Stuart Gordon: el terror lovecfratiano y el amor al espanto

 Stuart Gordon: el terror lovecfratiano y el amor al espanto

Si uno llega a hablar de maestros del género de terror en el cine, Stuart Gordon (1947) indudablemente debe saltar a la palestra, especialmente por ser uno de los cineastas que mejor adaptó algunas de las tantas obras de H.P. Lovecraft al séptimo arte y no morir en el intento.

Lamentablemente, a los 72 años este miércoles Gordon falleció, dejando una estela de producciones, muchas de ellas, orientadas al cine más independiente y apegadas al espanto más arraigado a los temores del ser humano.

El director empezó en los laureles cinemáticos en los 40s, pero sumido en la polémica y los escándalos luego de haber sido encarcelado por una adaptación teatral de ‘Peter Pan’ por la que fue acusado de obscenidad. Drogas alucinógenas, homosexualidad y la rabia son parte de los elementos que condementaría a sus largometrajes presentes a finales de los sesenta.

Re-Animator: de éxito a leyenda

El también director de teatro estadounidense, nos trajo diversas películas de cierto éxito popular y comercial principalmente en las décadas de los setentas y ochentas, tales como From Beyond y Dagon, ambas adaptaciones de libros de Lovecraft, pero su mayor reconocimiento en el submundo del terror es “Re-Animator”, ópera prima de 1985 que hasta hoy sigue siendo considerada de culto por los más acérrimos al cine de serie b.

La trama de este filme se basa en parte en la obra de cuentos cortos llamada “Herbert West: Reanimador”, que nos cuenta sobre Herbert West (Jeffrey Combs), un excéntrico estudiante de medicina expulsado de una universidad en Suiza debido a sus cuestionables experimentos. Es así como es trasladado a la Universidad de Miskatonic, en Arkham, Massachusetts, lugar en que nuevamente continúa con sus experimentos, con ayuda de su compañero Dan Cain (Bruce Abbott).

Sus experimentos consisten en la elaboración de un suero capaz de revivir el tejido humano ya muerto -ya saben para dónde va-, basado en que la animación consiste en dos procesos: el físico y el químico. Con ayuda del suero, cumple la parte física, dejando a los seres animados como una especie de muertos vivientes. Y por supuesto, todo terminará mal.

Tras el éxito de Re-Animator, siendo considerada asimismo una de las cintas que marcó cátedra en la concepción del terror, Gordon estrenó ‘Re-Sonator’ (From Beyond), una especia de secuela en la que mantuvo la esencia de su predecesora.

El testigo reanimador acabaría en manos de su eterno colega Brian Yuzna, y ya nunca sería igual. Tampoco para Gordon, que tras ‘Dolls’ concluyó la etapa en Empire con la divertida ‘Robot jox’ para entrar en los 90 con la reconoida adaptación, en este caso de Poe, de ‘El foso y el péndulo’.

Años después, el estadounidense filmó las subvaloradas ‘Fortaleza infernal’ y ‘Space Truckers’, y una de las últimas adaptaciones de Lovecraft, la poco certera ‘Un castillo alucinante’, fueron tres trabajos que conservaron el nombre del cineasta durante la década.

Además, su transcurso por la Fantastic Factory de Barcelona con ‘Dagon: La secta del mar’, dejó algunos adherentes de Gordon de esta revisión con más sombras que luces, sin embargo aún tuvo tiempo de ofrecer su trilogía de la madurez con unos trabajos tan ricos y variados como ‘King of the Ants’, ‘Edmond’ y ‘Stuck’, su despedida del largometraje en 2007.

Nelson J. González

http://www.lamaquinamedio.com/

Director de Revista La Máquina Medio.

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