: Migración, una secuela que cumple con lo que promete y amplía el espectáculo del cine de desastres, aunque sus decisiones narrativas no siempre logran sostener el peso de su propio conflicto. Estreno en Chile: este jueves. En La Máquina entérate de los detalles.

El cine de catástrofes tiene una gran tradición dentro de la historia del cine. La primera cinta relacionada con este género proviene desde 1933 con “Deluge”, una película de inundaciones y desde ahí se creó una gran herencia de cintas entre las que destacan algunas como Terremoto (1974), Tornado (1996), El Día Después de Mañana (2004), 2012 (2009), hasta que llegamos al 2020, en medio de nuestra propia historia de catástrofe (pero viral), se estrenó la primera parte de la película que nos trae a este rincón: Greenland (El Día del Fin del Mundo en LATAM). Una película en la que una familia lucha por sobrevivir tras la caída de un cometa destructor a la tierra.

Tal como en esa cinta, Gerard Butler repite su papel como John Garrity, así como Morena Baccari el de Allison, su esposa. La pareja junto a su hijo Nathan emprenden un peligroso viaje hacia su única esperanza de refugio mientras todo el mundo es destruido por la caída de más trozos del mismo cometa. Esta primera parte se centra en cómo el mundo cambia en su sistema social y jerárquico, mostrando cómo en la lucha por sobrevivir, la anarquía se vuelve el nuevo status. A medida que el tiempo se les acaba y el apocalipsis global está cada vez más cerca, su viaje culmina en un vuelo desesperado y de último minuto hacia un posible refugio seguro. Y digo posible porque esta secuela se toma desde allí para contar las consecuencias de toda la primera parte.

Greenland, dirigida por Ric Roman Waugh tanto la 1 y 2,  cumple con gran parte de los tópicos de este tipo de cine: familia que se reúne, conflicto humano, búsqueda de sentido, el egoísta comportamiento humano, acción y, por supuesto, supervivencia.

El día del fin del mundo 2: Migración, se instala entre tres puntos importantes: el desastre, el drama familiar y la búsqueda — o esperanzade encontrar un lugar donde iniciar una vida.

Veamos qué tal salió esta secuela.

Sinopsis

En El día del fin del mundo 2: Migración (Greenland: Migration), y como ya se dijo, la historia retoma los acontecimientos tras el impacto del cometa que devastó gran parte del planeta. John Garrity (Gerard Butler), Allison (Morena Baccari) y Nathan (Roger Dale Floyd), los mismos protagonistas de la primera entrega, lograron sobrevivir refugiándose en un búnker en Groenlandia (ojito Trump), mientras el mundo en la superficie permanece casi inhabitable. Tras un terremoto que destruye este refugio, la familia se ve obligada, junto a otros sobrevivientes, a emprender un peligroso viaje a través de territorios destruídos en búsqueda de un supuesto refugio definitivo. Una “tierra prometida” donde la humanidad — o mejor dicho, ellos como familia — puedan comenzar de nuevo. El recorrido los enfrenta tanto a los trozos de meteoritos que siguen cayendo, tanto como a otros humanos que intentan sobrevivir en este planeta colapsado. Esto acompañado de tensiones familiares, sacrificios y sobrevivencia, crean una alquimia que, aunque no fue perfecta, sí logra entretener. Esta entrega, más que centrarse únicamente en la catástrofe, gira en torno hacia el desplazamiento humano, en una migración (de ahí el nombre de la peli) que viene inspirada por la esperanza de un nuevo hogar.

Una película que cumple

La película se mueve bajo una tesis que intenta combinar un dato científico con la religión. Luego de que el meteorito cayera en la tierra y matara a los dinosaurios, a su alrededor comenzó a florecer vida, creando así una especie de “Edén” perfecto para la vida. Aunque la científica que da esta información ni siquiera está segura de esto, los protagonistas – quienes luego de viajar desde Groenlandia (en un bote y solo gracias a la buena voluntad de la marea) a Londres y encontrar un lugar seguro donde quedarse tras el colapso de su búnker — deciden irse a encontrar el lugar preciso donde cayó el meteorito. Esta decisión, que parece una locura, lleva a los personajes a conocer el mundo tras el colapso y nos entrega una película que, aunque no reinventa el género, funciona como entretenimiento y cumple con la promesa que nos presentó desde un comienzo. Todas las decisiones extrañas — por no decir malas — que toman los personajes, en general, juegan a favor de la narrativa, manteniendo un ritmo sólido que sabe dónde descansar y dónde presionar para que la cinta de 1 hora con 38 minutos se sienta rápida y entretenida.

El subtexto que el director Ric Roman Waugh y los guionistas Chris Sparling, quien también escribió la primera parte, y Mitchell LaFortune intentan darle, es el de un viaje de fe y de la idea de la salvación. La figura de John como protagonista y guía es casi mesiánica en el sentido de llevar a su familia hacia una tierra prometida, haciendo un paralelo bíblico que queda muchísimo más claro hacia el final donde… no puedo decir lo que ocurre. Pero lo entenderán al verlo. 

El problema de la película no es la metáfora, sino el cómo la sostiene. Todo aparenta ocurrir tras esas decisiones casi inexplicables que, como dije, hacen la película más entretenida, pero con muy poca lógica. La decisión de viajar ocurre tras la — spoiler — revelación de que al protagonista le quedan entre 6 a 8 semanas de vida. Esta noticia la conocemos luego de que la familia por fin llegara a su primer destino, un lugar tranquilo (dada las circunstancias) donde vivir. Esto no hace mucho sentido, sobre todo si no están seguros de si la promesa de esas tierras es tan cierta. 

Apartado técnico: cuando el espectáculo responde

La fotografía de la película está bien lograda, no tiene grandes planos donde el director se pueda lucir y resaltar por sobre el guion, pero tampoco decae ni tiene fallos que te saquen de la película. La música a cargo de David Buckley funciona dentro de su tono y estilo. Por otra parte, el CGI está correcto, a excepción de la caída de algunos meteoritos que recuerdan a la intro de Smallville

La familia camino hacia la tierra prometida

El día del fin del mundo 2: un desastre natural, pero entretenido

“El día del fin del mundo 2: Migración”, es una película que cumple. No tiene grandes pretensiones porque no tiene por qué tenerlas. Su foco es mantenerte atento y comprometido durante la duración del metraje y lo consigue porque funciona como espectáculo de entretenimiento, una de las bases fundamentales de cualquier película de catástrofes. Sus mayores problemas están en las decisiones dramáticas, no en lo técnico ni en las actuaciones que, aunque a veces se sienten forzadas al momento de reaccionar a algo que ocurre frente a ellos, se mantienen en un buen nivel.

Una secuela que avanza y agranda el mundo — cosa que debe hacer una secuela —, pero no termina de llegar a su propia “tierra prometida”, pero va a medio camino.

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